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Mayo 05, 2008

Los mitos que equivocan el camino

Cuando los padres se preguntan cómo lo harán para abordar el tema de la sexualidad con sus hijos, uno de los caminos que pueden seguir es traer a colación algunos de los mitos sobre la sexualidad que rondan a los jóvenes. A partir de ellos puede surgir una interesante y esclarecedora conversación.

Primer mito: "A mí no me va a ocurrir" o “la primera vez que se tienen relaciones, la mujer no se queda embarazada”.

A los adolescentes en general, les resulta trabajoso medir las consecuencias de sus actos. Simplemente, piensan que son capaces de controlar sus impulsos con más facilidad de lo pueden. Aquí, la empatía es fundamental, no se trata de un discurso crítico sino de entender, como a los adolescentes les cuesta tomar conciencia que son tan vulnerables a sus pulsiones, como cualquier otro ser humano.

Muchos adolescentes tienen esta fantasía y, a veces, aunque saben que no es así, tienen la ilusión de que para ellos será diferente. Por eso, es importante insistir en ir al ginecólogo al iniciar la vida sexual y generar una comunicación, en la que el hijo sienta la confianza para pedir esto a los padres.

Segundo mito: "Las relaciones sexuales son siempre gratificantes, cuando se dan con una persona a la cual se quiere".

Contrario a lo que los videos, las películas y los medios de comunicación muestran, la sexualidad creativa y gratificante no es instantánea. El amor no basta para hacer de la experiencia sexual una vivencia plena y enriquecedora. La sexualidad se aprende y necesita tiempo, serenidad, comprensión y amor, esto es fundamental de trasmitir a los hijos.

Muchas veces, en la adolescencia, las relaciones sexuales son esporádicas y no existe el grado de intimidad y tranquilidad necesarias. La experiencia sexual puede ser insatisfactoria al menos para uno de los dos y eso no significa que algo anda mal, es parte del proceso de irse conociendo.

Tercer mito: "Las relaciones sexuales hacen que aumente la comunicación que, exista más intimidad y se enriquezca la relación de pololeo".

La actividad sexual puede nutrir el pololeo, pero es fundamental tener en cuenta que se requieren ciertas condiciones previas para el inicio y desarrollo de la actividad sexual. La comunicación y el conocimiento mutuo son tan importantes como la sexualidad.

Cuarto mito: "Si me quieres tienes que tener relaciones sexuales conmigo".

Es fundamental reconocer en el hijo adolescente los deseos e impulsos sexuales como un aspecto valioso y natural de su desarrollo y mostrarle como la conocida "prueba de amor" que muchos piden de sus parejas puede tener múltiples respuestas:

"Si me quieres, para mí es importante que puedas respetar mis sentimientos y no me presiones a hacer algo para lo que aún no me siento preparado (a)".O "Tener relaciones sexuales no prueba que yo esté enamorado. La verdadera prueba puede ser postergarlas hasta que sea el momento adecuado".

Postergar los deseos, en general, en nuestra cultura hedonista de hoy es difícil. Estamos en una sociedad en la que los mensajes apelan a la gratificación sensorial y sensual a través del consumo. Se resalta lo rápido, lo nuevo, el cambio; lo lento se bota y lo estable se descarta. Domina lo resuelto, lo fácil, lo eficiente; se busca el goce y la inmediatez, en oposición con el esfuerzo y la gratificación del logro paso a paso.

Detenerse para mirar a otro, distinto, separado de mí, implica por un momento dirigir la mente, detenerse, parar y calzar zapatos ajenos, ya sea de un hijo, una pareja, requiere esfuerzo mental. Escuchar detenidamente a otro, sin inundar con lo propio, implica saber esperar, darse el espacio para sintonizar con ‘el’ alguien diferente, ajeno que a veces toma tiempo entender.

Quisiera graficar esto con un caso. Tuve un paciente -que llamaré José Manuel- al que le gusta una niña que venía recién saliendo de un pololeo; ella también le había manifestado sus deseos de estar con él, pero necesitaba tiempo. Él pudo esperar algunas semanas, pero después de una fiesta de matrimonio, cuando ella “no le dio la pasada”, decidió involucrarse sexualmente con otra mujer. Todo porque no pudo tolerar el esperar, la frustración.

Bueno, a esto me refiero con la dificultad de ver al otro y la necesidad de una gratificación inmediata.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el Mayo 5, 2008 11:42 AM

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