Mayo 09, 2008
Todo sobre mi madre...
Es un poco obvio a quien va dirigida esta crónica… a ella, a la persona más incondicional del mundo, a la mejor amiga en los mejores momentos y una vil carcelera en los minutos malos. Aquella que sufre más que uno cuando las cosas no nos resultan y saca pecho cuando, por algún motivo, su hijo destaca. A esa mujer que es esposa, abuela y hermana; a esa mujer que nunca está cansada y nunca será vieja… a ella, mi mamá.¿Qué regalo se le puede hacer a una persona como ella? Creo que no hay, y no sólo para mi madre, sino que a todas las madres del mundo.
Pensaba en hacerle un plato especial para ese día, pero saben, estoy en blanco ya que, como lo mencione en una columna anterior, el sabor perfecto no existe.
Sé que ella con un beso será la mujer más feliz, porque para ella lo soy todo y eso se siente. Mucha gente me dice que soy un MAMÓN y, la verdad, no creo que sea malo. Al contrario, es exquisito sentir que alguien te quiere, te cuida y, además, es absolutamente incondicional.
Recuerdo que hace muchos, pero muchos años, nadie daba un peso por mí debido a que era el más flojo, el más desordenado, el más fiestero –cuestiones que uno hace cuando es bien joven- pero ahí estaba ella, defendiéndome a sol y sombra, como una leona que cuida a sus cachorros.
Me acuerdo como si fuera hoy de la noche en que le dije que quería estudiar gastronomía y que me iría fuera de Chile, que volvería convertido en alguien muy grande, no sólo en el sentido profesional, sino de persona. Me acuerdo de las oportunidades que se me dieron como trabajar para la empresa que organizaba el Festival de Cannes y se me vienen a la cabeza todos los malos momentos que le hice pasar.
Todo me costó mucho, pero lo primero que hice fue llamar a mi mamá y decirle que lo había logrado, que lo había echo por ella ya que era la que me daba la fuerza, a la distancia, para lograrlo. Y además, como toda buena madre, nunca se olvidó de mandarme esos mazapanes que a mi tanto me gustaban.
Por eso, esta columna esta dedicada a ella.
Gracias mamá, te quiero mucho, Rai.
Por Raimundo Tagle, chef del Rai.
Posteado por PuntoMujer el 09:04 AM | Comentarios (0)
Mayo 05, 2008
Los mitos que equivocan el camino
Cuando los padres se preguntan cómo lo harán para abordar el tema de la sexualidad con sus hijos, uno de los caminos que pueden seguir es traer a colación algunos de los mitos sobre la sexualidad que rondan a los jóvenes. A partir de ellos puede surgir una interesante y esclarecedora conversación.Primer mito: "A mí no me va a ocurrir" o “la primera vez que se tienen relaciones, la mujer no se queda embarazada”.
A los adolescentes en general, les resulta trabajoso medir las consecuencias de sus actos. Simplemente, piensan que son capaces de controlar sus impulsos con más facilidad de lo pueden. Aquí, la empatía es fundamental, no se trata de un discurso crítico sino de entender, como a los adolescentes les cuesta tomar conciencia que son tan vulnerables a sus pulsiones, como cualquier otro ser humano.
Muchos adolescentes tienen esta fantasía y, a veces, aunque saben que no es así, tienen la ilusión de que para ellos será diferente. Por eso, es importante insistir en ir al ginecólogo al iniciar la vida sexual y generar una comunicación, en la que el hijo sienta la confianza para pedir esto a los padres.
Segundo mito: "Las relaciones sexuales son siempre gratificantes, cuando se dan con una persona a la cual se quiere".
Contrario a lo que los videos, las películas y los medios de comunicación muestran, la sexualidad creativa y gratificante no es instantánea. El amor no basta para hacer de la experiencia sexual una vivencia plena y enriquecedora. La sexualidad se aprende y necesita tiempo, serenidad, comprensión y amor, esto es fundamental de trasmitir a los hijos.
Muchas veces, en la adolescencia, las relaciones sexuales son esporádicas y no existe el grado de intimidad y tranquilidad necesarias. La experiencia sexual puede ser insatisfactoria al menos para uno de los dos y eso no significa que algo anda mal, es parte del proceso de irse conociendo.
Tercer mito: "Las relaciones sexuales hacen que aumente la comunicación que, exista más intimidad y se enriquezca la relación de pololeo".
La actividad sexual puede nutrir el pololeo, pero es fundamental tener en cuenta que se requieren ciertas condiciones previas para el inicio y desarrollo de la actividad sexual. La comunicación y el conocimiento mutuo son tan importantes como la sexualidad.
Cuarto mito: "Si me quieres tienes que tener relaciones sexuales conmigo".
Es fundamental reconocer en el hijo adolescente los deseos e impulsos sexuales como un aspecto valioso y natural de su desarrollo y mostrarle como la conocida "prueba de amor" que muchos piden de sus parejas puede tener múltiples respuestas:
"Si me quieres, para mí es importante que puedas respetar mis sentimientos y no me presiones a hacer algo para lo que aún no me siento preparado (a)".O "Tener relaciones sexuales no prueba que yo esté enamorado. La verdadera prueba puede ser postergarlas hasta que sea el momento adecuado".
Postergar los deseos, en general, en nuestra cultura hedonista de hoy es difícil. Estamos en una sociedad en la que los mensajes apelan a la gratificación sensorial y sensual a través del consumo. Se resalta lo rápido, lo nuevo, el cambio; lo lento se bota y lo estable se descarta. Domina lo resuelto, lo fácil, lo eficiente; se busca el goce y la inmediatez, en oposición con el esfuerzo y la gratificación del logro paso a paso.
Detenerse para mirar a otro, distinto, separado de mí, implica por un momento dirigir la mente, detenerse, parar y calzar zapatos ajenos, ya sea de un hijo, una pareja, requiere esfuerzo mental. Escuchar detenidamente a otro, sin inundar con lo propio, implica saber esperar, darse el espacio para sintonizar con ‘el’ alguien diferente, ajeno que a veces toma tiempo entender.
Quisiera graficar esto con un caso. Tuve un paciente -que llamaré José Manuel- al que le gusta una niña que venía recién saliendo de un pololeo; ella también le había manifestado sus deseos de estar con él, pero necesitaba tiempo. Él pudo esperar algunas semanas, pero después de una fiesta de matrimonio, cuando ella “no le dio la pasada”, decidió involucrarse sexualmente con otra mujer. Todo porque no pudo tolerar el esperar, la frustración.
Bueno, a esto me refiero con la dificultad de ver al otro y la necesidad de una gratificación inmediata.
Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.
Posteado por PuntoMujer el 11:42 AM | Comentarios (0)
Mayo 02, 2008
El libro de los recuerdos
El otro día me escribió una persona que sigue mi columna y me preguntó por qué no proponía recetas más caseras que todos pudieran hacer en sus casas y no fueran tan complicadas. Esto porque las mías, aparentemente, son difíciles, pero no lo son.Ante la sugerencia me puse a buscar recetas tradicionales en unos libros antiguos y lo divertido es que en ellos se habla de pizca o de chorrito. Además, me acordé de cuando mi abuela cocinaba y se refería a eso.
Bueno, decidí intentar pero los platos no me van a quedar igual que los originales porque todo ha variado, desde los tomates que uno compraba antiguamente en la feria hasta la sal, que ahora también es diferente.
Cuando estudié cocina nunca me enseñaron a cocinar una rica cazuela o un buen puchero, siempre cosas estilo francés o de algún otro país. Es verdad que la comida tradicional tiene sabores diferentes y creo, que para lograrlos hay que tener un don, uno que tenían nuestros antepasados.
Quizás, parte de la explicación esté en que ellos tenían más tiempo para cocinar, los platos se preparaban en forma más lenta. También tenían la posibilidad de sentarse a la mesa y disfrutar de una buena comida, sin tener que salir corriendo como hoy, donde siempre nos pilla la máquina.
Recuerdo que los domingo era sagrado ir a comer donde mi abuela y ella nos tenía una ensalada de palta rellena con langostinos y mayonesa casera, hecha lentamente a mano; el plato principal era un lomo de cerdo con unas papitas, realmente, insuperables y el postre, unos biscochitos remojados en almíbar con un toque de manjar casero (se me hace agua la boca de puro recordarlo).
Aunque no creo que la cocina de antes sea más fácil trataré de encontrar recetas más fáciles que pueda adaptar a estos nuevos tiempos y así, recordar todos algunas emociones o olores que percibíamos cuando pequeños.
Saludos Rai.
Por Raimundo Tagle, chef del Rai.
Posteado por PuntoMujer el 08:47 AM | Comentarios (2)
