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Abril 25, 2008

El señor Eric Ortuño

Recuerdo mi primer día de clases en la Escuela Hofmann de Barcelona; se me había olvidado un pequeño gran detalle, que no era menor: las clases eran en catalán, un idioma para mí, en ese minuto, similar al chino mandarín.

¿Cómo se me pasó ese pequeño detalle? Los primeros minutos u horas fueron un proceso de asfixia tremenda, no entendía nada. El chef a cargo de la clase, de nombre Eric Ortuño (chef pastelero, revelación de aquel año), miraba mi cara y veía sólo preocupación.

Creo que al ver mi esfuerzo por entender lo que estaba pasando -para mí, un verdadero campo de batalla- me tomo aprecio el cual, hasta estos días, agradezco. Al ver mis dificultades, me prestó mayor atención, pero a la vez, mayores fueron sus exigencias: si a los alumnos les pedía un 100%, a mí me pedía un 150%, lo cual no entendía.

Aún así, ¡por Dios que le agradezco ahora todas sus exigencias! Muchas veces me quise dar por vencido, dejar todo y salir corriendo, pero él me enseñó que es mejor no saber y aprender al costo que sea. Ya al final del curso yo hablaba catalán fluido y terminé siendo su asistente en el curso de pastelería, y eso fue un honor, porque si bien es una persona que por estos lados no se le conoce mucho, en el viejo continente es una eminencia.

Recuerdo una vez que tenía que hacer una cena para un encargado de gobierno, ya que en la misma escuela había un comedor sumamente exclusivo. Yo estaba en la partida de postres ese día y él era el chef en jefe. Fue tanta la presión que se sentí en el ambiente (el personaje que venía a comer era muy estricto y de muy buen comer) que en mi interior, quería irme y no trabajar.

Pensaba que no estaba preparado para tal responsabilidad pero, saben, después de tanta exigencia y tantos retos, todo salió como una sinfonía, todo a tiempo y los postres ¡excelentes! En aquel minuto entendí lo que era realmente cocinar.

Después del servicio salimos, todos, a tomar unas cervezas esperando las felicitaciones del chef, pero éstas nunca llegaron. Ya en la última copa nos dijo que esa era nuestra pega y sólo existían comensales felices.

Posteado por PuntoMujer el Abril 25, 2008 10:54 AM

Comentarios (1)

Rai, hola!!!! sabes? de lo que tu abuelita tenia los domingo, para estar todos en familia, es exacto lo que nosotros, con mi hermano, en Stgo., teniamos en algunos de nuestros domingos en casa, no echo por mi abuelita, pero si, por nuestra mama. Si, se me hizo "jugo" la boca. Hoy en dia, estoy viviendo en New Zealand, y preparo las comidas, con el "olorcito" y gusto a lo criollo....si hasta el pan amasado me sale de pelicula. En Chile, jamas cocine, pero, ahora, son otras las circunstancias, y mi esposo, hijos, y mis amistades, de diferentes nacionalidades, han ido probando las comidas chilenas, postres y nuestro tradicional pisco sour y Cola de Mono, para la Navidad. Estos dos ultimos brevajes, nuestros, conservo como "huesos santos", para especiales ocaciones, y es por lo mismo, que las personas que vienen a mi casa, desde Chile, saben que deben traer pisco y/o Aguardiente...en fin, yo sigo tus recetas y muchas de ellas las he ido haciendo, no son dificiles, te felicito, e ire a tu Restaurant cuando vaya a mi pais, Chilito Lindo!! Chauuuuuuuuu

Posteado por: lily el Mayo 2, 2008 06:56 PM

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