« Febrero 2007 | Principal | Abril 2007 »
Marzo 30, 2007
Cuando recordar se transforma en dolor
Por Dra. Ximena DonosoSin duda muchos de nosotros podemos recordar eventos traumáticos y dolorosos ocurridos en los últimos años. Se nos vienen a la memoria, entre otros, el atentado a las Torres Gemelas el día 11 de septiembre de 2001, la guerra en Irak, el conflicto permanente en el Medio Oriente. También en forma diaria a través de los medios de comunicación nos informamos de asaltos violentos, situaciones de abuso sexual, violaciones, accidentes fatales o de desastres naturales como terremotos y huracanes.
A pesar de la capacidad humana de adaptarse y sobrevivir, el hecho de vivenciar directamente estos acontecimientos o ser testigo presencial de ellos, puede provocar un trastorno emocional denominado trastorno por estrés postraumático.
Si buscamos una definición el estrés postraumático es un trastorno de ansiedad que puede surgir después que una persona, con una vulnerabilidad previa, pasa por un evento traumático que le causó pavor, impotencia u horror extremo. Estos sucesos y recuerdos pueden alterar aspectos vitales de algunos individuos, por lo cual, un evento particular empaña todas las otras experiencias, perturbando el desempeño y la calidad de vida, manifestando problemas familiares, ocupacionales e interpersonales. La carga del pasado interfiere en la habilidad para concentrarse en los hechos cotidianos y les impide afrontar nuevos desafíos.
La probabilidad de sufrirlo es mayor cuando la persona se ve expuesta a múltiples traumas o a eventos traumáticos durante su niñez y adolescencia, especialmente si el trauma dura mucho tiempo o se repite.
Para ejemplificar este tipo de experiencia y las consecuencias que ésta podría ocasionar, citaré el ejemplo de una mujer víctima de un asalto en su lugar de trabajo:
“Mis primeros síntomas fueron: temblor, llanto, pesadillas y dolor en todo el cuerpo. No tenías ganas de bañarme, de maquillarme, de salir. Peleaba con mi marido por todo y hasta llegué a amenazarlo con un cuchillo; todo me molestaba. Si salía de compras tenías que ir acompañada porque me ponía a llorar y a temblar, temiendo un nuevo robo. Tenía a cada rato recuerdos intensos sobre el momento del robo, no me lo podía sacar de la cabeza. No quería volver a trabajar, temblaba cada vez que entraba alguien al lugar donde me asaltaron, temía que me volviera a pasar. En especial, tenía miedo de las personas que usaban gorra con visera o mamelucos, porque las cuatro veces que me asaltaron iban vestidos así. Hoy estoy desganada, con ganas de dormir todo el día, contracturada y con mal semblante”.
Los síntomas por lo general aparecen en un período de tres meses de ocurrida la situación traumática, sin embargo, a veces se presentan hasta años después.
Dichos síntomas pueden ser muy diferentes en cada persona, pero lo más característico es que tengan recuerdos o pesadillas repetidas sobre el evento que les causó tanta angustia. Algunos pueden experimentar el regreso repentino y repetido de imágenes asociadas a recuerdos sobre los hechos, alucinaciones u otras emociones vívidas de que el evento está sucediendo o va a suceder nuevamente. Otros sufren de gran tensión psicológica o fisiológica cuando ciertos objetos o situaciones les recuerdan el evento traumático. Tienden, en algunos casos, a evitar sistemáticamente las cosas que les recuerdan el hecho, cayendo en evasiones de todo tipo: pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el incidente y también actividades, lugares o personas que se lo recuerden.
Otras personas parecen no responder a las cosas o situaciones relacionadas con el evento y no recuerdan mucho sobre el trauma. También podrían mostrar una falta de interés en las actividades que les eran importantes previamente, tienden a alejarse de los demás y no tienen esperanzas sobre el futuro.
Frecuentemente tienen dificultades para quedarse dormidos o bien para despertar, irritabilidad o accesos de rabia, dificultad para concentrarse, se vuelven muy alertas o cautelosos sin una razón clara, evidencian nerviosismo y facilidad para asustarse.
Aunque el curso de este trastorno es fluctuante y cada persona responde de manera particular, con un tratamiento adecuado puede esperarse una recuperación en la mayoría de los casos. De esta manera, se pueden obtener resultados eficaces con psicoterapia o medicamentos, o una combinación de ambos.
Uno de los objetivos de la psicoterapia, es que el individuo logre enfrentar y sobrellevar la situación adecuadamente. Con frecuencia, esta terapia consiste en que el paciente se exponga a la situación que le causa miedo como forma de reducir gradualmente su reacción a ella. Además, ayuda a los que sufren este trastorno, a analizar más de cerca sus patrones de pensamiento y les permite aprender a dejar de pensar negativamente.
Otra instancia es la terapia de grupo, que ayuda a muchas personas a contactarse con otras que han pasado por una situación similar y a saber que sus miedos y emociones son comunes. Junto con la psicoterapia frecuentemente se utilizan medicamentos. Los antidepresivos y ansiolíticos pueden ayudar a reducir los síntomas, tales como los problemas para dormir (insomnio o pesadillas), la depresión y la tensión nerviosa.
Posteado por PuntoMujer el 09:17 AM | Comentarios (6)
Porque me siento tan feliz de tener lo que tengo…
No te quiero hablar de arrogancia, de opulencia; no te quiero hablar de cuánto me queda en la cartera. En definitiva, de lo último que quiero hablar es de dinero, deseo que estas líneas sirvan de ejemplo para que tus ojitos volteen, miren para atrás y digan: qué linda familia tengo yo. Qué contraste. Cuando hablo de la familia me pongo triste, pero lo hago para que tú seas feliz, con el sabor de mi experiencia.Esta vez no voy a hablar ni de mujeres ni de trampas, me andan diciendo que soy un peruano machista y como yo siempre tengo la particularidad de escuchar, entonces hablemos de la familia.
De qué familia voy a hablar, se preguntarán, si hoy día, al menos en Chile, mi única familia son mis mesas, mis sillas, mi restaurant, mis empleados, mis CLIENTES.
Después de tanto decantar, en esencia, lo único que me queda es la mujer de mi vida, la mujer que hasta hoy día me acompaña, mi Dorita; esa en esencia es mi única familia. Te das cuenta que no tengo derecho alguno de hablar de la familia.
Mi familia son también mis hijas. Maria José, de 14 años, próxima a cumplir 15, que, cuando se fue a vivir al Perú, le dije bueno esto hay que tomarlo con humor, te llamaras de aquí en adelante María Jodé. Pasó lo mismo con la segunda (chilena por cierto); ella en Chile se llamaba Maria Belén, ahora se llama Maria Pidé, (edad 10 años).
La verdad es que familia es una palabra maravillosa. Estamos próximos a celebrar Semana Santa y Semana Santa es SEMANA SANTA EN FAMILIA, Semana Santa es recordar que Cristo se fue pa´ arriba sacrificándose por nosotros.
Hoy mi sacrificio es estar lejos de mis hijas; seguramente tú tendrás el tuyo, pero la escuela de la vida nos dice que la vida misma, para muchos, es un sacrificio, para otros es pasar el día; para muchos es tratar de, ojalá, no enfrentar en esencia sus piedras de cada día.
Todo esto sonó fuerte, descarnado, triste y, lamentable, … quién sabe si, a pesar de todo la historia, al final, es realmente linda. Porque hoy día de nada me lamento, porque hoy día vibro día a día haciendo lo que hago, porque me siento a gusto -a pesar del TranSantiago- viviendo en CHILE. Soy feliz porque tú, a pesar de tu timidez o algo así, eres capaz de prestarme tus papilas gustativas por algunas horas, dejar que te acaricie, en cada cucharada, mi arte y mi pasión. Lo hago con amor, lo hago con cariño, aprendí a vivir la vida de esta manera, aprendí a ser feliz de esta manera.
Viene Semana Santa, recogimiento, meditación, entrega, renovación; me pregunto por qué nosotros, que tenemos todo lo que tenemos, nos acordamos de lo malo y no buscamos algo bueno.
Entonces, por qué no te convences, de una vez por todas, que eres realmente feliz, aunque llegues a la hora del cuete a tu casa o llegues probablemente en tu auto de último modelo a una casa muy linda. Al final, los pobres y los ricos encuentran los mismos problemas en sus casas, poca paciencia para lo que queda del día. Eso es lo que quiero decirte en todo esto.
Es una mirada diferente de la vida y de un hombre que, probablemente, le queda poco en este país... He tratado de alimentarme tan solo con tu convivencia, con tu presencia, con tu educación cívica, con tus jardines, con tu naturaleza, con las cosas lindas que tiene tu país.
Para ponerle una nota de humor a estas líneas quiero contarte que de aquellas piedras que yo he cargado en mi mochila, pocas me quedan, y pa´ que te alegres más todavía, ojalá, algún día tú te animes a sacar tus propias piedras de encima. Sé feliz con lo que la vida te da, LA FAMILIA.
Por Adriel Castratt.
Posteado por PuntoMujer el 09:14 AM | Comentarios (5)
Marzo 23, 2007
De mesas cortas o de mesas largas
Hoy quiero referirme a aquellas familias grandes o chicas, unidas o desunidas, pasivas o agresivas, políticas o más bien con un tono suave de diplomacia; mesas profundas que te dejan huella, huella para el resto de tu vida... mesas tristes, mesas ricas, mesas pobres. Al fin y al cabo, todas son personas y todas realmente están siempre entorno de la mesa, incluso el ejecutivo aquel que confía plenamente que esta es una buena fórmula de compartir momentos gratos con un desconocido y, lo que es mejor, ambos terminan probablamente o en la mayoría de las veces, haciendo buenas migas.Hoy estoy muy feliz, porque he elegido un tema que quien lo lea -sea egocentista o indiferente- se va a sentir realmente tocado; la clave es una sola, retroceder el cassette hasta donde más puedas y tratar de dibujar en tu memoria las mejores mesas de tu vida.
¿Que te pasaría si mañana o a partir de mañana ya no tienes mesa o ya no tienes esa mesa especial, o, lo que podría ser peor, te esta faltando alguien en esta mesa?
En el siglo pasado no habían mesas cortas; en estos tiempos, en cambio, cada día son más cortas, porque queremos simplificarnos la vida; cortas porque la familia es más chica; cortas porque cada día tenemos menos plata; cortas por que cada día tenemos menos tiempo; cortas porque estoy separado, viudo o divorciado. Al fin y al cabo mis mesas todavía me alimentan, me alimentan la memoria, me alimentan el alma, y me alimentan de esos gratos recuerdos. ¿Te das cuenta? Realmente que una gran parte de la vida gira al entorno de una mesa.
Si las cosas están como están hoy día, ¿te imaginas que lo más lindo de aquellas mesas era la buena comida? ¡Imagínate como serían las tertulias de esas sobremesas! Proponte una cosa, si tienes la posibilidad de tener una mesa por chica que sea, al menos una vez por semana o en tu casa o en el mejor restaurante del mundo o en el peor restaurante del mundo, pero al fin y al cabo en un ambiente grato, cálido, agradable, prométete y acepta definitivamente que si gente extraña entre sí son capaces de compartir una mesa para hablar de negocios y termina dando buenos frutos, cómo no lo vas a lograr si sabes bien de quienes se tratan ...
Por Adriel Castratt
Posteado por PuntoMujer el 03:07 PM | Comentarios (2)
¿Amor o deseos de posesión?
Por Dr. Roberto AmonLos celos, dentro de ciertos límites, constituyen una emoción normal y natural que forma parte del equipamiento psicológico de toda persona sana. Además, desde hace siglos, han sido argumento recurrente y fértil de la literatura y más recientemente del cine y la televisión, aunque constituyan también el germen de demasiados sucesos trágicos y muy reales.
Pero, ¿Qué son los celos? Podríamos definirlos como un estado emocional caracterizado por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee, tiene o debería poseer (amor, poder, imagen profesional o social, etc.).
En el ámbito sentimental, el rasgo más destacado de los celos es la desconfianza y sospecha permanentes en el otro que tiñen, y dañan gravemente, la relación con la persona amada. La mayoría entendemos por celos ese confuso y obsesivo sentimiento causado por el temor de que la persona depositaria de nuestro amor prefiera a otra en lugar de nosotros.
Algunos autores creen que el sentimiento de los celos es universal e innato, en cambio otros señalan que sería de origen cultural y aunque son dos visiones relativamente antagónicas, como ocurre con frecuencia, son perfectamente complementarias. Podemos pensar, por tanto, que cuando nos mostramos celosos experimentamos sensaciones inherentes a nuestra condición de seres humanos y, a la vez, manifestamos un comportamiento adquirido y heredado de nuestra cultura.
Las personas muy celosas son, frecuentemente, apasionadas, ansiosas y proyectan en su entorno muchas veces sus propias tendencias a la infidelidad. Buscan con avidez todas las pruebas de su presunta desgracia y se muestran insatisfechos frente a los argumentos racionales que les trasmiten las personas cercanas con las que se confiesan.
Cuando los celosos llegan al extremo de la irracionalidad es posible que se sienten abandonados, menospreciados y burlados, pudiendo llegar hasta la tragedia de perseguir con odio a su "amor" y no vacilar en atacarlo. De ahí que este sentimiento de los celos genere tantos problemas, no sólo en la seguridad física de las personas directamente afectadas por casos criminales sino también en el equilibrio emocional. Cuando en una pareja surge el miedo a la separación, éste se manifiesta en forma de celos, de persecución al cónyuge en su hipotética infidelidad, controlándole y pretendiendo obligarle a que sea fiel.
Cuanto más persigue a su pareja con celos, tanto más se siente impulsado el perseguido o perseguida a demostrar su autonomía, esforzándose en alejarse y no dejarse controlar. Y cuanto más lo hace, tanto más busca el celoso o celosa reclamarle como posesión propia y restringir así su libertad de movimientos y de sentimientos.
El celoso exige entonces a su pareja la descripción pormenorizada de su supuesta aventura y en su mente se mezclan el miedo al ridículo, a estar en boca de todos, el sentir con dolor que la otra persona vale más, la pérdida de autoestima, un deseo morboso de información (quién es, dónde se ven, desde cuándo.....), un desmedido afán de control y un sentimiento de posesión exacerbado.
Los celos, en contra de lo que podría parecer y de lo que sugieren algunas letras de canciones, argumentos literarios o guiones de películas, no siempre son consecuencia de un gran amor, ni indican cuánto se quiere, se necesita o se desea a la otra persona. Y, normalmente, quienes padecen preferentemente estos ataques de celos son personas muy centradas en sí mismas.
Un tipo muy especial de celos son los infantiles ("complejo de Caín"), que se manifiestan tras el nacimiento de un nuevo hermano. El niño, antes centro de todas las atenciones, se ve obligado a aceptar que debe compartir con el nuevo miembro de la familia el amor y cuidados de sus padres, muy especialmente de la madre, lo que hace que vea en el recién llegado un usurpador, “un intruso", lo que puede conducirle a volcar su agresividad en su pequeño hermano.
Los celos también afectan con frecuencia a profesionales desconfiados y muy competitivos, incapaces de trabajar en equipo y que invierten gran parte de su tiempo y energía en los pequeños detalles, no compartiendo información y controlando cuanto ocurre a su alrededor, a fin de que nadie presente un trabajo que pueda ensombrecer el suyo.
También pueden surgir los celos en la relación con los amigos, pero normalmente no generan tantos problemas ni alcanzan dimensiones dramáticas.
Por lo anterior si usted o alguien cercano se encuentra afectado de manera grave por alguna de estas situaciones, es importante que consulte a un profesional especializado, para que pueda ayudarle a superar este problema.
Posteado por PuntoMujer el 10:47 AM | Comentarios (3)
Marzo 16, 2007
Un día para amar
Intenta hacerle creer que amar y cocinar tienen grandes similitudes. Es casi tirado de los pelos dirían muchos, pero te quiero decir, en muy pocas palabras, donde realmente se encuentra la sinergia entre lo uno y lo otro.Por ejemplo, hay muchos varones que cocinan porque para ellos es un forma de expresar el cariño que llevan dentro y que desean compartir con alguien más y hay mujeres que realmente les encanta atender a sus maridos. Unas se especializaran en el desayuno, otras en la cena, pero al fin y al cabo, es una forma exquisita de expresar el amor de uno por el otro.
Todo brota desde la aptitud, el ánimo o la intención. Nos vemos amenazados día a día por el maldito tiempo, nunca hay tiempo para nada e incluso para amar, menos aún para cocinar.
Quiero intentar, de aquí en adelante, en los próximos artículos, llevarte por el lado que inevitablemente es el que más me gusta, la cocina afrodisíaca, aunque no vamos a hablar ahora de afrodisíaco, sino que de la gran cocina del amor.
Todas las cosas que necesiten de una olla, vale decir, que se tienen que sancochar o coser o incluso reducir, serán relacionadas con la mujer y cuando de la parrilla a las brasas se trate, casi siempre vamos a decir que es de los hombres. Esto porque -remontándonos un poco a los inicios de la humanidad- el hombre, por naturaleza, fue un gran cazador y vivió cazando para que su familia, su mujer e hijos se alimentaran.
Al hombre y la mujer tienen algo que, finalmente, los une y se llama el fuego, el fuego que necesitamos tanto las recetas masculinas como las recetas femeninas; es ahí, exactamente, donde, según mi teoría, nace la relación de la gran cocina del amor.
El fuego es para mí el combustible que necesita mi alma, que necesita mi cuerpo, entonces si no hubiera fuego, para mí no existirían las mujeres; ellas por naturaleza están siempre más cerca del fuego.
Acéptalo, ellas son nuestro combustible.
Por Adriel Castratt
Posteado por PuntoMujer el 10:42 AM | Comentarios (1)
Marzo 09, 2007
Hija de la frustración
Por Dr. Roberto Amon¿Por qué nos enrabiamos? Si nos detenemos un momento a pensar en esta pregunta nos daremos cuenta que, en general, nos enrabiamos por la frustración de estar en situaciones que nos parecen indeseables, cuando un perjuicio nos parece intencionado, cuando lo sucedido es contrario a nuestros valores o bien si creemos que la situación vivenciada es controlable a través de nuestra reacción de cólera. En el primer caso cuando estamos frente a un hecho que nos parece indeseable, sucede que nosotros teníamos la expectativa de ser tratados con respeto, queríamos aprovechar nuestro tiempo, adquirir o conservar un bien, pero ocurre algo contrario a lo esperado, como por ejemplo, estamos en el banco pagando una cuenta y hay una sola persona delante nuestro, pero en el momento de que ella pasa a la caja nos damos cuenta que presenta un montón de documentos y vamos a tener que esperar 30 minutos para que seamos atendidos, lo que por cierto nos produce frustración. Por desgracia nuestra vida está repleta de hechos frustrantes.
El segundo caso es cuando sufrimos un perjuicio y nos da la impresión que ha sido cometido de manera intencionada. Sí alguien nos pisa un pie, nuestra reacción no será la misma si pensamos que fue por una torpeza, o bien para hacernos daño intencionadamente. Lo mismo podría suceder si nuestro jefe nos cambia nuestras funciones u horarios sin aviso previo.
En el tercer caso hemos dicho que podemos experimentar rabia si se hiere nuestro sistema de valores. Todos poseemos un sistema de valores que nos permite juzgar si una situación es adecuada, normal o escandalosa. Este sistema se desarrolla desde muy pequeño y en él influye la familia, la cultura y las experiencias vitales. Si un grupo de trabajadores del metro realiza una huelga, nuestra reacción será del todo diferente si nuestro sistema de valores comprende que “el derecho a huelga es sagrado” o bien “la huelga es un procedimiento escandaloso y sólo refleja flojera”.
También es posible que experimentemos rabia si el suceso indeseable nos parece que es evitable o controlable mediante nuestra reacción de rabia. Normalmente frente a una situación frustrante evaluamos muy deprisa, muchas veces inconsciente, si la mejor respuesta frente a un hecho indeseable es la “sumisión” o la “intimidación”, lo que por cierto, dependerá en gran medida de la estimación que hagamos acerca de la “fortaleza” o “debilidad” de nuestro adversario en comparación con nosotros mismos. Esto explica porqué en general un jefe o superior demuestra su rabia más frecuentemente con un subordinado que con su superior inmediato.
La mayoría de las personas relatan que cuando están enrabiados sienten una mayor energía corporal, con enrojecimiento del rostro y un calor que les recorre el cuerpo, en especial las manos, lo que les lleva a cerrar los puños. Además de sentir que se les acelera el pulso y la respiración. Es decir, nuestro cuerpo está preparado para atacar.
Finalmente, es importante mencionar que la rabia es una emoción común, frecuente, que todos experimentamos en algún momento, unos algo más que otros y que en general, no se requiere una atención especial ni consultar a un profesional, salvo que se transforme en una emoción muy presente en nuestro diario vivir, que domine nuestra conducta y que produzca dificultades importantes en nuestras relaciones interpersonales.
Posteado por PuntoMujer el 12:04 PM | Comentarios (3)
Barwoman
Tienes la grande, cometiste algunos errores, al punto que no sabes quienes se dieron cuenta o quien no. Mañana es un buen día, debes reencantar en forma adictiva a muchas personas, debes ganarte una vez más la simpatía de las personas o parejas que están cerca de él. Son pocas, son realmente pocas a las que él escucha; por eso, vas a hacer las cosas tan bien, que van a opinar maravillas de mi persona.Tienes que romperle los esquemas a casi todos, vas a hacer una pequeña reunión, ojalá de disfraces, black and white o algún otro concepto, en la que serás la guinda de la torta, y para sorprender a todos, aunque nunca tomas una gota de alcohol... pero, al fin y al cabo, no te olvides que esto es parafernalia (tramposa).
Vas a hacer que esta noche sea tu noche, serás la barwoman más extravagante del planeta, estudiarás de memoria 5 o 6 tragos.
Yo te voy a regalar la verdadera receta, la más importante de todas y le vas a poner tu nombre: el pisco sour con el nombre de él delante. Si tu casa es grande y tienes un buen jardín vas a hacer un barcito en el centro de éste, evita las luces fuertes, por que estoy seguro que esa noche te vas a equivocar más de una vez, no te puede suceder; no le lleves el trago de otra persona, tampoco te enfiestes porque tú estás trabajando.
El consejo básico para el éxito es que cuentes con 2 jugueras, amargo de angostura, limón, hielo, medidor de onzas y medidor de licores y a la carga.
P.D.: es realmente importante que el 100% de las medidas sean exactas.
Por Adriel Castratt
Posteado por PuntoMujer el 11:47 AM | Comentarios (4)
Marzo 02, 2007
A la luz de las velas
Estas rezagada, no haz tenido suerte en el amor, pasan los años y no ha caído ningún tramposo; incluso, hay días que te bajoneas: Algunas estarán muy tranquilas, otras angustiadas y algunas con necesidades. No tenemos alternativa, acá no queda otra, ustedes son muchas y ustedes pocos, la competencia es brava,"Estilos" trata de fijar un norte, muy bien pensado, de la clase de compañero con el que realmente quisieras vivir para toda la vida. Encuentra tu norte, tu marketing, tu parafernalia. Se me ocurre que no nos queda otra cosa un buen cambio de look; redecora tu casa; busca nuevos rumbos sociales; busca amigos como quisieras ser tú e insértate en un nuevo sistema social.Hay algo que no puedes dejar de hacer: conversa contigo misma y sé lo suficientemente honesta y sin orgullos, mitos ni tabúes. Evalúa por qué sigues sola, pregúntate ¿lo estaré haciendo mal o habrán otras que lo hacen mejor que yo?, ¿dónde estoy fallando?
Entre estos cambios que, oajalá, te ayuden sicológicamente, hay uno que nunca falla, es decirle siempre lo que ellos quieren escuchar y llevarlos a tu casa para que prueben de tus buenas recetas o conozcan una fase más de tus habilidades.
La comida se convierte en un instrumento de costumbre que, luego lo hace dependiente. Las opciones son muchas: un buen happy hour siempre en el mismo lugar; puede ser la hora del té, ojalá en el entorno de tu casa o en la casa de él.
Hay un dato que deberías grabártelo en tu disco duro: los hombres, por lo general, en forma inocente e incluso imperceptible, buscamos similitudes entre la pareja y la mama, pero como tú eres inteligente, tienes que ver en tu futura suegra a tu principal aliado. Como decía mi papa Nunca discutas tu suegra, al enemigo hay que tenerlo siempre cerca.
Hasta pronto mi hermano(a)
Por Adriel Castratt
Posteado por PuntoMujer el 12:48 PM | Comentarios (0)
