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Diciembre 16, 2008

Errores, oportunidades de crecimiento

En general nos resulta difícil aceptar que tanto nosotras como nuestros hijos, cometemos errores, tenemos faltas e imperfecciones, nos tupimos y al caernos, a veces, nos cuesta pararnos. Estamos muy exigidas, creemos que tenemos que hacerlo y saberlo todo bien.

Como madres aspiramos a que nuestros hijos sean sanos físicamente, estén bien emocionalmente, se desarrollen socialmente, aprendan con facilidad, se sientan contentos y ojala, casi no tengan conflictos. Cuando esto no sucede, tendemos a frustrarnos y nos consideramos culpables.

Es necesario admitir, con humildad, que tanto nuestros hijos como nosotras, necesitamos aprender de la experiencia, sobrellevar amorosamente los traspiés como parte de la vida, pues son oportunidades de crecimiento. Es importante asumir, también, que reconocer nuestras imperfecciones produce dolor.

Es muy frecuente ver en la consulta que tanto las madres como los hijos se sienten muy culpables cuando cometen errores o aparecen tropezones ante situaciones difíciles de manejar. Las mamás seguimos pensando que podemos evitar el sufrimiento o las frustraciones de los hijos, se nos olvida que las piedras son parte del camino.

No siempre estamos del todo disponibles, más ahora que trabajamos. Se trata de una mamá con limitaciones, que tendrá que priorizar, ponerse creativa y encontrar alternativas. Ir aceptando que no le es posible hacerse cargo de todo y aquí es fundamental saber pedir ayuda: ojala al papá para que también tome responsabilidades en la relación y crianza de los hijos: Si no, recurrir a la abuela, la amiga, la tía dependiendo de las opciones más convenientes.

El poner en marcha los recursos ante los aprietos es un aprendizaje, y es importante que nuestros hijos puedan observar como aceptamos nuestras carencias, para que en vez de aspirar a la perfección podamos hacer las cosas lo mejor posible de acuerdo a los recursos disponibles.

No hay una manera única de relacionarse con los hijos y ser una madre cercana, que contiene y pone límites. Esta búsqueda, pasa por equivocarse y juntos ir aceptando las limitaciones de la relación. Si hay poco tiempo, es importante comer todos juntos en la noche para conversar ya que el tiempo, en general, es escaso y hay que aprovecharlo bien.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 01:47 PM | Comentarios (6)

Diciembre 01, 2008

Hijos integrados en lo masculino y femenino

Los jóvenes de hoy necesitan estar preparados para integrar lo femenino y lo masculino. El mundo que vivimos requiere de la complementariedad, las categorías rígidas de universos opuestos y excluyentes ya no son posibles.

Los ideales de hombre y mujer, que podríamos llamar tradicionales, han cambiado y siguen transformándose.

Los elementos masculinos dicen relación con lo activo, asertivo, independiente. La capacidad de audacia y riesgo cuando la situación lo amerita. El pensamiento lógico y racional, lo abstracto, categórico, duro y penetrativo.

Los elementos femeninos están ligados a lo receptivo, intuitivo, contemplativo, imaginativo y sensible. La flexibilidad, ternura, delicadeza, lo frágil y débil. La capacidad de entrega, de espera, la tolerancia de la incertidumbre, y en general el plano de los afectos.

La dificultad en la integración de estos aspectos menoscaban la autoestima y limitan el desarrollo. Un paciente adolescente de diecinueve años comenta: “Mi cuerpo es largo y flaco, por más que voy al gimnasio para sentirme duro y fuerte, sigo como blandito y sin mucho músculo. Me enternecen mis sobrinos y los niños en general, soy como bien sensible. Los hombres se ríen de mí, por suerte mi polola no, mas bien parece que eso le gustara. Como soy de los mejores en notas y discuto bien, los hombres me respetan, pero igual esto “como de mina” me avergüenza, me complica, a veces me hace dudar de mi virilidad”.

Es claro que necesitamos tomar conciencia de que ese ideal de hombre duro, musculoso, hiperviril, en que no se integra lo tierno y lo delicado coarta las posibilidades de desarrollo, mutila una parte que permite el crecimiento de una persona más completa.

Así como se requieren hombres que integren lo femenino, también necesitamos mujeres que puedan desarrollar su aspecto masculino: decidan en forma autónoma, se defiendan adecuadamente, y se hagan cargo de su fuerza y capacidad creativa.

Se trata entonces, de jóvenes más completos, que conozcan y exploren sus distintas dimensiones. La creatividad, autonomía, independencia, intuición, los sentimientos y el mundo de los afectos son potencialidades de lo humano, no son exclusivos para el hombre o la mujer, eso debe ser trasmitido a los hijos.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 10:47 AM | Comentarios (4)