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Agosto 25, 2008
Las pérdidas
La definición de muerte es algo que nadie conoce a ciencia cierta, su significado varía de persona a persona, de pueblo en pueblo y de cultura en cultura. La mente, al principio, ante una pérdida ya sea de un ser querido, de una relación, o de una determinada situación, lucha por recuperar lo perdido, teme a la desestructuración y al orden dado. Esta pelea deja de tener sentido cuando la pérdida es irreversible.La muerte es antiestética para una sociedad basada en la belleza y la perfección. La muerte resulta hoy, como en general, la aflicción y los duelos, negada, marginalizada, desrritualizada.
La muerte nos contacta con la fragilidad y la vulnerabilidad de las relaciones y la vida y eso nos asusta, no queremos tener contacto con lo frágiles que somos, nos cuesta reflexionar sobre temas en los que no existe una respuesta clara, en los que se hace difícil lidiar con la incertidumbre. Esto nos cuesta transmitirlo a nuestros hijos, y es muy importante, especialmente para los adolescentes, que necesitan cuestionarse acerca de la vida y desarrollar sus propias ideas acerca de la muerte y las pérdidas.
El ser humano aparentemente no tiene conciencia de que su existencia es limitada, por eso nos cuesta mucho adaptarnos a las pérdidas, la falta de conciencia de lo efímero, hace que los seres humanos nos apeguemos ilusoriamente a los seres queridos y a las cosas como si éstas fueran a estar para siempre. La ley de la vida no dice exactamente eso, plantea más bien, que nada es estático ni permanente.
Asumir la inestabilidad de nuestra existencia puede permitirnos tener una visión de la vida en sus múltiples dimensiones. No hay luz sin día, alegría sin dolor, día sin noche y vida sin muerte.
Todos hemos pasado por experiencias de pérdida y dolor, más o menos intensas, no sólo los adultos, los adolescentes también en el transcurrir de su vida sufren distintas pérdidas y situaciones ligadas al dolor que implica dejar algo.
Cuando comienza la pubertad sufren distintos duelos de los que ya hemos hablado en otras columnas: duelo por el cuerpo infantil, por los padres de la infancia y por la propia identidad infantil. Todo cambio implica una pequeña muerte.
El sufrimiento y los procesos de duelo muchas veces dan paso a una profunda compasión. Si uno sufre, va a poder entender a otros que sufren, el dolor lleva a la solidaridad a una empatía, profunda con otras personas. En el sufrimiento somos todos iguales, simplemente vivimos las situaciones de manera diferente.
“Porque aunque no nos acordemos, aunque levantemos un muro de olvido, aunque no lo veamos, el sol siempre está”. Eduardo Grecco.
Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.
Posteado por PuntoMujer el 11:22 AM | Comentarios (7)
Agosto 18, 2008
Duelo en los niños
Experimentar la muerte de una de las figuras parentales, seguida por la pérdida de un hermano, durante la infancia es uno de los acontecimientos más estresantes de la vida y tiene un efecto profundo en el desarrollo emocional y social de un niño. También puede ser de gran impacto la pérdida de alguien con quien el niño compartía bastante en lo cotidiano: una abuela, una tía, la nana, un amigo cercano.Ordinariamente, en nuestra cultura actual, cuando muere un familiar a los niños, se les mantiene a escondidas de lo que ha sucedido, se les envía a casa de algún pariente o se les excluye de participar en los ritos de la sepultura, pensando que eso es lo mejor para ellos. Esto es un gran error los niños necesitan ser parte de los rituales, estar en el entierro, ir al cementerio, para ir elaborando la pérdida a su manera. Por ahí leí: “si un niño vive con la verdad, aprende a afrontar la vida”.
Es conveniente hablarles a los niños de la persona que ha muerto con la mayor naturalidad posible. Quizás una manera adecuada, es manifestarles que la persona ha fallecido, pero la llevamos dentro del corazón.
Si se trata de una muerte anunciada conviene ir preparando al niño como en una especie de duelo anticipado progresivo, pero sanamente insinuado. Es beneficioso facilitar que el niño, mediante las visitas breves y esporádicas a su ser querido, gravemente enfermo, se vaya despidiendo a su manera.
Los tres temores más frecuentes del niño: ¿Causé yo la perdida? ¿Me pasará esto a mí? ¿Quién me va a cuidar?
Aunque el niño sepa que su ser querido ha muerto, siente necesidad de seguir manteniendo una relación afectiva, así la persona fallecida, puede por un tiempo, convertirse en un padre o madre imaginario. Con sus compañeros y amigos puede jugar a morirse, al entierro. Todos estos comportamientos son absolutamente normales, tienen que ser respetados, para que el niño realice de forma adecuada el duelo. Lo más habitual, es que el niño elabore el duelo mediante juegos, sueños, alternando fases de mucho cuestionamiento y expresión emocional, con intervalos en que no menciona para nada el asunto.
El niño afectado puede presentar síntomas propios del duelo: dificultades para conciliar el sueño, pérdida de apetito o aumento de apetito por ansiedad, miedo de quedarse solo, hablar como un bebé, no querer ir al colegio. A veces, puede presentar imitación excesiva de la persona fallecida, como una forma de elaboración o frecuentemente manifestar deseo de encontrarse con el familiar perdido. Todos estos fenómenos son transitorios, son reactivos al duelo, si permanecen por mucho tiempo sería recomendable consultar a un especialista.
El niño intuye enseguida que la muerte va a tener muchas consecuencias para su familia y para él. Es importante asegurarle que, aunque es verdad que estamos muy apenados por lo ocurrido, vamos a seguir ocupándonos de él lo mejor posible. El niño puede temer también ser abandonado por el o los familiares sobrevivientes, es necesario darle calma y tranquilizarlo diciendo, los que no han fallecido esta sanos y podrán cuidar de él, sin dejarlo sólo. Asegurarle también, que vamos a seguir queriendo a la persona fallecida y que nunca la olvidaremos, pues está en el corazón de cada uno de los miembros de la familia.
Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.
Posteado por PuntoMujer el 09:37 AM | Comentarios (8)
