« Noviembre 2007 | Principal | Enero 2008 »

Diciembre 28, 2007

Adiós, 2007 ¡Bienvenido 2008!

Se termina el año y para muchos puede haber sido un muy buen año y para otros uno para echar al olvido, literalmente. En todo caso, creo que siempre lo que viene para adelante será mucho mejor de lo que pasó.

He escuchado un montón de tradiciones que se hacen para tener un muy próspero año nuevo: en Brasil saltan las 7 primeras olas del año vestido de blanco en el mar, en España se comen 12 uvas junto con las 12 campanadas del reloj y así podría estar toda una tarde contando.

En mi casa, comemos unas lentejas muy desabridas y tomamos champaña con un anillo de oro en su interior. También nos subimos arriba de una silla con una maleta para poder viajar mucho.

En lo personal, trato de hacer una lista de las cosas que me pasaron el año que termina y otra con las que quiero que pasen para el nuevo año y cuando suenan las campanas del nuevo año, las quemo. Eso puede ayudar mucho a mi destino, aunque creo que está escrito, pero por lo menos me tranquiliza tener proyectos y me alienta a creer que los voy a lograr, y sino le puedo echar la culpa al destino que es lo más fácil.

Para el año que viene no pido pequeños logros en lo material ni en lo laboral sino en lo espiritual, ya que ahí es donde uno puede lograr más cosas.

Espero que este año para ustedes sea un muy bueno y logren pequeñas cosas ya que eso llena mucho el espíritu.

Como ven, en esta crónica no les hablo ni de cocina ni de mis viajes ni de preparaciones para esperar el nuevo año, ya que es la última crónica del año y me lo puedo permitir (ja, ja, ja).

Este año pasaron muchas cosas desagradables como el famoso TranSantiago en el que a la gente se le trata como verdaderos animales sin buscar una solución, sólo buscan culpables y no soluciones. Ven, ahí tenemos un deseo para el próximo año. Creo que si todos pedimos lo mismo se puede llegar a cumplir (ja, ja, ja).

Bueno, espero que este año que termina haya sido muy provechoso y si no fue así ya viene otro año en el que sí se pueden llevar a cabo muchas cosas que nos propongamos: tenemos 365 días para realizarlos, “no hay para que estresarse”.

Les deseo de todo corazón un muy feliz 2008 y ojalá que sigamos en contacto durante el año que viene y así les pueda seguir contando mis historias.

Feliz 2008 y espero que sean muchos pero muchos más. Gracias por leer lo que escribo y a la gente que no le gustaron mis crónicas espero que el próximo año sí les gusten, sino igual seguiré intentándolo.

Un abrazo bien fuerte y suerte en todos sus proyectos venideros.

Saludos, Rai.

Raimundo Tagle, chef del Rai.

Posteado por PuntoMujer el 09:40 AM | Comentarios (2)

Diciembre 21, 2007

Parece que algo se nos está olvidando

Ayer me puse a pensar en qué le podía regalar a quienes más quiero para Navidad (obviamente, mi familia), qué sería lo ideal para cada uno de ellos. Después de darle muchas vueltas, ya estaba decidido y partí a un centro comercial con la mejor disposición a comprar. Sabía que quizás habría mucha gente comprando pero igual ya me había mentalizado en que podía demorarme así que dejé el restorán marchando y me fui.

En el auto escuchaba muy buena música y cuando llegué al lugar, parecía que no había tanta gente así que fui a estacionarme. Fue la peor decisión que haya tomado. El estacionamiento parecía un enjambre de abejas pero con la diferencia de que no eran abejas sino autos, miles de autos y todos esperando un lugar para poder estacionarse.

Bocinas, gente exaltada, malas miradas, era una verdadera pelea por un lugar. De pronto me empezó a faltar el aire, me sentía como una sardina, estaba todo mal así que decidí irme, o mejor dicho arrancar de tanto consumismo, pero no podía avanzar en ninguna dirección y me empecé a desesperar.

En ese minuto de desesperación me pregunté qué estaba haciendo al querer comprar regalos para la gente que quiero, si en verdad me quieren por lo que soy y no porque les regale algo.

Muchos hemos (porque me incluyo) perdido la noción de las cosas o mejor dicho le hemos puesto precio a todo: entre más grande es el regalo más grande es el cariño y eso NO es así.

El cariño no se compra ni se gana, así que me di cuenta que el mejor regalo que les podía hacer es cocinarles cosas muy muy ricas y poder disfrutar de una rica comida mirando cómo los más chicos disfrutan del ambiente. Porque los recuerdos que tengo, de chico, no son de un regalo sino de la siesta que me obligaban a dormir para estar bien despierto en Nochebuena junto a todos mis hermanos.

Era una verdadera fiesta tratar de dormir, ya que la ansiedad era tremenda. O esperar el sonido de las campanas y tratar de encontrar o pillar al gigante de rojo.

Creo que hemos olvidado algo y no es malo reconocerlo sino revertirlo. No estoy diciendo que no debamos entregar regalos, pero muchas veces algo simple como una rica comida pueden ser un gran acierto.

Espero que disfruten la Navidad con sus amigos, familiares y quienes estén solos, también.

Saludos, Rai. ¡JO, JO, JO, JO, JO!

Raimundo Tagle, chef del Rai.

Posteado por PuntoMujer el 10:32 AM | Comentarios (3)

Diciembre 14, 2007

Se viene un nuevo año

Muchos de nosotros sentimos que se nos viene una avalancha de gastos y de eventos “ya llegó la navidad” y como si eso fuera poco se viene el cambio de año y uno espera siempre poder empezar el nuevo año mejor parado que el anterior.

Esto, también, para mí como cocinero, es un reto ya que se vienen las fiestas de fin de año y la muy esperada cena de Año nuevo, todo un reto porque uno debe dejar a la gente muy conforme ya que siempre puede ser mejor una cena hecha en casa. Pero para esa época no nos queremos complicar y decidimos ver la alternativa de salir a comer para esa noche.

Las alternativas son muy diversas y variadas, ya que se ha instaurado un verdadero mercado de cenas de año nuevo, en las que desde los más pequeños hasta los más grandes deben quedar conformes y no ser una noche más de un viejo y antiguo año.

Como nosotros nos preparamos tanto para ese día, que en realidad es sólo una noche y si ahondamos más son unas cuantas horas, sentimos que todo el esmero se esfuma en unos minutos.

Ese día, la gente está muy acostumbrada a comer mariscos, entonces empezamos la cena con algún tipo de entrada en que lleve mariscos: puede ser algún tipo de camarón, centolla o jaiba acompañado de una copa de champagne o de vino blanco. Así ya empieza a salir una pequeña sonrisa de la cara.

Para el plato de fondo, las alternativas han ido variando. Antiguamente el pavo era el amo y señor de las mesas pero hoy puede ser algún tipo de carne exótica, un pescado de nombre no muy peculiar o también puede ser alguna pasta, no la típica pasta sino con algún relleno especial o salsa diferente. Eso está muy de moda en estos tiempos: salir de lo común.

No me puedo olvidar de tener lentejas, que entre más desabridas estén, mejor será el año venidero (jajaja).

Por último, el broche de oro siempre debe ser un postre que deje felices a grandes y a chicos, ya que eso es lo que queda en la retina.

Estimados, les tengo preparada unas sorpresas para las próximas columnas y espero que les gusten. Estamos en contacto.

Saludos, Rai.

Raimundo Tagle, chef del Rai.

Posteado por PuntoMujer el 12:11 PM | Comentarios (2)

Diciembre 07, 2007

Mr Faty

En uno de mis viajes, cuando estuve en Turquía, tuve la oportunidad de conocer a un personaje que, sin mentirles, era muy parecido al de una famosa cadena de restorán de comida rápida que su especialidad es la fritura de pollo.

Después de haber tomado un avión por varias horas, a los que les tengo mucho, pero mucho respeto (pánico), lo único que quería era tocar tierra y recorrer la cuidad.

Estambul es una maravilla: sus mercados, sus mezquitas, la gente, los colores, los olores, bueno todo.

Mr. Faty, con el que en realidad no nos entendíamos nada, ya que hablaba un inglés muy malo y el mío era peor, manejaba un auto antiguo muy grande y al parecer tenía problemas porque andábamos dos cuadras y el motor se detenía.

Lo bueno fue que, para recompensar el mal funcionamiento de su auto, me empezó a comprar cosas en las esquinas. Lo que más comí fue pepinos de ensalada que allá se los comen como fruta y una masa rellena. Yo estaba feliz pero igual en mi interior me hacía las preguntas de un viajero como, ¿con qué agua habrán lavado estos pepinos?

Lo primero que te dicen es que el agua hace mal pero bueno, ya estaba en eso y me parecía de muy mala educación decir que no.

Él se ofreció a ser mi guía por la cuidad y fuimos al Gran Basar, que yo sabía que era un lugar grande pero nunca me imagine que fuera tan enorme.

Caminar con Faty era como caminar con una estrella de rock, ya que todo el mundo lo saludaba y a mí también así que creo que hice muchos amigos (jajaja).

Si alguna vez viajan a Turquía, les cuento que el deporte nacional es el regateo y si uno tiene la mano firme puede sacar muy buenos precios.

Mr. Faty me vio con cara de hambre al parecer porque me llevó al tiro al lugar de las comidas. No era como un típico boulevard sino algo más precario en donde ver cabezas de cordero y tripas colgando era algo común. No digo que sea malo sino que es un poco extraño ya que uno está acostumbrado a ir a la carnicería y que esté todo refrigerado y muy limpio. Aquí era un poco diferente pero no menos apetitoso.

Nos sentamos en un pequeño rincón y nos trajeron una variedad de aliños en una bandeja grande plateada, en donde el comino y el curry eran personajes principales. Algunas cosas muy picantes y otras no tanto, todo esto acompañado de una tortilla más bien esponjosa.

Luego nos trajeron una fuente de greda en la que venía un cordero muy sabroso con verduras muy pero muy especiado pero sabroso. La comida estuvo fantástica pero se me había olvidado algo, que no es menor, que nosotros no estamos acostumbrado a tantos aliños, así que al día siguiente no sabía si me había comido una granada o vidrio molido, jajaja.

Les juro que nunca más voy a olvidar a Mr. Faty, por su hospitalidad, su paciencia y sobre todo, por donde me llevó a comer.

Saludos, Rai.

Raimundo Tagle, chef del Rai.

Posteado por PuntoMujer el 09:39 AM | Comentarios (3)

Diciembre 03, 2007

Temas sobre sexualidad para hablar con los hijos adolescentes

Siguiendo con el tema de lo importante que es hablar sobre sexualidad con los hijos, la idea ahora es descubrir cómo abrir un espacio en el que se pueda comenzar un diálogo que permita comunicarse. Claramente es un tema difícil, pero aquí un punteo sobre temas frecuentes que permiten abrir la conversación.

"A mí no me va a ocurrir". A los adolescentes en general, les resulta trabajoso medir las consecuencias de sus actos. Simplemente, piensan que son capaces de controlar sus impulsos con más facilidad de lo que pueden. Aquí, la empatía es fundamental, no se trata de un discurso crítico sino de entender, cómo a los adolescentes les cuesta tomar conciencia de que son tan vulnerables a sus pulsiones, como cualquier otro ser humano.

“La primera vez que se tienen relaciones, la mujer no se queda embarazada”. Muchos adolescentes tienen esta fantasía y a veces, aunque saben que no es así, tienen la ilusión de que para ellos será diferente. Por eso, es importante insistir en ir al ginecólogo al iniciar la vida sexual y generar una comunicación, en la que el hijo sienta la confianza para pedir esto a los padres.

"Las relaciones sexuales son siempre gratificantes, cuando se dan con una persona a la cual se quiere". Contrario a lo que los medios de comunicación muestran, la sexualidad creativa y gratificante no es instantánea. El amor no basta para hacer de la experiencia sexual una vivencia plena y enriquecedora. La sexualidad se aprende y necesita tiempo, serenidad, comprensión y amor, esto es fundamental de trasmitir a los hijos. Muchas veces en la adolescencia, las relaciones sexuales son esporádicas y no existe el grado de intimidad y tranquilidad necesarias. La experiencia sexual puede ser insatisfactoria al menos para uno de los dos y eso no significa que algo anda mal, es parte del proceso de irse conociendo.

"Las relaciones sexuales hacen que aumente la comunicación, que exista más intimidad y se enriquezca la relación de pololeo". La actividad sexual puede nutrir el pololeo, pero es fundamental tener en cuenta que se requieren ciertas condiciones previas para el inicio y desarrollo de la actividad sexual. La comunicación y el conocimiento mutuo son tan importantes como la sexualidad.

"Si me quieres, tienes que tener relaciones sexuales conmigo". Es fundamental reconocer al hijo adolescente los deseos e impulsos sexuales como un aspecto valioso y natural de su desarrollo. Mostrarle cómo la "prueba de amor" que muchos piden de sus parejas puede tener múltiples respuestas: "Si me quieres, para mí es importante que puedas respetar mis sentimientos y no me presiones a hacer algo para lo que aún no me siento preparado (a)".

"Tener relaciones sexuales no prueba que yo esté enamorado. La verdadera prueba puede ser postergarlas hasta que sea el momento adecuado". Cómo hablar con los hijos de la sexualidad, es algo que se da de manera distinta en cada familia, de acuerdo a la experiencia de cada uno de los padres y el referente sociocultural. No existen recetas, es muy necesario que los padres, con sus propios valores y dentro de su estilo, realicen un esfuerzo para no dejar fuera esta materia, dado los tiempos de destape que se viven hoy en nuestra sociedad.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 11:59 AM | Comentarios (1)

Diciembre 01, 2007

Una buena escucha

El tema de la comunicación ha sido últimamente un tema muy abordado, pero ¿que significa realmente tener una verdadera escucha del otro y una comunicación efectiva? Pareciera que cada día resulta más difícil realmente poner atención al otro, pues ello implica una escucha reposada; detenerse y comprender qué quiere la persona que tenemos al frente.

“Una buena parte de los problemas entre las personas, tienen que ver con malos entendidos en la comunicación. Es común ver que durante una discusión, tanto en las parejas como en la relación de los padres con los hijos, en vez de darse una conversación, hay dos personas teniendo un monólogo. Cada uno quiere probar que tiene la verdad. Espera ver que dijo el otro para rápidamente responder, no con el objeto de entenderse, sino para probar que lo que yo digo es lo correcto y que tengo la razón. Hacer una pausa, darse el tiempo para ver que está pasando es fundamental en la interacción que da en la comunicación”.

Este es uno de los planteamientos del Dr. David Zimerman, psicoanalista y grupoterapeuta, quien participó en un seminario organizado por la Asociación Chilena de Psicoterapia Analítica de Grupo.

“La relación amorosa puede verse teñida por agresión, cuando al discutir las personas se defienden por el miedo a ser atacados por el otro. Por eso es muy importante chequear cómo llega el mensaje que estoy enviando, cómo entiende el otro mi comunicación y cómo yo entiendo lo que me quieren decir y cómo me llega”.

Este punto que toca el Dr. Zimerman resulta muy importante en el diálogo con los adolescentes. Por ejemplo cuando los padres quieren saber quienes son los amigos con los que salen sus hijos y les preguntan, los jóvenes pueden sentir esa pregunta como parte de un intento de control y esto provocarles mucha rabia. Al abrir la comunicación si los padres explicitan que más bien tiene que ver con un interés por conocer más de ellos y no un acto de desconfianza o control, en la mayoría de los casos los adolescentes se calman. Esto requiere darse un tiempo para conversar y aclarar cómo se trasmiten y reciben los mensajes.

Zimerman piensa también en una paciente adolescente de quince años que llamará Andrea. Andrea llevaba tres meses de relación e inició su vida sexual. Al poco tiempo de este evento, el joven con quien “andaba” se involucró con otra niña y decidió terminar la relación. Andrea llegó a su consulta muy triste y abrumada, sintiéndose muy engañada. “Yo pensé que él me quería y estaba más puesto conmigo, por eso tuve relaciones con él”.

Al ir analizando los mensajes y la interacción entre ambos fueron descubriendo como él le había estado mostrando tanto desde lo verbal como por su comportamiento, que su compromiso era muy leve y que no quería una relación seria. Sin embargo, Andrea tenía tantos deseos de ser querida que no pudo escuchar claramente lo que el otro le decía, decodificó desde ella sin poder ver al otro. “En muchas ocasiones escuchamos lo que queremos que nos digan y no lo que el otro dice. A veces suponemos que estamos de acuerdo sin prestar verdadera atención al planteamiento del otro”, afirma.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 10:01 AM | Comentarios (0)