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Marzo 23, 2007
De mesas cortas o de mesas largas
Hoy quiero referirme a aquellas familias grandes o chicas, unidas o desunidas, pasivas o agresivas, políticas o más bien con un tono suave de diplomacia; mesas profundas que te dejan huella, huella para el resto de tu vida... mesas tristes, mesas ricas, mesas pobres.Hoy estoy muy feliz, porque he elegido un tema que quien lo lea -sea egocentista o indiferente- se va a sentir realmente tocado; la clave es una sola, retroceder el cassette hasta donde más puedas y tratar de dibujar en tu memoria las mejores mesas de tu vida.
¿Que te pasaría si mañana o a partir de mañana ya no tienes mesa o ya no tienes esa mesa especial, o, lo que podría ser peor, te esta faltando alguien en esta mesa?
En el siglo pasado no habían mesas cortas; en estos tiempos, en cambio, cada día son más cortas, porque queremos simplificarnos la vida; cortas porque la familia es más chica; cortas porque cada día tenemos menos plata; cortas por que cada día tenemos menos tiempo; cortas porque estoy separado, viudo o divorciado. Al fin y al cabo mis mesas todavía me alimentan, me alimentan la memoria, me alimentan el alma, y me alimentan de esos gratos recuerdos. ¿Te das cuenta? Realmente que una gran parte de la vida gira al entorno de una mesa.
Si las cosas están como están hoy día, ¿te imaginas que lo más lindo de aquellas mesas era la buena comida? ¡Imagínate como serían las tertulias de esas sobremesas! Proponte una cosa, si tienes la posibilidad de tener una mesa por chica que sea, al menos una vez por semana o en tu casa o en el mejor restaurante del mundo o en el peor restaurante del mundo, pero al fin y al cabo en un ambiente grato, cálido, agradable, prométete y acepta definitivamente que si gente extraña entre sí son capaces de compartir una mesa para hablar de negocios y termina dando buenos frutos, cómo no lo vas a lograr si sabes bien de quienes se tratan ...
Por Adriel Castratt
Posteado por PuntoMujer el Marzo 23, 2007 03:07 PM
Comentarios (2)
Considero que compartir en una mesa los alimentos que han sido preparados por manos bondadosas ( no hay cocineros (as) ) sin bondad) es de por sí un regalo. Mucho mejor si los comensales saben apreciar los alimentos y la compañía. No nos sentamos a una mesa sólo para comer: saber conversar y escuchar hace a los hombres mejores, nos ayudan a conocernos y a experimentar otras experiencias. Como usted dice no importa si la mesa es pobre o rica, lo impotante es tenerla, como una manera de darse el espacio y el tiempo necesario para escucharnos, para alzar la copa y brindar por algo o por alguien y saber agradecer esos momentos tan gratos. Me gustó su nota. Felicidades. Maria Eliana
Posteado por: Maria Eliana el Marzo 24, 2007 06:15 PM
Hermosos recuerdos de esas mesas largas en familia o en casa de amigos de mis padres.
Cuando habìa mucha gente se arreglaba una mesa especial para los niños, redondas o rectangulares.
Cuando grandes se aumentaban los integrantes por los yernos, nueras, nietos, abuelos, tìos, primos.
Es verdad que se extrañan mucho esos lindos dìas de domingos, feriados, cumpleaños, navidades, años nuevos, celebraciones especiales. Cuando alguno de ellos ha partido, se nota la ausencia, hace falta.
Que làstima que hoy por este mundo tan acelerado se estè perdiendo. Pero debemos recuperar todo esto, con reglas en la familia para la uniòn y compartir nuestras cosas alrededor de una mesa, reirnos de nosotros mismos, entregarnos el tiempo el uno para el otro. Veo que tambièn se han perdido las reglas de urbanidad y modales sobre todo en los niños de hoy.
Me gustarìa volver a vivir esos tiemposhermosos.
Posteado por: paz el Marzo 23, 2007 05:54 PM