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Mayo 27, 2009

Psicoterapia para adolescentes, ¿cuándo consultar?

La adolescencia es un momento crucial en la vida del hombre; una etapa de transición, una larga y compleja travesía. Es el camino necesario para la transformación de la niñez a la juventud y luego a la adultez.

Básicamente, la adolescencia es un período de crisis, desequilibrio y desconcierto. Predomina en mayor o menor medida la confusión, la angustia, la extrañeza, la ambivalencia, la rabia y el dolor. En muchos casos los adolescentes, no saben determinar ni expresar lo que necesitan y/o lo que les pasa. Por eso es muy importante la presencia no invasiva de los padres, que estén ahí “ni tan cerca ni tan lejos”, intentando comprender y aceptar los cambios que el adolescente está sufriendo.

En la búsqueda de identidad, los jóvenes se mueven entre dos fuerzas antagónicas: una que los impulsa a la vida adulta y otra que los atrae hacia “los privilegios o características de la vida infantil”. La brusca alternación entre una independencia desafiante y una dependencia infantil, dificulta las relaciones con el entorno, el medio familiar y especialmente con los padres.

No todos los adolescentes viven estos procesos de la misma manera, depende de la propia personalidad, las experiencias personales vividas anteriormente, las características de los padres, y el grupo al que pertenecen, entre otros factores. Lo que sí está claro es que no se trata de una época fácil, ni para los propios adolescentes, ni para los padres, ni para los educadores.

En ocasiones, tanto los padres como el adolescente pueden necesitar apoyo y orientación psicológica. A veces los padres se sienten sobrepasados y desbordados, incluso pueden percibirse como ineficientes e impotentes.

Puede ser que les cueste lidiar con el cambio de relación que proponen los hijos: más cuestionadores, críticos y rebeldes, difíciles de abordar. Aquí es importante conectarse con las propias vivencias adolescentes, es necesario observar si está influyendo de manera importante la reactivación de los conflictos que vivieron los propios padres en su adolescencia.

Puede ocurrir que el adolescente se sienta demasiado confundido e incomprendido o necesite a alguien que no sea de la familia para hablar sobre sus dificultades. En esta edad es muy importante la separación y diferenciación de los padres, a muchos les resulta muy difícil discutir sus problemas e intimidades con los padres, lo cual es comprensible por el momento de vida, pero esto a veces resulta muy doloroso para la mamá y el papá.

Existen algunos indicadores que nos pueden orientar sobre si es necesario solicitar ayuda psicológica. Estos son:

1.-Cuando el estado de ánimo está afectando negativamente el funcionamiento en el ámbito escolar, familiar o social.

2.- Frecuentes arranques de ira y/o malhumor, bruscos y persistentes cambios en el estado de ánimo.

3.- Baja autoestima, auto reproches, conductas autodestructivas.

4.- Cambios significativos en hábitos de sueño o alimenticios.

5.- Estados depresivos: mostrando una actitud negativa, con frecuencia acompañado de falta o aumento de apetito, dificultad para dormir e ideas relacionadas con la muerte.

6.- Abandono de ciertas actividades, amigos o familiares, aislamiento, sentimientos de soledad, timidez, dificultad para incorporarse a los grupos.

7.- Problemas y conflictos en la relación con los pares.

8.- Dificultades o cambios significativos en el rendimiento escolar.

9.- Conductas adictivas en relación al alcohol, las drogas y el uso de Internet.

10.- Desafío persistente a la autoridad, tanto a los padres y adultos como a los profesores.

11.- Importantes dificultades en la relación con los padres o uno de ellos.

12.- Promiscuidad sexual.

13.- Desorientación vocacional.

14.- Dificultad para orientar y encauzar la propia vida.

15.- Problemas para relacionarse con el sexo puesto (depende la edad).

16.- Enfermedades psicosomáticas: cefaleas, intensas gastritis, colon irritable.

Mediante el trabajo psicoterapéutico que puede ser individual, vincular, familiar y/o grupal dependiendo de la problemática, se trabaja para que el adolescente tenga un espacio para reflexionar acerca de si mismo, sus relaciones, conductas, pensamientos y sentimientos. Entre otras cosas, también se espera que sea posible, encontrar una situación de equilibrio, para que padres e hijos puedan afrontar mejor esta época de confrontaciones y cambios.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes. www.vivianasosman.cl

Posteado por PuntoMujer el 09:47 AM | Comentarios (17)

Mayo 05, 2009

Desafío de hoy, ser madre con estilo propio (II)

No existe la madre perfecta, pero hay muchas de maneras de ser una buena madre.

Contactarse y encontrar un estilo propio de ser mamá, es un gran reto, pero a la vez, un gran triunfo, porque implica encontrar un camino de mayor autonomía y libertad.

Estar disponible, saber escuchar y entender lo que los hijos necesitan es fundamental. En cada etapa de la relación madre-hijo(a), las situaciones, las tareas, las relaciones son diferentes a eso se le suma que uno como persona también va cambiando: creciendo y aprendiendo por la experiencia.

Nada mejor que experimentar sabiendo qué etapa se vivirá según la edad de los hijos: La mamá con guagua o hijos pequeños: en el primer año de vida, los hijos dependen muchísimo de su madre, necesitan recibir toda la ayuda, sostén y contención. Es un período difícil en el que muchas madres se sienten sobrepasadas y, a veces, se hace difícil hablar de lo compleja y confusa que puede resultar esta etapa. Existe una tendencia a conservar una imagen idealizada de la maternidad, un modelo de madre feliz, con poco permiso para aceptar las dificultades.

Las mamás se sienten “malas madres” por sentir ambivalencias, rabias, impaciencias e incluso cansancio. Puede aliviar la tarea el compartir con pares, otras madres y parejas, amigos, que estén o hayan pasado por lo mismo. Estando siempre alerta, para ir delimitando lo que se ajusta a uno como persona, a la personalidad del niño, al tipo de familia que se está construyendo y al momento que se está viviendo.

La mamá con hijos adolescentes: a partir de los once, doce años comienza una etapa de gran rebelión. El niño y la niña comienzan a salirse de los modelos establecidos. Predomina el deseo de imponer la propia voluntad y ‘despegarse’ de los padres. Los jóvenes investigan y prueban nuevas formas., en la búsqueda de la diferenciación y del "yo" aparecen las críticas despiadadas hacia la mamá: la madre ya no es más el modelo a seguir. Desafiantes, alegadores, contestadores, en busca de su manera de estar en el mundo, los adolescentes desafían a las mamás.

Asimismo, esta etapa, por lo general, coincide con la crisis de los cuarenta de la madre, en que comienza a notarse el paso del tiempo. Las mujeres reevalúan su vida de acuerdo a objetivos, logros y expectativas, se preguntan que han hecho con su existencia. Entre los 40 y 50 años de la madre y los 15 y 16 de los hijos se mueven dos generaciones; tanto las madres como los hijos están en un período de evaluación de la vida. Conciliar estas dos travesías es complejo, pero constituye una posibilidad de fuerte empatía. Es muy importante que como mamás, abramos la puerta para que nuestros adolescentes, busquen lo más autentico de sí mismos.

Ver a los hijos crecer, separarse, diversificarse, puede ser, a veces duro, pero es un aspecto fundamental del proceso de búsqueda de identidad, ocupación fundamental en la adolescencia; tarea y responsabilidad que dura toda la vida.

El estar conectada con las necesidades de otros, es muy importante en la maternidad. Para ser una madre conectada, es fundamental una madre interna que pueda cuidar las propias partes infantiles, estando alerta a lo oportuno de cada momento, conforme a quien soy hoy.

Este puede ser un buen día para preguntarse de qué manera necesito ser celebrada, qué quiero, qué preciso.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 12:56 PM | Comentarios (4)