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Agosto 31, 2009
Se reactiva debate sobre las modelos delgadas
La belleza sin photoshop de mujeres XL pone a las otra en la mira. La figura de la mujer ha variado según la época que se vive. Si en el Renacimiento eran bellas, en la Edad Media lo fueron regordetas. Si en los 70 el modelo fue Twiggy, hoy muchos levantan la voz para frenar la utilización de modelos anoréxicas.La revista Glamour de este mes no se ha quedado atrás y ha levantado una polémica de las grandes.
En su reportaje central, bajo el título "Siéntete cómoda con tu propio ser", publicó las fotografías de la modelo Lizzi Miller, bella, pero que según los cánones de algunos no responde a las tallas deseadas por los diseñadores de pasarela. Ella se gana la vida haciendo fotos para ropa XL y con sólo 20 años, muetra su peso sin ningún tipo de complejo. Con su 1.80 de estatura y 80 kilos, algunos consideran que tiene sobrepeso.
Lizzi declara en el reportaje que “con los años me he dado cuenta de que cada cuerpo es diferente. He aprendido a amar el mío como es, con cada una de sus curvas”. Y a reglón seguido aconseja: “Si caminas por la playa con biquini, con confianza y sintiéndote sexy, la gente también te verá así”.
Lo cierto es que el reportaje ha tapado a la revista Glamour de mails y posteos en el blog donde algunos defienden su figura y otros, no.
“Yo amo a la mujer de la página 194”, dice uno de ellos, mientras que otras se declaran, al fin, representadas por una modelo de moda.
Cindi Leivi, la editora de Glamour en Estados Unidos se hace cargo del tema y asegura que el rollo que Lizzi muestra sin mayor problema no se ve en las fotos de moda, pero muchas lo ven todas las mañanas cuando se miran al espejo. Por eso, asegura que la revista las entiende.
El debate sigue abierto y probablemente no será zanjado sólo con un reportaje.
Falta mucho como para que iniciativas como las tomadas en España, donde no se pueden poner en las vitrinas figurines de talla 38 o Italia, donde no pueden modelar mujeres con un índice de grasa corporal menor a 18, se multipliquen y den, finalmente, un espacio a las rellenitas en este mundo.
Posteado por PuntoMujer el 10:07 AM | Comentarios (4)
Agosto 19, 2009
¿Cuánto preparamos a nuestros adolescentes para situaciones difíciles?
La salida de la adolescencia y el comienzo de la juventud, representa para un considerable porcentaje de jóvenes un choque psicológico fuerte. Muchos no tienen claro por dónde orientar sus vidas, cuáles son sus metas, qué quieren y necesitan realmente.Por otra parte, las exigencias del entorno son cada vez mayores, pero su tolerancia a la frustración es cada día menor. Abundan las ideas y fantasías ligadas a que todo puede hacerse y resolverse de manera fácil y rápida, lo que se desvanece rápidamente, cuando los jóvenes salen del colegio.
Ante esta situación algunos jóvenes desarrollan fuertes tendencias a la agresividad, que culmina en actos rebeldes, conductas autodestructivos tales como no estudiar, beber, drogarse, desarrollo de promiscuidad sexual, etc. Muchos se dedican al carrete, para no pensar. Vivir emociones fuertes sirve para evitar el vacío y la angustia, que sienten cuando se dan cuenta que no están pudiendo con las nuevas exigencias.
Un paciente a quien llamaré Andrés, que fue un excelente alumno durante la etapa escolar; solicitó ayuda porque estaba cursando un ramo importante de su carrera por tercera vez. Cuando recién llegó me dijo: “No me está yendo bien porque los profesores son mediocres, no saben explicar, el sistema es malo, eso no debería ser así”.
Vimos que cuando las situaciones se tornaban complejas, Andrés, se ponía muy descalificador con los profesores y el sistema educacional, daba excelentes argumentos y discutía con gran energía con los educadores, dándoles cátedra sobre los procesos de aprendizaje. Esto constituía una excelente defensa para no hacerse cargo del dolor y la rabia, que le provocaba, que los estudios le costaran. Se sentía frágil y necesitado, vivía con mucha humillación tener que hacer esfuerzo, porque pensaba que eso significaba, que no era tan inteligente como había creído.
Existía en él, como en muchos jóvenes y adultos de hoy, una extrema descalificación a la travesía, a las piedras en el río, a subir todos los peldaños para llegar arriba.
Efectivamente, Andrés, tenía muchos recursos cognitivos, pero eran sus emociones y sus características de personalidad, las que interferían su aprendizaje. “Ser como del montón, tener que estudiar paso a paso, incluso tener que pedir ayuda a otros compañeros, eso es demasiado”, me decía.
Andrés fue comprendiendo poco a poco que el proceso de aprendizaje requiere humildad, que no era algo tan grave necesitar a otros y que a lo mejor no era tan, tan, inteligente como él pensaba y que eso tampoco era tan espantoso, aunque le dolía, porque su identidad estaba apuntalada desde esa característica: “Ser el mejor del curso y el más inteligente”.
Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes. www.vivianasosman.cl
Posteado por PuntoMujer el 09:40 AM | Comentarios (10)
Agosto 11, 2009
El mejor regalo para un hijo
Un aspecto muy importante en la vida es la autoestima o valoración positiva de sí mismo. Esta es una característica de la personalidad que marca todo lo que sentimos y pensamos acerca de nosotros y los demás.Una persona insegura o con una baja autoestima, constantemente duda de sí misma, se siente poco importante, carente de interés para lo demás, con dudas sobre su aspecto físico e intelectual. La falta de confianza afecta así las relaciones sociales, laborales de pareja y familia.
El origen de este sentimiento está en las etapas iniciales del desarrollo infantil y adolescente. En general, el sentimiento de inferioridad siempre es con respecto a alguien, es decir, la persona insegura, de manera inconsciente o consciente, siempre se está comparando con alguien de su infancia o adolescencia.
Es muy normal que los padres, sin darse cuenta, celebren las actitudes sobresalientes de algunos de sus hijos y los comparen entre ellos. Esto suele ser el desencadenante de celos entre hermanos o fuertes rivalidades que no potencian el desarrollo de lo particular en cada uno, sino que generan mucha rabia y frustración.
Dentro de esta rivalidad infantil, cuando el niño no acepta o no tolera al rival de su comparación, suele entrar en un período que podríamos definirlo como de agresividad contenida, y tras esa máscara de baja autoestima, lo que se esconde es una gran frustración y rabia que hace disminuir sus posibilidades de superación. Todos tenemos áreas en las que es posible florecer, el tema es ser visto y ayudado para darle potencia a aquello donde si hay, sin desmerecerlo. Hace un tiempo, llegó a mi consulta Valentina, una adolescente de 15 años que se sentía muy deprimida porque era muy tímida y le costaba mucho integrarse a los grupos; se refugiaba en los estudios, sintiéndose casi avergonzada por sus buenas notas, sin poder darle valor a ese aspecto de su personalidad. Se comparaba con su hermana, Ximena, de 13, que estaba llena de amigas y amigos y tenía un estilo muy extrovertido.
Al principio de la terapia, Valentina, sentía que lo único importante era hacerse de amigas y pertenecer a un grupo del curso que a ella le gustaba, pero donde no era muy aceptada. Constantemente, se comparaba con Ximena y le daba mucha rabia que hacer amigas para ella implicara tanto esfuerzo, sentía que para Ximena todo era fácil. En la terapia fue viendo lo idealizada que estaba su hermana menor, a quien los estudios le constaban un poco, y como en la comparación ella podía verse nada bueno.
Valentina se fue tranquilizando, nos centramos en que ella se fuera conociendo y entendiendo sus dificultades de manera menos crítica, pudiendo reconocer sus recursos. La paciente tenía un humor muy agudo del que no se había percatado y este recurso, entre otros, se fue desplegando. Algunas niñas de su curso comenzaron a acercarse y poco a poco se fue apuntalando en un grupo que la valoraba; algunas le pedían ayuda en algunas materias y esto fue generando un círculo virtuoso para la paciente.
A veces tendemos a ver como normal las conquistas propias y de nuestros hijos. Pareciera que es algo común que nos vaya bien.
Sin embargo, a los logros es necesario darles un espacio, reconocerlos, potenciarlos, es importante estimular lo bueno al interior de la familia. Eso debe hacerse toda la vida. Hay que estar presente en los aciertos y aspectos sanos y nutritivos por pequeños que sean; sino el mensaje es que escuchamos, actuamos y nos preocupamos sólo cuando las cosas andan mal.
Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes. www.vivianasosman.cl
Posteado por PuntoMujer el 12:58 PM | Comentarios (8)
