Emol.com Blog de Punto Mujer

Noviembre 05, 2009

Más de 115.000 mujeres abortaron en España en 2008

Madrid. - El número de mujeres que abortan en España se incrementó en 2008 hasta las 115.812, un 3,27 por ciento más que en 2007, según informó el Ministerio de Sanidad.

Esto se difunde en un momento en el que el Parlamento tramita una nueva normativa sobre la interrupción voluntaria del embarazo que fijará una ley de plazos.

El número de abortos el año pasado supone "una estabilización" para la ministra del ramo, Trinidad Jiménez, dado que desde 2004, cada año había registrado aumentos superiores al 6 por ciento, con un crecimiento del 10,3 por ciento en 2007.

De las mujeres que abortaron en 2008, 10.221 tenían entre 15 y 18 años en el momento de hacerlo, una cifra que supone un ligero descenso frente a las 10.353.

La nueva ley del aborto impulsada por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero permitirá que la mujer pueda abortar en el transcurso de un plazo determinado -previsiblemente las primeras 14 semanas de embarazo- sin tener que alegar motivos.

El punto más polémico de la reforma es el hecho de que las adolescentes de 16 y 17 años puedan decidir abortar sin el consentimiento y el conocimiento de sus padres.

La futura ley supondrá la despenalización del aborto, que desde 1985 está considerado en España un delito despenalizado sólo en tres casos: riesgo para la salud física o psíquica de la madre, supuesto para el que no hay plazos siempre que haya aval de un dictamen médico; violación, en las primeras 12 semanas gestación; y malformación del feto durante las primeras 22 semanas.

Según el gobierno, se trata de dar coherencia al marco jurídico y evitar intervenciones clandestinas y en el que el supuesto de riesgo para la salud psíquica de la madre se ha convertido en un "coladero".

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Noviembre 03, 2009

Padres litigan sobre vida de su hijo enfermo irreversible

Londres. - Un bebé aquejado de una enfermedad irreversible cuyos padres están enzarzados en una batalla legal sobre su mantenimiento o no con vida artificialmente, vive "pendiente de un hilo".

El proceso judicial que se ventila en la corte de Londres conmociona al Reino Unido.

El pequeño, conocido únicamente como "Baby RB", padece una grave enfermedad neuromuscular conocida como síndrome miasténico congénito que le impide respirar y mover sus miembros. Está conectado a un respirador artificial desde que nació el 10 de octubre de 2008.

Los médicos que le atienden, respaldados por su madre, quieren desconectarlo para evitarle un mayor sufrimiento, argumentando que le espera una "existencia deprimente", incluso si llegara a abandonar el hospital algún día.

El padre, que está separado de la madre, alega que el cerebro del bebé no está afectado por la enfermedad e insiste en que su hijo puede ver, oír, sentir y reconocer a sus progenitores.

También cree que su hijo podría ser desconectado del respirador si se le practicara una traqueostomía, es decir una abertura dentro de la tráquea para facilitar el paso del aire a los pulmones.

Sin embargo, un especialista en cuidados intensivos pediátricos, que como todos los implicados en el caso sólo puede ser identificado por motivos legales como "Dr. F", declaró en la corte que el niño vivía "pendiente de un hilo" y "no era un candidato" para una traqueostomía.

El doctor precisó que aunque fuera intervenido seguiría dependiendo de una respiración artificial y, además, habría que introducirle un catéter en las vías respiratorias para extraerle el líquido que se acumula en sus pulmones debido a una carencia de "reflejo nauseoso o tusígeno".

"No es una existencia que la mayoría de familias querrían para su hijo", declaró el Dr. F.

A pedido del padre, veinteañero al igual que la madre, otro especialista debe pronunciarse sobre el tema en los próximos días.

Por su parte, la abogada de la madre leyó el lunes un comunicado explicando las razones por las que ésta pedía la desconexión del pequeño.

"La madre de RB ha estado junto a la cabecera de su hijo desde que nació. Cada día ha visto el dolor que siente sólo para sobrevivir", señala.

"En su cabeza, el intolerable sufrimiento que experimenta su hijo debe prevalecer sobre su propio dolor", agregó precisando que la opinión de todos los médicos que había consultado era "unánime".

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Octubre 27, 2009

Lanzan portal de gente bella

Increíble, pero cierto. En tiempos en que la lucha contra la discriminación alcanza sus mayores hitos con la elección de un hombre negro como Presidente de una potencia mundial, 180 mil personas se han inscrito en un portal de Internet para citas en el que se excluyen a aquéllos que no alcanzan un puntaje mínimo de belleza.

Bajo el singular nombre de BeautifulPeople.com, el portal fue lanzado con bombos y platillos en Inglaterra y recoge redes sociales de ese país, Estados Unidos, Dinamarca, Japón, España, Italia, Canadá y Australia. A estos se sumarán desde hoy los que incluyen Francia, Alemania, India, Hong Kong, Rusia, China y cada uno de los territorios restantes de Asia, Sudamérica y Europa convirtiéndose así en el sitio la mayor red de gente guapa del mundo.

Para poder participar de esta red hay que enviar una fotografía y un detallado perfil que es subido a la web y en las 48 horas siguientes, los miembros oficiales del sexo opuesto votan para resolver si se le admite o no en el portal. El score se muestra en la página de modo que todo aquel que quiera participar se somete a una suerte de votación popular.

Las clasificaciones de los miembros van de 'Por supuesto que sí', 'Sí, de acuerdo', 'No, mejor que no' y 'Claro que no' y el resultado final es inamovible. Aunque cualquiera se puede inscribir, la tasa de aprobación no supera el 20%, es decir, miles son rechazados.

El sitio se maneja en diferentes idiomas, tiene un calendario de actividades sociales a nivel mundial y asimismo, un cronograma de viajes. Y toda la interacción es facilitiad por medio del video.

El creador de BeautifulPeople.com, Robert Hintze, indicó que el portal “está gobernado por el principio de que cada uno de los seres humanos desea estar con alguien que encuentre atractivo - es algo que pertenece a la naturaleza humana. Sólo al permitir la entrada de las personas guapas podemos eliminar este primer obstáculo. Los otros sitios son como selvas de hipopótamos y jabalíes. BeautifulPeople es una hermosa reserva de juego de leopardos y gacelas".

Algunos de los beneficios de ser aceptado en el portal son la posibilidad de participar en fiestas glamorosas y una red de la jet set; tener aproximaciones a las principales firmas de cine y televisión que utilizan el sitio; posibles contratos con las principales agencias de modelos que utilizan el sitio; ampliación de las redes profesionales a través de asociaciones selectas entre BeautifulPeople.com y otros.

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Septiembre 22, 2009

Quieren advertir que las fotos han sido retocadas

París. - Los políticos franceses quieren poner una advertencia en las fotografías de modelos que se han alterado para ser más atractivas, dentro de una campaña contra los trastornos alimentarios (photoshopeadas).

La diputada francesa Valérie Boyer, del partido UMP del presidente Nicolas Sarkozy, y otros 50 parlamentarios propusieron la ley para luchar contra lo que ellos consideran una imagen deformada de los cuerpos de las mujeres en los medios de comunicación.

"Estas imágenes pueden hacer creer en una realidad que a menudo no existe", comentó Boyer el lunes, añadiendo que la ley debe aplicarse a las fotografías de prensa, a las campañas políticas, a la fotografía artística y a las imágenes de los envases, así como a los anuncios.

Con la propuesta de ley, todas las fotos mejoradas deberían ir acompañadas de una frase que diga: "Fotografía retocada para modificar la apariencia física de una persona".

Las fotografías mejoradas digitalmente han sido objeto de de una serie de escándalos. Hace dos años, Paris Match alteró una foto de Sarkozy para mejorar su apariencia.

Las marcas de lujo y las revistas de moda han sido acusadas de trucar las fotos, estilizando a las modelos, poniendoles pechos más llamativos, dientes más blancos, alargando de piernas y suprimiendo las arrugas.

Boyer dijo la confrontación irreal de los cánones de la belleza femenina podría acarrear varios tipos de problemas psicológicos, en particular los trastornos alimentarios.

Romper la ley, propuesta la semana pasada, se castigaría con una multa de 37.000 euros, o hasta el 50 por ciento del costo de la publicidad.

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Espera un hijo que no es suyo

Un error médico ha sumido en la tristeza a un matrimonio americano que recurrió a fertilización in vitro para tener un cuarto hijo. La historia fue develada por el canal NBC, en Today Show.

Carolyn Savage, de 40 años, de Ohio, recurrió a una clínica de fertilización para implantarse un par de embriones y el procedimiento resultó exitoso.

Sin embargo, a las pocas semanas, tras una ecografía, los médicos le informaron que habían cometido un error y que el hijo que esperaba no era de ella. Es más, le aclararon que sus embriones estaban aún congelados.

“Te tengo una mala noticia: estas embarazada, pero te implantamos los embriones equivocados”, le dijo su esposo tras ser informado. "Es una broma, es una broma", le contestó ella, sin poder creerlo.

Carolyn y su marido, Sean, debieron decidir si seguían adelante con el embarazo, después de que los médicos les propusieran hacerse un aborto. Así, llegarán al término de los nueve meses y entregarán el bebé a sus verdaderos padres biológicos.

El drama familiar se profundizó luego de que se le diagnosticara una enfermedad a Carolyn que le impedirá volverse a embarazar. Debido a ello, y para poder tener a su hijo tan esperado, tendrán que recurrir a una madre de alquiler para poder implantar los embriones que tienen congelados.

Si bien tienen otros tres hijos, a Carolyn le ha costado mucho dar término a sus embarazos. De hecho, estuvo 10 años tratando de quedar embarazada antes de recurrir a una técnica de FIV.

Los Savage afirmaron que lo único que desean es poder dar a la luz y despedirse de la guagua antes de entregarla a sus padres biológicos.

La pareja decidió dar a conocer su situación para que otros matrimonios no pasen por lo mismo y exijan a las clínicas todos los resguardos para que no se cometan estos errores.

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Agosto 31, 2009

Se reactiva debate sobre las modelos delgadas

La belleza sin photoshop de mujeres XL pone a las otra en la mira. La figura de la mujer ha variado según la época que se vive. Si en el Renacimiento eran bellas, en la Edad Media lo fueron regordetas. Si en los 70 el modelo fue Twiggy, hoy muchos levantan la voz para frenar la utilización de modelos anoréxicas.

La revista Glamour de este mes no se ha quedado atrás y ha levantado una polémica de las grandes.

En su reportaje central, bajo el título "Siéntete cómoda con tu propio ser", publicó las fotografías de la modelo Lizzi Miller, bella, pero que según los cánones de algunos no responde a las tallas deseadas por los diseñadores de pasarela. Ella se gana la vida haciendo fotos para ropa XL y con sólo 20 años, muetra su peso sin ningún tipo de complejo. Con su 1.80 de estatura y 80 kilos, algunos consideran que tiene sobrepeso.

Lizzi declara en el reportaje que “con los años me he dado cuenta de que cada cuerpo es diferente. He aprendido a amar el mío como es, con cada una de sus curvas”. Y a reglón seguido aconseja: “Si caminas por la playa con biquini, con confianza y sintiéndote sexy, la gente también te verá así”.

Lo cierto es que el reportaje ha tapado a la revista Glamour de mails y posteos en el blog donde algunos defienden su figura y otros, no.

“Yo amo a la mujer de la página 194”, dice uno de ellos, mientras que otras se declaran, al fin, representadas por una modelo de moda.

Cindi Leivi, la editora de Glamour en Estados Unidos se hace cargo del tema y asegura que el rollo que Lizzi muestra sin mayor problema no se ve en las fotos de moda, pero muchas lo ven todas las mañanas cuando se miran al espejo. Por eso, asegura que la revista las entiende.

El debate sigue abierto y probablemente no será zanjado sólo con un reportaje.

Falta mucho como para que iniciativas como las tomadas en España, donde no se pueden poner en las vitrinas figurines de talla 38 o Italia, donde no pueden modelar mujeres con un índice de grasa corporal menor a 18, se multipliquen y den, finalmente, un espacio a las rellenitas en este mundo.

Posteado por PuntoMujer el 10:07 AM | Comentarios (4)

Agosto 19, 2009

¿Cuánto preparamos a nuestros adolescentes para situaciones difíciles?

La salida de la adolescencia y el comienzo de la juventud, representa para un considerable porcentaje de jóvenes un choque psicológico fuerte. Muchos no tienen claro por dónde orientar sus vidas, cuáles son sus metas, qué quieren y necesitan realmente.

Por otra parte, las exigencias del entorno son cada vez mayores, pero su tolerancia a la frustración es cada día menor. Abundan las ideas y fantasías ligadas a que todo puede hacerse y resolverse de manera fácil y rápida, lo que se desvanece rápidamente, cuando los jóvenes salen del colegio.

Ante esta situación algunos jóvenes desarrollan fuertes tendencias a la agresividad, que culmina en actos rebeldes, conductas autodestructivos tales como no estudiar, beber, drogarse, desarrollo de promiscuidad sexual, etc. Muchos se dedican al carrete, para no pensar. Vivir emociones fuertes sirve para evitar el vacío y la angustia, que sienten cuando se dan cuenta que no están pudiendo con las nuevas exigencias.

Un paciente a quien llamaré Andrés, que fue un excelente alumno durante la etapa escolar; solicitó ayuda porque estaba cursando un ramo importante de su carrera por tercera vez. Cuando recién llegó me dijo: “No me está yendo bien porque los profesores son mediocres, no saben explicar, el sistema es malo, eso no debería ser así”.

Vimos que cuando las situaciones se tornaban complejas, Andrés, se ponía muy descalificador con los profesores y el sistema educacional, daba excelentes argumentos y discutía con gran energía con los educadores, dándoles cátedra sobre los procesos de aprendizaje. Esto constituía una excelente defensa para no hacerse cargo del dolor y la rabia, que le provocaba, que los estudios le costaran. Se sentía frágil y necesitado, vivía con mucha humillación tener que hacer esfuerzo, porque pensaba que eso significaba, que no era tan inteligente como había creído.

Existía en él, como en muchos jóvenes y adultos de hoy, una extrema descalificación a la travesía, a las piedras en el río, a subir todos los peldaños para llegar arriba.

Efectivamente, Andrés, tenía muchos recursos cognitivos, pero eran sus emociones y sus características de personalidad, las que interferían su aprendizaje. “Ser como del montón, tener que estudiar paso a paso, incluso tener que pedir ayuda a otros compañeros, eso es demasiado”, me decía.

Andrés fue comprendiendo poco a poco que el proceso de aprendizaje requiere humildad, que no era algo tan grave necesitar a otros y que a lo mejor no era tan, tan, inteligente como él pensaba y que eso tampoco era tan espantoso, aunque le dolía, porque su identidad estaba apuntalada desde esa característica: “Ser el mejor del curso y el más inteligente”.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes. www.vivianasosman.cl

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Agosto 11, 2009

El mejor regalo para un hijo

Un aspecto muy importante en la vida es la autoestima o valoración positiva de sí mismo. Esta es una característica de la personalidad que marca todo lo que sentimos y pensamos acerca de nosotros y los demás.

Una persona insegura o con una baja autoestima, constantemente duda de sí misma, se siente poco importante, carente de interés para lo demás, con dudas sobre su aspecto físico e intelectual. La falta de confianza afecta así las relaciones sociales, laborales de pareja y familia.

El origen de este sentimiento está en las etapas iniciales del desarrollo infantil y adolescente. En general, el sentimiento de inferioridad siempre es con respecto a alguien, es decir, la persona insegura, de manera inconsciente o consciente, siempre se está comparando con alguien de su infancia o adolescencia.

Es muy normal que los padres, sin darse cuenta, celebren las actitudes sobresalientes de algunos de sus hijos y los comparen entre ellos. Esto suele ser el desencadenante de celos entre hermanos o fuertes rivalidades que no potencian el desarrollo de lo particular en cada uno, sino que generan mucha rabia y frustración.

Dentro de esta rivalidad infantil, cuando el niño no acepta o no tolera al rival de su comparación, suele entrar en un período que podríamos definirlo como de agresividad contenida, y tras esa máscara de baja autoestima, lo que se esconde es una gran frustración y rabia que hace disminuir sus posibilidades de superación. Todos tenemos áreas en las que es posible florecer, el tema es ser visto y ayudado para darle potencia a aquello donde si hay, sin desmerecerlo. Hace un tiempo, llegó a mi consulta Valentina, una adolescente de 15 años que se sentía muy deprimida porque era muy tímida y le costaba mucho integrarse a los grupos; se refugiaba en los estudios, sintiéndose casi avergonzada por sus buenas notas, sin poder darle valor a ese aspecto de su personalidad. Se comparaba con su hermana, Ximena, de 13, que estaba llena de amigas y amigos y tenía un estilo muy extrovertido.

Al principio de la terapia, Valentina, sentía que lo único importante era hacerse de amigas y pertenecer a un grupo del curso que a ella le gustaba, pero donde no era muy aceptada. Constantemente, se comparaba con Ximena y le daba mucha rabia que hacer amigas para ella implicara tanto esfuerzo, sentía que para Ximena todo era fácil. En la terapia fue viendo lo idealizada que estaba su hermana menor, a quien los estudios le constaban un poco, y como en la comparación ella podía verse nada bueno.

Valentina se fue tranquilizando, nos centramos en que ella se fuera conociendo y entendiendo sus dificultades de manera menos crítica, pudiendo reconocer sus recursos. La paciente tenía un humor muy agudo del que no se había percatado y este recurso, entre otros, se fue desplegando. Algunas niñas de su curso comenzaron a acercarse y poco a poco se fue apuntalando en un grupo que la valoraba; algunas le pedían ayuda en algunas materias y esto fue generando un círculo virtuoso para la paciente.

A veces tendemos a ver como normal las conquistas propias y de nuestros hijos. Pareciera que es algo común que nos vaya bien.

Sin embargo, a los logros es necesario darles un espacio, reconocerlos, potenciarlos, es importante estimular lo bueno al interior de la familia. Eso debe hacerse toda la vida. Hay que estar presente en los aciertos y aspectos sanos y nutritivos por pequeños que sean; sino el mensaje es que escuchamos, actuamos y nos preocupamos sólo cuando las cosas andan mal.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes. www.vivianasosman.cl

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Julio 22, 2009

¿Necesito ir al psicólogo?, ¿para qué podría servir?

El hombre, la mujer, los jóvenes de de hoy, a ratos, creemos que podemos prescindir de la comprensión de nosotros mismos y del otro. El ser, sentir, reflexionar y esperar aparecen devaluados frente a las urgencias del hacer y tener, eso a la mayoría nos enferma y aleja de nuestra esencia y camino propio. Hay momentos en nuestras vidas, ante ciertas circunstancias y/o dificultades en que nos preguntamos sí seria bueno acudir al psicólogo, nos damos cuenta que necesitamos ayuda. Otras veces es sugerido por un amigo, la pareja, un familiar, el colegio de nuestros hijos o el lugar de trabajo.

A pesar de que hoy en día es muy habitual asistir a psicoterapia, todavía existe un importante número de personas que no saben cuándo o por qué razón habría que acudir a un psicólogo. No comprenden porqué podrían beneficiarse y recuperar o aumentar su bienestar tanto emocional, relacional, físico y laboral.

Hay situaciones, problemas o experiencias en nuestras vidas que nos afectan, angustian e impactan. En ocasiones, por más que intentamos, no podemos encontrar soluciones con los recursos que disponemos, y este es un índice importante para asistir a psicoterapia.

¿Qué es la psicoterapia?

Desde mi perspectiva y experiencia clínica la psicoterapia es una excelente herramienta para elaborar situaciones conflictivas y de crisis, tomar perspectiva de los problemas y encontrar una mayor comprensión de nosotros mismos y de nuestras relaciones con otros. Es un trabajo muy delicado que genera cambios sutiles y concretos y permite la elaboración de nuevas estrategias para el abordaje de las dificultades y desafíos de vida.

El trabajo psicoterapéutico consiste en un proceso de reflexión, conciencia y re-descubrimiento. Con la ayuda del terapeuta se van generando nuevas estrategias para enfrentar los problemas, abordar las dificultades propias de cada ciclo vital, y tener una mejor calidad de vida.

Ante situaciones complejas y de dolor, el terapeuta facilita un espacio de contención y encuentro para observar y comprender nuestras emociones y relaciones; el modo en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás y el significado que otorgamos a nuestras vivencias. Este es un elemento esencial para posibilitar cambios tanto externos como internos.

Al inicio de la relación terapéutica se establece por parte del psicólogo, psicoterapeuta o psicoanalista el contrato de confidencialidad total.

Esto permite que el paciente que se abra con total confianza para que pueda hablar de aquello que nadie sabe, aquello que tanto le duele y quizás nadie comprendería, de cosas que no serían entendidas por su familia e incluso por el amigo más íntimo.

¿Por qué y cuándo iniciar una psicoterapia para jóvenes o adultos?

Existen innumerables motivos por los cuales se puede acudir a un profesional de la salud mental, entre los cuales podemos mencionar los siguientes:

Sentimientos de angustia y soledad, pérdida de sentido de vida, insatisfacción aparentemente inmotivada, tristeza y depresión crónicas, fobias, peso o pautas de alimentación inadecuadas, irregularidades en el sueño, problemas de adaptación laboral y universitaria, necesidad de estimulantes o tranquilizantes, colon irritable, cefaleas, tensión, dificultad para desenvolverse en las relaciones interpersonales, conflictos de pareja o para relacionarse con el sexo opuesto, insatisfacción sexual, crisis de identidad, problemas de comunicación, violencia familiar, consumo de drogas, muerte de un ser querido, problemas con la familia y/o con los hijos y/o los padres, procesos de separación, fin de la adolescencia, dificultades para iniciar la vida adulta, desorientación vocacional.

Muchas veces el problema es desconocido por el paciente, que sólo es consciente de llos síntomas, pero no logra entender, por ejemplo, que lo lleva a fuertes dolores de cabeza, o importantes sensaciones angustiosas.

En estos casos el psicólogo ayudará a descubrir o a concretar estos síntomas, es muy habitual ciertos síntomas sean expresiones de problemáticas más profundas.

¿Cuánto dura una psicoterapia?

No existe una respuesta absoluta en este punto. Cada persona es un mundo distinto, y por lo mismo se relaciona, comprende, elabora y genera cambios ante los eventos de la vida de manera diferente. La psicoterapia es un proceso, que requiere de tiempo para su desarrollo, esto varía según cada persona.

El proceso psicoterapéutico termina cuando se cumplen los objetivos que paciente y terapeuta han acordado, por lo tanto la duración dependerá del tipo de problema a resolver y las características de personalidad del paciente.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes. www.vivianasosman.cl

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Julio 08, 2009

Crean esperma a partir de células madres

A la fertilización in vitrio y el vientre de alquiler, se suma este descubrimiento que abre una incógnita. ¿Será necesario el hombre para la reproducción de la especie? ¿Caminan las mujeres hacia la absoluta autonomía? Londres.- Un equipo británico de científicos ha marcado un hito en la ciencia al conseguir producir esperma a partir de células madre, lo que esperan que sirva para profundizar la investigación de tratamientos contra la infertilidad.

Los expertos de la universidad de Newcastle y del Instituto de Células Madre del Noreste de Inglaterra (NESCI), liderados por Karim Nayernia, inventaron una nueva técnica que permite desarrollar en el laboratorio espermatozoides de células madre embrionarias.

Usando células madre con los cromosomas XY (masculinos), los investigadores crearon una línea germinal -las células que contienen el material genético que será transmitido a la próxima generación- a las que “ayudaron,” mediante un tratamiento con ácido, a completar la meiosis.

En los seres humanos, las células de la línea o estirpe germinal se localizan en las gónadas, donde se convierten en gametos (óvulos y espermatozoides) a través de una división celular (meiosis).

Al reproducir este proceso, los expertos consiguieron producir un esperma maduro y funcional, que llamaron Esperma Derivado de In Vitro (IVD).

Sin embargo, cuando repitieron el experimento con células madre con el cromosoma XX (femenino), éstas sólo se desarrollaron en espermatogonia, y no progresaron hasta convertirse en espermatozoides maduros.

Esto demostró a los investigadores que los genes del cromosoma Y son esenciales para la meiosis y la maduración del esperma.

Ante las cuestiones éticas y morales que su descubrimiento pueda suscitar, los científicos subrayaron que este esperma IVD no será usado para crear bebés de laboratorio. Esto porque la ley no lo permite.

Además de estar prohibido por la ley británica, la potencial fertilización de óvulos humanos y la implantación de embriones no tendría ningún valor científico para ellos, ya que su objetivo es estudiar el proceso como un modelo para la investigación.

"Aunque podemos entender que algunas personas puedan albergar temores, esto no significa que se vayan a poder producir humanos ’en un plato’, y no tenemos ninguna intención de hacerlo,” dijo Nayernia en declaraciones recogidas por la agencia local PA.

El estudio, publicado hoy en la revista “Stem Cells and Development,” servirá para investigar por qué algunos hombres son estériles, lo que eventualmente podría llevar a desarrollar nuevos tratamientos contra la infertilidad, añadió.

Por ejemplo, se puede investigar de qué manera las toxinas afectan a los espermatozoides en tratamientos de quimioterapia, y buscar una solución, o cómo se transmiten enfermedades genéticas, y también averiguar si el esperma IVD podría ser útil eventualmente en tratamientos de fertilidad, para permitir que hombres estériles pudieran tener hijos con su código genético.

En todo caso, Nayernia advirtió de que, dada la velocidad a la que evoluciona la ciencia en este campo, los Gobiernos deberían introducir cuanto antes legislación para regular su aplicación.

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Julio 06, 2009

Sexualidad femenina, nos cuesta salir de los estereotipos

Hemos crecido dentro de un medio familiar y cultural, que marca la forma en que creemos que debemos interactuar, pensar y sentir en el ámbito sexual. Sin embargo, a veces, no estamos tan conscientes de ello; al observar la psicología femenina, siguen apareciendo una serie de prejuicios y temores, que pueden pasar inadvertidos, incluso por nosotras mismas.

En el transcurso de una psicoterapia muchas mujeres que se consideran modernas y liberadas se sorprenden al observar como sienten culpa, vergüenza y se reprimen en varios ámbitos de su sexualidad.

Algunos ejemplos para reflexionar:

“Durante el acto sexual se me vienen a la mente distintas ideas creativas y fantasías. No entiendo por qué me complico y ni las comento; sí me siento cómoda con mi pareja casi siempre tengo orgasmos y disfruto mucho.”

Quizás la libertad para fantasear y explorar fue bloqueada durante la niñez o juventud. Una mujer puede tener una sexualidad satisfactoria sin mayor cantidad de fantasías, pero el imaginario erótico puede ser un complemento importante que ayude a enriquecer la sexualidad.

"Cuando tengo relaciones con mi marido, con quien tengo una buena relación, a veces pienso en otros hombres, eso me excita, pero me da mucha culpa, me siento avergonzada….”

Para aumentar la excitación, en ocasiones tanto hombres como mujeres recurren a distintas fantasías las cuales no son más o menos adecuadas según se trate uno u otro miembro de la pareja.

“A veces me excita que mi pareja me trate de manera vulgar por así decirlo, me cuesta comunicárselo, me parece poco femenino de mi parte.”

Tanto a algunas mujeres como a algunos hombres les excitan el uso de palabras un poco grotescas durante el acto sexual. Ciertos excesos en el lenguaje son parte de la complicidad en la pareja.

“Cuando mi pareja me estimula el clítoris, a veces siento que me presiona con demasiada fuerza, y muy rápido, no entiendo por qué me cuesta pedirle que lo haga más suave y lento, si así es como me gusta.”

En general, las mujeres consideran que el hombre presiona muy fuerte y a un ritmo demasiado acelerado. Los hombres suelen decir que las mujeres no aprietan con suficiente fuerza, y que no lo hacen con suficiente rapidez.

A las mujeres todavía nos resulta difícil guiar a los hombres hacia lo que necesitamos, incluso muchas veces nos avergonzamos al concentrarnos para sentir placer, concebimos inconscientemente, eso como algo egoísta. Los hombres tienen menos problemas para pedirle a la mujer que los toque para poder disfrutar y alcanzar el orgasmo.

“Nunca he tenido un orgasmo durante el acto sexual; si mi pareja me masturba o yo misma me estimulo, logro tener orgasmos. Entiendo que lo esperable sería tener orgasmos durante el coito, esta situación me hace sentir mal, como en falta con mi pareja".

A un número importante de mujeres les resulta más fácil tener orgasmos por la estimulación del clítoris de manera externa, que por vía vaginal durante el acto sexual. Que una mujer no tenga orgasmos durante el coito no es una falla en su funcionamiento sexual, ni implica menor desarrollo en la sexualidad, esta es una idea antigua que en la sexología de hoy ha sido descartada.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes. www.vivianasosman.cl

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Julio 01, 2009

¿En qué consiste una “relación sexual”?, resurge el debate

WASHINGTON.— El romance entre el gobernador de Carolina del Sur y una argentina reavivó un debate que se puso de moda cuando Bill Clinton tuvo un affaire con una joven que trabajaba en la Casa Blanca: ¿en qué consiste tener una “relación sexual”?

Las definiciones son difusas, especialmente si hay políticos mujeriegos de por medio.

El presidente Clinton sostuvo que la felación no constituía una relación sexual. El gobernador de Carolina del Sur Mark Sanford dice ahora que se “pasó de la raya” con más de una mujer después de casado, pero que no había “cruzado la raya del sexo”. No aclaró qué quería decir con eso.

Si esa distinción lo desconcierta, no está solo. La gente no es explícita cuando dice que mantuvo una “relación sexual”.

“Es un término que nadie controla”, dijo el sexólogo Erick Janssen, del Instituto Kinsey. “En cierto sentido, nuestro concepto del sexo y las definiciones de ‘relación sexual’ son más complejas que en el pasado”.

En 1998, cuando Clinton trataba de definir el significado de “relación sexual”, negando haber tenido una con Mónica Lewinsky, quien le practicó una felación, dos investigadores del Kinsey publicaron un ensayo en la prestigiosa revista Journal of the American Medical Association sobre el concepto que la gente tiene del tema. La conclusión era que hay distintas visiones.

El estudio, basado en consultas a 599 estudiantes universitarios realizadas en 1991, determinó que las mujeres, en general, eran menos proclives que los hombres a definir la felación o la masturbación mutua como una “relación sexual”.

Sólo el 37% de las mujeres describieron la felación como una relación sexual, comparado con el 44% de los hombres.

En otro estudio hecho en 1996, se preguntó si “la felación consiste realmente en una relación sexual”.

El 52% de los hombres dijeron que sí, mientras que sólo el 46% de las mujeres aprobaron esa descripción.

“Esta información deja en claro que no hay un consenso generalizado en torno a lo que constituye una ‘relación sexual’”, manifestaron los investigadores Stephanie Sanders y June Reinisch en su ensayo.

Eso puede generar problemas, especialmente si los integrantes de una pareja no hablan de sus distintos puntos de vista, dijo Janssen.

En Estados Unidos se hace con frecuencia una analogía entre los progresos de una relación íntima entre dos personas y el recorrido de las bases en el béisbol. Es común que alguien diga “llegué a primera base”, “me quedé en segunda” para describir el grado de intimidad que alcanzó con su pareja. (NdR: en Chile, ‘el Rumpi’ popularizó los grados 1, 2 y 3).

Pero esas definiciones están cambiando. Un libro de los investigadores australianos Juliet Richters y Chris Rissel dice que en la década de 1960, cualquier contacto físico “debajo de la cintura” equivalía a llegar a tercera base (o meter un gol en el fútbol).

“En la actualidad, pareciera que las actividades aceptadas que equivalen a tocar tercera base incluyen la felación”, indicaron Richters y Rissel en su libro “Doing it Down Under”.

Janssen señaló que es injusto comparar términos en distintas décadas porque las sociedades cambian mucho.

“La gente no siempre hace definiciones en base al comportamiento, sino en base a las intenciones”, expresó Janssen.

Y el tema de las intenciones -desear a otra persona, como admitió el ex presidente Jimmy Carter- trae aparejadas muchas ambigüedades, porque la definición de engañar a alguien en el contexto de una relación de pareja es muy vaga, declaró Janssen.

¿Constituye un engaño cenar con otra persona sin decírselo a su esposa o esposo? ¿E ir a bailar? Sanford conoció a la mujer argentina con la que terminaría teniendo una relación sexual durante un baile en Uruguay.

El propio Sanford señaló que “si uno está casado, no debería ir a bailar con otra persona”.

Janssen, quien es holandés, afirmó que los estadounidenses juzgan las infidelidades más severamente que los europeos. Pero que ambas culturas tienen algo en común: los europeos tampoco tienen una definición precisa de lo que constituye una relación sexual.

Por Seth Borenstein, AP

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Junio 18, 2009

Los padres de hoy

Afortunadamente, hoy, un cambio cultural ha llevado a los hombres, poco a poco, a involucrarse en la educación de sus hijos e hijas. De esta nueva situación se benefician tanto los hijos como los padres.

Aquellos que desde el inicio de las vidas de sus pequeños están involucrados en su crecimiento, mudándolos, dándoles de comer, contándoles cuentos, riéndose con ellos, preguntándoles sobre sus experiencias en el día a día, disfrutan desde cerca el maravilloso mundo infantil. Van generando una cercanía y conocimiento mutuo que se perpetúa en el tiempo.

Un papá tierno, acogedor y amoroso, que pone limites y ejerce la autoridad mediante la cercanía y el diálogo, genera una marca nutritiva, permite un vínculo afectivo que potencia la identificación con los hijos. Esta relación que se inicia en la infancia va evolucionando y posibilita, en la adolescencia, un diálogo oportuno. En esta etapa se podrán cosechar los frutos de lo sembrado, este papá estará alerta, sabrá escuchar a sus hijos y empatizará con las necesidades propias de ese momento.

En las familias en que no existe la figura paterna, es importante que la madre propicie el contacto con una figura masculina que este cerca: un tío, un abuelo, un profesor, una segunda pareja, que sea fuente de identificación, proporcione estabilidad y en algunos casos ayude en la postura de límites, especialmente, cuando a la mamá le resulte muy difícil.

Se tiende a pensar que la figura paterna es más necesaria para el hijo varón y que la madre es el principal modelo de identificación para la hija mujer. Sin embargo, tanto la madre como el padre son importantes, el vínculo padre-hija es fundamental para el desarrollo de la niña. El papá le enseña a respetarse, a sentirse bonita, a relacionarse con el sexo opuesto a poner limites y saber cuidarse.

El trato del padre hacia la madre y las mujeres, en general, influye en lo que las hijas y los hijos esperan inconsciente y conscientemente de la relación hombre-mujer, son modelos fundamentales en la constitución de la pareja en el presente y el futuro.

El padre provee a la hija y al hijo la primera muestra de lo masculino, que determinará de alguna manera la concepción de que es ser hombre, pregunta fundamental para los varones en la construcción de la identidad, durante la adolescencia. También para las niñas, pues el padre es la primera relación con el sexo opuesto y es un ejemplo de cómo relacionarse con otros hombres (tíos, padres de amigas, profesores, compañeros, amigos y pololos).

Como vemos la relación padre-hijo es fundamental tanto para las hijas como los hijos y una preciosa oportunidad para los papás, que afortunadamente han ido descubriendo lo que se estaban perdiendo al dejar la crianza en manos de las mujeres.

¡Feliz día papás!

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes. www.vivianasosman.cl

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Junio 04, 2009

¿Cómo hago para llevarlo a terapia?

Lidiar con el cambio de relación que proponen los adolescentes, ahora más cuestionadores, críticos y rebeldes, difíciles de abordar, lleva a sentirse sobrepasado(a), desbordad(a) o impotente.

Puede ser muy aliviador tanto para los padres como para los hijos que los adultos, también estén dispuestos a aprender y mirar que está pasando en la interacción con los hijos.

Cuando una persona tiene un problema que lo tiene intranquilo, complicado, débil, aislado, angustiado o asustado no es porque esté enfermo o “loco”. Puede ser que esté desorientado y necesitado de ayuda en la relación consigo mismo/a, sus emociones, sus relaciones familiares, de pareja, de amistad, de estudio y/o de trabajo.

La personas no siempre entendemos ni podemos identificar con claridad lo que nos sucede, esto se hace aún, más difícil, en la adolescencia. Un psicólogo que trabaja con adolescentes, es un profesional que ha estudiado con profundidad los procesos confusos y difíciles que ocurren en esta etapa, sabe como ayudar a los jóvenes y trabajar con los padres. A veces tenemos la necesidad interior de cambiar, pero no sabemos cómo hacerlo. Pedir ayuda puede ser un signo de fortaleza, para aclararnos y encontrar el camino propio para sentirnos mejor con nosotros mismos.

La tarea del psicólogo es ayudar a cambiar al paciente en lo que el siente que necesita modificar, no juzgarlo ni decir que es lo que tiene que hacer. Mediante la psicoterapia se pueden modificar aquellos aspectos que hacen sentir mal, que causan malestar e impiden avanzar.

La idea es que las soluciones surjan desde adentro, en espacio protegido, basado en la discreción y el secreto profesional. Se trabaja para que el adolescente tenga un espacio propio para reflexionar acerca de si mismo, sus relaciones, conductas, pensamientos y sentimientos.

Si un adolescente no quiere acudir a terapia pueden ir los padres para comenzar. Se puede ayudar ya sea viendo directamente al adolescente y a sus padres o sólo a los papás. En algunos casos, los conflictos se resuelven con orientación parental. También este puede ser un punto de partida, se trabaja con los padres y después se invita al adolescente a sesión. Muchas veces ocurre que al interactuar, el joven va pudiendo entender poco a poco su necesidad de ayuda, siempre y cuando se sienta entendido y no criticado por los adultos.

Existen distintas formas de recibir ayuda psicológica, la idea es que se pueda ayudar tanto al hijo como a los padres. Puede tratarse de una terapia individual para el adolescente con sesiones vinculares o familiares y/o de grupo de pares, dependiendo de la problemática. Se espera que sea posible, encontrar una situación de equilibrio, para que padres e hijos puedan afrontar mejor esta época de confrontaciones y cambios.

Los padres puede pedir ayuda psicológica para si mismos respecto de sus hijos cuando sienten que necesitan orientación y guía. Resultan muy difíciles las relaciones al interior del hogar, no saben como comunicarse con sus hijos. Tienen la sensación de que algo anda mal, dudan de su desempeño como padres. Les resulta difícil poner límites de manera adecuada.

Los adolescentes o los padres puede pedir ayuda psicológica cuando el estado de ánimo está afectando negativamente el funcionamiento en el ámbito escolar, familiar o social y/o se observan frecuentes arranques de ira y/o malhumor. Si se presentan estados depresivos, mostrando una actitud negativa, con frecuencia acompañado de falta o aumento de apetito, dificultad para dormir e ideas relacionadas con la muerte. Cuando hay baja autoestima, auto reproches, conductas autodestructivas o hay aislamiento, sentimientos de soledad, timidez, dificultad para incorporarse a los grupos, conflictos en la relación con los pares, o con el sexo opuesto. También cuando se observan conductas adictivas en relación al alcohol, las drogas y el uso de Internet.

Si existe desorientación vocacional, dificultad para encauzar la propia vida o enfermedades psicosomáticas como cefaleas, intensas gastritis, colon irritable y/o trastornos de alimentación como la anorexia, bulimia y obesidad también debiera consultarse.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes. www.vivianasosman.cl

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Mayo 27, 2009

Psicoterapia para adolescentes, ¿cuándo consultar?

La adolescencia es un momento crucial en la vida del hombre; una etapa de transición, una larga y compleja travesía. Es el camino necesario para la transformación de la niñez a la juventud y luego a la adultez.

Básicamente, la adolescencia es un período de crisis, desequilibrio y desconcierto. Predomina en mayor o menor medida la confusión, la angustia, la extrañeza, la ambivalencia, la rabia y el dolor. En muchos casos los adolescentes, no saben determinar ni expresar lo que necesitan y/o lo que les pasa. Por eso es muy importante la presencia no invasiva de los padres, que estén ahí “ni tan cerca ni tan lejos”, intentando comprender y aceptar los cambios que el adolescente está sufriendo.

En la búsqueda de identidad, los jóvenes se mueven entre dos fuerzas antagónicas: una que los impulsa a la vida adulta y otra que los atrae hacia “los privilegios o características de la vida infantil”. La brusca alternación entre una independencia desafiante y una dependencia infantil, dificulta las relaciones con el entorno, el medio familiar y especialmente con los padres.

No todos los adolescentes viven estos procesos de la misma manera, depende de la propia personalidad, las experiencias personales vividas anteriormente, las características de los padres, y el grupo al que pertenecen, entre otros factores. Lo que sí está claro es que no se trata de una época fácil, ni para los propios adolescentes, ni para los padres, ni para los educadores.

En ocasiones, tanto los padres como el adolescente pueden necesitar apoyo y orientación psicológica. A veces los padres se sienten sobrepasados y desbordados, incluso pueden percibirse como ineficientes e impotentes.

Puede ser que les cueste lidiar con el cambio de relación que proponen los hijos: más cuestionadores, críticos y rebeldes, difíciles de abordar. Aquí es importante conectarse con las propias vivencias adolescentes, es necesario observar si está influyendo de manera importante la reactivación de los conflictos que vivieron los propios padres en su adolescencia.

Puede ocurrir que el adolescente se sienta demasiado confundido e incomprendido o necesite a alguien que no sea de la familia para hablar sobre sus dificultades. En esta edad es muy importante la separación y diferenciación de los padres, a muchos les resulta muy difícil discutir sus problemas e intimidades con los padres, lo cual es comprensible por el momento de vida, pero esto a veces resulta muy doloroso para la mamá y el papá.

Existen algunos indicadores que nos pueden orientar sobre si es necesario solicitar ayuda psicológica. Estos son:

1.-Cuando el estado de ánimo está afectando negativamente el funcionamiento en el ámbito escolar, familiar o social.

2.- Frecuentes arranques de ira y/o malhumor, bruscos y persistentes cambios en el estado de ánimo.

3.- Baja autoestima, auto reproches, conductas autodestructivas.

4.- Cambios significativos en hábitos de sueño o alimenticios.

5.- Estados depresivos: mostrando una actitud negativa, con frecuencia acompañado de falta o aumento de apetito, dificultad para dormir e ideas relacionadas con la muerte.

6.- Abandono de ciertas actividades, amigos o familiares, aislamiento, sentimientos de soledad, timidez, dificultad para incorporarse a los grupos.

7.- Problemas y conflictos en la relación con los pares.

8.- Dificultades o cambios significativos en el rendimiento escolar.

9.- Conductas adictivas en relación al alcohol, las drogas y el uso de Internet.

10.- Desafío persistente a la autoridad, tanto a los padres y adultos como a los profesores.

11.- Importantes dificultades en la relación con los padres o uno de ellos.

12.- Promiscuidad sexual.

13.- Desorientación vocacional.

14.- Dificultad para orientar y encauzar la propia vida.

15.- Problemas para relacionarse con el sexo puesto (depende la edad).

16.- Enfermedades psicosomáticas: cefaleas, intensas gastritis, colon irritable.

Mediante el trabajo psicoterapéutico que puede ser individual, vincular, familiar y/o grupal dependiendo de la problemática, se trabaja para que el adolescente tenga un espacio para reflexionar acerca de si mismo, sus relaciones, conductas, pensamientos y sentimientos. Entre otras cosas, también se espera que sea posible, encontrar una situación de equilibrio, para que padres e hijos puedan afrontar mejor esta época de confrontaciones y cambios.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes. www.vivianasosman.cl

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Mayo 05, 2009

Desafío de hoy, ser madre con estilo propio (II)

No existe la madre perfecta, pero hay muchas de maneras de ser una buena madre.

Contactarse y encontrar un estilo propio de ser mamá, es un gran reto, pero a la vez, un gran triunfo, porque implica encontrar un camino de mayor autonomía y libertad.

Estar disponible, saber escuchar y entender lo que los hijos necesitan es fundamental. En cada etapa de la relación madre-hijo(a), las situaciones, las tareas, las relaciones son diferentes a eso se le suma que uno como persona también va cambiando: creciendo y aprendiendo por la experiencia.

Nada mejor que experimentar sabiendo qué etapa se vivirá según la edad de los hijos: La mamá con guagua o hijos pequeños: en el primer año de vida, los hijos dependen muchísimo de su madre, necesitan recibir toda la ayuda, sostén y contención. Es un período difícil en el que muchas madres se sienten sobrepasadas y, a veces, se hace difícil hablar de lo compleja y confusa que puede resultar esta etapa. Existe una tendencia a conservar una imagen idealizada de la maternidad, un modelo de madre feliz, con poco permiso para aceptar las dificultades.

Las mamás se sienten “malas madres” por sentir ambivalencias, rabias, impaciencias e incluso cansancio. Puede aliviar la tarea el compartir con pares, otras madres y parejas, amigos, que estén o hayan pasado por lo mismo. Estando siempre alerta, para ir delimitando lo que se ajusta a uno como persona, a la personalidad del niño, al tipo de familia que se está construyendo y al momento que se está viviendo.

La mamá con hijos adolescentes: a partir de los once, doce años comienza una etapa de gran rebelión. El niño y la niña comienzan a salirse de los modelos establecidos. Predomina el deseo de imponer la propia voluntad y ‘despegarse’ de los padres. Los jóvenes investigan y prueban nuevas formas., en la búsqueda de la diferenciación y del "yo" aparecen las críticas despiadadas hacia la mamá: la madre ya no es más el modelo a seguir. Desafiantes, alegadores, contestadores, en busca de su manera de estar en el mundo, los adolescentes desafían a las mamás.

Asimismo, esta etapa, por lo general, coincide con la crisis de los cuarenta de la madre, en que comienza a notarse el paso del tiempo. Las mujeres reevalúan su vida de acuerdo a objetivos, logros y expectativas, se preguntan que han hecho con su existencia. Entre los 40 y 50 años de la madre y los 15 y 16 de los hijos se mueven dos generaciones; tanto las madres como los hijos están en un período de evaluación de la vida. Conciliar estas dos travesías es complejo, pero constituye una posibilidad de fuerte empatía. Es muy importante que como mamás, abramos la puerta para que nuestros adolescentes, busquen lo más autentico de sí mismos.

Ver a los hijos crecer, separarse, diversificarse, puede ser, a veces duro, pero es un aspecto fundamental del proceso de búsqueda de identidad, ocupación fundamental en la adolescencia; tarea y responsabilidad que dura toda la vida.

El estar conectada con las necesidades de otros, es muy importante en la maternidad. Para ser una madre conectada, es fundamental una madre interna que pueda cuidar las propias partes infantiles, estando alerta a lo oportuno de cada momento, conforme a quien soy hoy.

Este puede ser un buen día para preguntarse de qué manera necesito ser celebrada, qué quiero, qué preciso.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Abril 22, 2009

Romper con la imagen de madre y mujer perfecta (I)

La madre de hoy es una mujer con vida propia, autónoma y eficiente. La maternidad es uno más de sus múltiples aspectos; también es profesional y trabajadora y se encuentra en constante interacción con otros, es una importante actora social. Tiene conciencia de sus derechos, tanto emocionales como sexuales y laborales. Aspira a una relación de pareja en la que se valoren las diferencias y exista una distribución de las tareas. Para poder enfrentar estos temas días, conviene tener presente algunas cosas:

La madre perfecta no existe: Las madres necesitamos hacernos cargo de nuestra condición humana, limitada e imperfecta. Si seguimos aspirando a la excelencia estamos fritas.Pretender hacerlo todo bien, es un anhelo imposible. Somos incompletas tenemos grietas y fallas. Nos equivocamos, nos confundimos, no tenemos todo claro y esa es nuestra realidad.

Existen en nuestra mente una serie de representaciones, imágenes y valores, incorporados desde la niñez, acerca del tipo de madres que deberíamos ser. En general, esta es una madre idealizada y omnipotente, que puede con todo. Esta creencia puede trasformarse en un juez interno muy exigente y cruel. El reto es hacerlo lo mejor posible de acuerdo a nuestra manera de ser y circunstancias actuales.

La familia y los hijos son una permanente creación: Si la mamá no se permite cometer errores y está siempre sintiendo que tiene que hacer las cosas de manera óptima, sin permitir equivocaciones ni en ella, ni en sus hijos y pareja, crea una tremenda exigencia al interior de la familia.

Algunas, madres, padres e hijos se sienten muy culpables por no estar cumpliendo con los ideales sociales de sus respectivos roles. Creen que tienen que cumplir con patrones de excelencia, y eso genera mucha frustración y angustia. Tenemos que trabajar para ir definiendo desde lo interno lo que significa ser una buena madre, padre o hijo. Los parámetros tienen que irse construyendo desde adentro. En estos tiempos no es posible calzar en un formato, hay muchas maneras de hacer familia, cada una tiene su estilo y ritmo propio. Las relaciones están en permanente reconfiguración, es necesario sobrellevar amorosamente los errores y las caídas que son parte del aprendizaje.

La culpa como posibilidad de reparación: Las mujeres, en mayor o menor grado, sentimos culpa por salir a trabajar y/o por no poder compartir más tiempo con nuestros hijos. Por llegar tarde y cansadas con poca disponibilidad mental, sin la paciencia ni energías suficientes para estar con ellos El desafío, no es acabar con la culpa, sino transformarla en una posibilidad de acción y reparación.

Si me siento con mucha culpa y ésta me persigue me voy a juzgar sintiendo que lo he hecho todo mal. Si no es tan así, voy a poder ver que mis hijos están bastante bien dentro del tiempo que tengo. Al llegar cansada voy a poder contarles un cuento, o darme un tiempo para conversar y saber de ellos, según su edad y requerimientos.

Una vida propia y autonomía: Es necesario estar disponible para los hijos, pero no de forma incondicional. Es importante darse un tiempo para uno, poner límites y decir yo también necesito, ahora me toca a mí. La salud mental de la madre es muy importante para la relación que establecemos con los hijos y la pareja.

A las mujeres nos sana mucho sentirnos acogidas con el grupo de pares, compartir con las amigas problemáticas comunes, o simplemente pasarlo bien es parte de cuidarse. Una película, un libro, una tina, incluso un tiempo tranquilo para ir a la peluquería son parte de lo propio.

La madre moderna requiere de una organización familiar en la que se pueda delegar: La super woman pasó al olvido, las mujeres necesitamos establecer roles y delegar en cuanto al manejo del hogar y los hijos. El desafío es acordar con la pareja la división de las tareas; ver quién hace qué cosa, que todos asuman responsabilidades, incluidos los hijos. Si la mamá tiene una actividad profesional en la noche, el papá tendrá que hacerse cargo de acostar a los hijos, especialmente si son chicos.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Abril 07, 2009

Un minuto de reflexión

En estos días de Semana Santa, en que se nos invita a reflexionar, es importante pensar en las cosas que hacemos como padres que puedan favorecer o perjudicar el desarrollo y el crecimiento de nuestros adolescentes.

Por eso, les propongo que se hagan estas preguntas para así, repensar la significativa labor que tenemos los adultos, en el desarrollo de adolescentes más autónomos, confiados y responsables.

¿Estoy constantemente comparando a mi hijo, con su hermano, su primo, o el hijo de mis amigos? ¿Aprecio lo que él o ella es?

“Deberías aprender de tu hermano, él tiene su pieza siempre ordenada”, es una frase recurrente.

A veces, comparamos a los adolescentes creyendo que así los ayudamos a mejorar, pero al hacerlo los descalificamos. El comparar está muy relacionado con nuestra cultura de la competitividad.

Al pensar que tenemos que ser mejor en relación a otros, se nos olvida que el tema tiene que ver con mirar cómo podemos superarnos de acuerdo a lo más genuino y característico de nosotros mismos.

Ayudar a nuestros hijos y a nosotros mismos a sacar lo mejor, de acuerdo a lo que somos, representa un importante desafío, sobre todo durante la adolescencia, etapa en que la que está en juego el desarrollo de la identidad.

¿Confío en la capacidad de mi hijo(a) para ir tomando sus propias decisiones y manejar sus tiempos con responsabilidad?, o ¿estoy encima de ella o él?, ¿cuánto reconozco sus cualidades?

“Cuando mi mamá sabe que tengo prueba, no deja de decirme: No te olvides que tienes prueba mañana… ¿ya estudiaste?, ¿cuánto te falta?, ¿seguro estudiaste todo?, ¿te ayudo a repasar? ¿Por qué no confía en mí?... ¿cuántos años cree que tengo? Y por último la nota es mía no de ella.”

Los adolescentes aprecian que se les cuide, pero no que se les sobreproteja. Es importante darles espacio para que ellos se puedan organizar y se hagan cargo de las consecuencias de sus actos.

La falta de seguridad en que ellos puedan utilizar sus propios recursos crea un adolescente falto de competencia y capacidad de desarrollo de habilidades, merma su autoestima y sus potencialidades.

¿Me cuesta mucho reconocer cuando me equivoco o no sé algo?

“Mi padre cree que todo lo sabe. Y cuando no, lo inventa, pues callado no se queda, después nos sermonea sobre la importancia de la honestidad.”

Sí, vale dudar, equivocarse y no saber. Por lo tanto, es importante reconocer frente a los hijos cuando hemos fallado, cuando no conocemos la respuesta o no estamos seguros.

Cuando somos capaces de mostrar nuestras limitaciones, no perdemos, mas bien ganamos respeto frente a nuestros hijos. Con el ejemplo, les enseñamos que ellos también pueden no saber o equivocarse: aceptar los propios errores es parte de la vida y del crecimiento.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Abril 02, 2009

Los mitos sexuales de los adultos y su efecto en los hijos

La relación de pareja es fuente de identificación para los hijos. Un vínculo satisfactorio en lo amoroso y sexual, promueve un adecuado desarrollo psicosexual; una sexualidad madura ligada a los afectos. Los hijos aprenden la sexualidad por identificación con los padres.

Durante la niñez este es un proceso que se da en forma inconsciente; los hijos pequeños prefieren negar la sexualidad de los padres, sin embargo desde chicos han ido incorporando en sus mentes y cuerpo la calidad de intimidad amorosa y sexual que tienen sus padres, como se saludan, cuanto se tocan, si se miran, se gustan, como se comunican. Básicamente, están muy atentos a la relación de intimidad que sostienen el papa y la mamá, aunque no sean capaces de verbalizarlo.

Durante la adolescencia la percepción del tipo de vínculo que mantienen los progenitores es más consciente; está en plena construcción la identidad tanto femenina como masculina, como se es mujer u hombre son tareas esenciales de la adolescencia.

Para potenciar el desarrollo de una sexualidad madura, amorosa y placentera, necesitamos entre otras cosas que el hombre se pueda conectar con lo tierno, amoroso, receptivo y la mujer con el deseo, lo activo, y lo sexual.

En este sentido, es muy importante estar en contacto con lo que trasmitimos y mostramos a nuestros hijos; que tipo de relación llevamos con nuestra pareja, que modelos estamos aportando.

Por eso, los invito a reflexionar sobre estos mitos y las consecuencias que ellos tienen, en la construcción de la sexualidad.

- El hombre puede mostrar abiertamente su deseo sexual, esto es signo de virilidad. La mujer no debe mostrar su interés, es poco femenino. Hoy sabemos que el deseo sexual es parte de lo humano, tanto el hombre como la mujer deben hacerse cargo de su necesidad sexual.

- En relación a la sexualidad, el hombre debe ser más activo, rápido, eficaz y aventurado. La mujer más pasiva, pausada, receptiva, y moderada. Estas son dimensiones de lo humano ni la mujer, ni el hombre tienen que atenerse a una u otra, pueden explorar ambas, siendo a veces uno más activo y otro más pasivo, intercambiando roles, lo que otorga más movilidad a la pareja.

- El hombre debe saber de cuestiones sexuales, tiene que satisfacer a la mujer. Esta afirmación recarga al hombre otorgándole toda la responsabilidad del acto sexual. Se trata de una actividad conjunta, en constante construcción, poco a poco hay que irse conociendo e ir incorporando lo que a la pareja le causa placer; eso puede ser fuente importante de amor y complicidad.

- Si uno ama a su pareja siempre sabe lo que esta desea sexualmente. Esta declaración es muy peligrosa, la sexualidad no es estática, es fundamental comunicarse con el otro para estar al tanto de lo que necesita.

- La relación más completa es la de orgasmo simultáneo. Claramente no. Es necesario conocer y aceptar las diferencias entre hombre y mujer, el preocuparse generosamente del otro sin perder lo propio implica reconocer los distintos ritmos de excitación.

He expuesto una serie de mitos que espero puedan contribuir a revisar las ideas que tenemos sobre la sexualidad, ver como estas influyen en nosotros y reflexionar sobre lo que trasmitimos a nuestros hijos. La relación de pareja es fuente de identificación para los hijos.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Marzo 11, 2009

Millonario quiere bajar la pensión de su ex

Londres.- Un conocido inversor de la city de Londres ha aducido el impacto de la crisis en su fortuna para intentar reducir el dinero que debe pagar a su ex mujer tras el divorcio.

Bryan Myerson, de 50 años y origen surafricano, ha decidido recurrir a los tribunales para no pagar a su ex esposa el dinero estipulado en el acuerdo de divorcio, firmado en febrero de 2008, según informa “Evening Standard.”

En aquel momento, Myerson se comprometió a pagar a su esposa, una escultora, 9,5 millones de libras (13 millones de dólares), además de traspasarle la propiedad de la casa familiar, en Sudáfrica, valorada en 1,5 millones de libras (2,06).

Desde que se firmó el acuerdo, Myerson ha pagado a su ex esposa 7 millones de libras (9,6 millones de dólares), con lo que le faltaría por abonar 2,5 millones (3,4), además de entregarle la propiedad de la casa.

Sus abogados argumentaron hoy ante el Tribunal de Apelación que el acuerdo es injusto porque se basa en la fortuna que tenía Myerson antes de la crisis.

Según las cifras ofrecidas por los abogados, las acciones de la compañía de inversiones de su cliente, Principle Capital Holding, han pasado de valer 2,95 libras (4 dólares) el año pasado a sólo 27,5 peniques hoy (37,8 centavos de dólar).

Por su parte, los letrados de su esposa señalaron que cuando se firmó el acuerdo en febrero de 2008, la crisis era “totalmente previsible.”

"Este caso tiene amplias implicaciones para todas las parejas que se divorcian en este país,” explica el abogado Philip Way, del bufete legal Mills & Reeve, que defiende al inversor.

Myerson, que se describe a sí mismo como un “inversor activista,” fundó el fondo de inversiones Principal Capital, con oficinas en todo el mundo, pero, según el diario, los accionistas de ese trust quieren vender los activos de la compañía y recuperar el dinero.

La decisión del Tribunal se hará pública en un plazo de diez días.

Posteado por PuntoMujer el 02:09 PM | Comentarios (8)

Una nueva mujer

Poco a poco se ha ido instalando en la mente femenina que la aspiración de perfección y omnipotencia constituyen un anhelo más que una realidad. Cometemos errores, tenemos faltas e imperfecciones, nos tupimos, nos caemos, y a veces, nos cuesta pararnos.

Es necesario salir de la fantasía de la mujer toda poderosa, necesitamos una mujer más imperfecta, más real. La súper mujer es un mito, pero la renuncia a ella constituye un trabajo duro, una despedida, un duelo.

La vida es una secuencia de duelos. No hay crecimiento mental sin duelos. Los procesos de pérdida son básicos en el crecimiento de la mente; de hecho, la maduración emocional, tiene que ver con la capacidad de elaborar duelos, que se suceden unos a otros en nuestra vida y en la de nuestros seres queridos.

¿Qué significa que la vida es una secuencia de duelos?

El primer duelo comienza con la salida del útero, ambiente en que esta todo calentito y el alimento es proporcionado sin trabajo alguno.

Luego el destete, o sea, la pérdida del pecho materno (los cambios de alimentación de la leche a lo sólido). Poco a poco tenemos que irnos separando de la mamá, ir asumiendo la idea de que no somos lo único atractivo para ella, quien tiene otros intereses como el papá, otro hijo, el trabajo, sus amigas.

Luego durante la adolescencia, aparece la necesidad de renunciar a nuestro cuerpo e identidad infantil, también perdemos a los padres idealizados de la infancia, para transformarlos en figuras más reales, lo que representa una difícil tarea con intensas emociones.

Más tarde afrontamos la universidad, irnos de la casa, abordar la identidad laboral y formar nuestro propio hogar. Y así nos vamos constituyendo como mujeres y teniendo que asumir nuestras limitaciones.

Es muy frecuente ver en la consulta la culpa que genera el no cumplir con los ideales de perfección autoimpuestos. El irse contactando y encontrando la manera más propia y genuina de integrar los distintos aspectos del ser mujer, constituye una fuente de liberación y maduración.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Enero 26, 2009

Comer, una relación de cuidado

Como bien sabemos, el exceso de peso en los niños, adolescentes y adultos es un problema que se ha venido agudizando en nuestro país de manera importante en los últimos tiempos.

Este fenómeno tiene sus raíces tanto en causas psicológicas como biológicas. En general, todos aquellos que comen en demasía no lo hacen sólo para alimentarse: calman su frustración, ansiedad o aburrimiento mediante el acto de comer.

Sin embargo, la manera de relacionarse con el alimento se aprende en los primeros meses de vida, desde que se es muy chiquito.

Por ejemplo si una mamá le da leche a la guagua cada vez que llora, pensando que tiene hambre, en vez de primero investigar que le ocurre, le enseña que la comida no es sólo para nutrirse, sino que cumple muy variadas funciones como sería la de ansiolítico, es decir, amamantando puede calmar cualquier angustia o incomodidad. Así, una guagua que llora porque no se puede quedar dormida, tiene un flatito, el pañal está mal puesto, su posición es incómoda, le molesta el sol que llega a su cuna, entiende que la comida será la solución.

Es fundamental comprender antes de proceder. Lo mismo ocurre con un niño, un adolescente y un adulto; el tema es identificar tanto en nuestros hijos como en nosotros mismos qué nos lleva a comer, si lo hacemos por hambre o por otra razón. El poder tomar contacto con el cuerpo es fundamental, ¿estoy satisfecho(a), necesito más?

Revisando este tema me encontré con un nuevo libro chileno “Sin rollos, lo que la mente le hace al cuerpo y viceversa” de la sicóloga Viviana Assadi y la periodista Sofía Beuchat. En éste se relatan distintas historias y se explica psicológicamente que lleva, especialmente a las mujeres, a tener serias dificultades en la relación con su cuerpo, su peso y la identidad femenina.

De manera muy entretenida y amena narran una serie de casos que permiten la identificación con el personaje y la posibilidad de aprender tanto para uno misma como para enseñarles a los hijos.

Afortunadamente el libro no da recetas mágicas, ni soluciones dietéticas; entrega herramientas, ejemplos, lleva a pensar y permite comprender cómo los trastornos alimentarios son el efecto de una perturbada relación entre el comer, el cuerpo y la mente, que nace en la infancia.

En el capitulo destinado a los hijos las autoras dicen: “…Se necesita una madre que le diga a su hijo: ¿Realmente tienes hambre? ¿O quieres la galleta solo para jugar? Se necesita un padre que diga: ¿Estás aburrido? ¿Por qué mejor no vamos a jugar a la pelota, en vez de ver tele y comer? Se necesita, también que los padres puedan decir la palabra ‘no’.”

El libro puede ser de gran ayuda, para obtener conocimiento de las causas internas que nos llevan a confundirnos en torno al comer ¿por qué a veces nos cuesta sentirnos flacas y atractivas? ¿Qué trasmitimos a nuestros hijos acerca del cuerpo y la alimentación?, ¿Cómo generar un hogar que pueda poner límites cuando los niños comen en exceso?

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 11:27 AM | Comentarios (5)

Enero 06, 2009

De la niñez a la adolescencia

El tránsito de la niñez al comienzo de la adolescencia es un proceso de crecimiento necesario para el desarrollo humano, sin embargo, éste puede generar mucho estrés e incertidumbre al interior de la familia. Está marcado por la aparición de cambios físicos, que dan comienzo a la pubertad. Las alteraciones corporales y hormonales son el inicio de posteriores transformaciones, afectivas, cognitivas y sociales que sufre el adolescente. El púber inicia el rol más importante del adolescente: ser buscador de la propia identidad, trabajo que implica crisis y desequilibrio.

Desde la experiencia clínica, es frecuente escuchar que los padres consultan bastante angustiados porque observan diversos cambios en el comportamiento de sus hijos o hijas entre 11 y 12 años aproximadamente. “Ha comenzado a aislarse, está con mucha rabia, de mal genio, se encierra en su pieza y no habla. Su rendimiento escolar ha bajado. No se deja acariciar, nos rechaza con brusquedad cuando nos acercamos. No cuenta sus cosas y responde con monosílabos”, dicen.

Los púberes no saben qué les pasa, su mente se ha puesto en blanco. Aparecen nuevas sensaciones corporales, nuevas vivencias y fantasías. Se sienten llenos de ambivalencia: curiosidad y placer y, a la vez, susto, extrañeza y culpa. Los impulsos sexuales y agresivos invaden su cuerpo y psiquis.

El púber comienza a mirar a los padres en forma diferente: los crítica, desafía y descalifica para autoafirmarse; los padres ya no son figuras idealizadas y omnipotentes. El duelo respecto de los padres de la infancia, implica a la larga, una visión más realista de los progenitores. Es un trabajo psíquico importante para el logro de la propia identidad.

Los padres del adolescente deben prepararse para la metamorfosis del hijo, ser capaz de contener la agresión y comprender la necesidad que tiene este de derrocarlo.

Ahora bien, el adolescente, necesita saber que los padres podrán tolerar su agresión, estando allí, empatizando con lo que significa esta crisis. A los púberes les calma la presencia y la puesta de límites y normas de los padres, aunque defensivamente se muestren indiferentes. Es necesario acompañar en forma cautelosa y cariñosa; aquí el manejo de la distancia es fundamental: “ni muy cerca ni muy lejos.”

Considero importante tomar en cuenta que tanto los hijos como los padres están viviendo un duelo, se requiere doble empatía: mirar el proceso de los hijos y hacerse cargo de las posibles rabias, angustias y desconcierto que puede generar esta nueva manera de relacionarse que propone el hijo. Como adulto es fundamental observar estas emociones para no actuar impulsivamente, la tentación humana a agredir de vuelta debe ser pensada por la parte más madura de la personalidad de los progenitores. Para el adolescente es esencial contar con padres pensantes, con buen manejo de sus propios impulsos.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Enero 05, 2009

Navidad, Año Nuevo e hijos de padres separados

Una paciente de catorce años me comentó hace algunos días: “Estoy preocupada, no sé como serán estas fiestas. Ojala que mis papás se repartan entre ellos los días importantes, es decir, la Pascua y el Año Nuevo para no sentirme tan tironeada. Igual me preocupa como va quedar el otro con el que no voy a estar, especialmente mi papá porque lo veo como más complicado con el tema”.

Posibilitarse algo bueno: Evidentemente es muy doloroso pasar la Navidad y el Año Nuevo con la mamá si el papá queda muy mal y no logra encontrar alternativas para estar bien y posibilitarse algo bueno. Si es así, al niño o al adolescente se le genera un conflicto de lealtades que le complica el disfrute de la celebración y la relación del día a día con sus padres.

Aunque puede ser muy difícil para una mamá o un papá separarse de su hijo para la Navidad o el Año Nuevo es importante intentar asumir la pena lo mejor posible por el bien de los hijos y de si mismo, lo que implica hacerse cargo de la frustración y dolor y por ejemplo, buscar acompañarse con otros familiares o amigos.

Este año tú, el otro yo: Es importante coordinarse para pactar en qué fechas le corresponderá a cada padre pasar con su hijo. Es fundamental que haya un equilibrio e ir alternando el orden, por ejemplo: este año tú el 24, yo el 25 y yo el Año Nuevo y después al revés.

Este debe ser un problema resuelto sólo por los padres. No es recomendable hacer participar a los hijos en este tipo de decisiones, para no hacerlos elegir entre su mamá y su papá. Ojala se pueda llegar a un acuerdo que perdure en el tiempo, siempre pensando en los hijos, ya que el hecho de saber con antelación permite disminuir la sensación de incertidumbre y angustia tanto en los hijos como en los padres.

Así, el niño y /o el adolescente podrá disfrutar un año la Navidad con su mamá y el día siguiente con su papá, porque es muy importante darle al hijo la oportunidad de compartir con ambos, porque esta fecha en la mayoría de las familias chilenas resulta muy significativa.

Cuando los padres tienen otra pareja: Es necesario detenerse y ver con la mayor claridad posible, que es lo mejor para todos considerando lo delicado que resulta, especialmente para los hijos el hecho de que sus papás no estén juntos, obviamente dependiendo del tiempo que ha transcurrido desde la separación, la inserción de la nueva pareja y el tipo de relación que se ha establecido con ella.

Es preciso ser delicado y no pasar las fiestas con los hijos y la nueva pareja, a no ser que ésta lleve un buen tiempo de relación con ellos y manifiesten el deseo de compartir estos momentos con ella. Para los hijos, que el padre o la madre tenga otra pareja supone perder toda la esperanza de que los padres vuelvan a estar juntos. Incluso podrían culpar a la nueva pareja de que la reconciliación no se produzca. La situación se convierte en armónica para todos, siempre que no piensen que por querer a esta persona están siendo desleales con su padre o su madre y esto es un trabajo que toma tiempo, y no se resuelve por ser navidad.

Para el adulto puede resultar muy difícil ceder o aceptar pasar fechas emotivas separados de los hijos, o sin su nueva pareja, pero es importante considerar que la estabilidad afectiva de los hijos es lo fundamental, situación que implica la capacidad de postergación. Si se decide ponderando adecuadamente por el bien de todos, a la larga este será el mejor regalo de navidad que un niño y/o un adolescente puede recibir.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 10:11 AM | Comentarios (26)

Diciembre 16, 2008

Errores, oportunidades de crecimiento

En general nos resulta difícil aceptar que tanto nosotras como nuestros hijos, cometemos errores, tenemos faltas e imperfecciones, nos tupimos y al caernos, a veces, nos cuesta pararnos. Estamos muy exigidas, creemos que tenemos que hacerlo y saberlo todo bien.

Como madres aspiramos a que nuestros hijos sean sanos físicamente, estén bien emocionalmente, se desarrollen socialmente, aprendan con facilidad, se sientan contentos y ojala, casi no tengan conflictos. Cuando esto no sucede, tendemos a frustrarnos y nos consideramos culpables.

Es necesario admitir, con humildad, que tanto nuestros hijos como nosotras, necesitamos aprender de la experiencia, sobrellevar amorosamente los traspiés como parte de la vida, pues son oportunidades de crecimiento. Es importante asumir, también, que reconocer nuestras imperfecciones produce dolor.

Es muy frecuente ver en la consulta que tanto las madres como los hijos se sienten muy culpables cuando cometen errores o aparecen tropezones ante situaciones difíciles de manejar. Las mamás seguimos pensando que podemos evitar el sufrimiento o las frustraciones de los hijos, se nos olvida que las piedras son parte del camino.

No siempre estamos del todo disponibles, más ahora que trabajamos. Se trata de una mamá con limitaciones, que tendrá que priorizar, ponerse creativa y encontrar alternativas. Ir aceptando que no le es posible hacerse cargo de todo y aquí es fundamental saber pedir ayuda: ojala al papá para que también tome responsabilidades en la relación y crianza de los hijos: Si no, recurrir a la abuela, la amiga, la tía dependiendo de las opciones más convenientes.

El poner en marcha los recursos ante los aprietos es un aprendizaje, y es importante que nuestros hijos puedan observar como aceptamos nuestras carencias, para que en vez de aspirar a la perfección podamos hacer las cosas lo mejor posible de acuerdo a los recursos disponibles.

No hay una manera única de relacionarse con los hijos y ser una madre cercana, que contiene y pone límites. Esta búsqueda, pasa por equivocarse y juntos ir aceptando las limitaciones de la relación. Si hay poco tiempo, es importante comer todos juntos en la noche para conversar ya que el tiempo, en general, es escaso y hay que aprovecharlo bien.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 01:47 PM | Comentarios (6)

Diciembre 01, 2008

Hijos integrados en lo masculino y femenino

Los jóvenes de hoy necesitan estar preparados para integrar lo femenino y lo masculino. El mundo que vivimos requiere de la complementariedad, las categorías rígidas de universos opuestos y excluyentes ya no son posibles.

Los ideales de hombre y mujer, que podríamos llamar tradicionales, han cambiado y siguen transformándose.

Los elementos masculinos dicen relación con lo activo, asertivo, independiente. La capacidad de audacia y riesgo cuando la situación lo amerita. El pensamiento lógico y racional, lo abstracto, categórico, duro y penetrativo.

Los elementos femeninos están ligados a lo receptivo, intuitivo, contemplativo, imaginativo y sensible. La flexibilidad, ternura, delicadeza, lo frágil y débil. La capacidad de entrega, de espera, la tolerancia de la incertidumbre, y en general el plano de los afectos.

La dificultad en la integración de estos aspectos menoscaban la autoestima y limitan el desarrollo. Un paciente adolescente de diecinueve años comenta: “Mi cuerpo es largo y flaco, por más que voy al gimnasio para sentirme duro y fuerte, sigo como blandito y sin mucho músculo. Me enternecen mis sobrinos y los niños en general, soy como bien sensible. Los hombres se ríen de mí, por suerte mi polola no, mas bien parece que eso le gustara. Como soy de los mejores en notas y discuto bien, los hombres me respetan, pero igual esto “como de mina” me avergüenza, me complica, a veces me hace dudar de mi virilidad”.

Es claro que necesitamos tomar conciencia de que ese ideal de hombre duro, musculoso, hiperviril, en que no se integra lo tierno y lo delicado coarta las posibilidades de desarrollo, mutila una parte que permite el crecimiento de una persona más completa.

Así como se requieren hombres que integren lo femenino, también necesitamos mujeres que puedan desarrollar su aspecto masculino: decidan en forma autónoma, se defiendan adecuadamente, y se hagan cargo de su fuerza y capacidad creativa.

Se trata entonces, de jóvenes más completos, que conozcan y exploren sus distintas dimensiones. La creatividad, autonomía, independencia, intuición, los sentimientos y el mundo de los afectos son potencialidades de lo humano, no son exclusivos para el hombre o la mujer, eso debe ser trasmitido a los hijos.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 10:47 AM | Comentarios (4)

Noviembre 17, 2008

Adiós a los sermones

Los sermones con los adolescentes no van.

Los límites deben ser conversados como medidas de autocuidado. Al conversar de ellos desde un lugar de respeto y reconocimiento, los jóvenes podrán valorarlos y hacerse cargo de la necesidad de ciertas restricciones.

Al adolescente le genera mucha rabia seguir una restricción que viene desde afuera, mucho más un sermón, por eso, es necesario que vaya entendiendo, poco a poco, la función de autoprotección que cumplen los límites.

Esta construcción debe hacerse todos los días, en situaciones cotidianas. El diálogo sostenido con los hijos, acerca de las prohibiciones, permite que éstas vayan ocupando un lugar amoroso y protector, lo que no quita que en algunos momentos se generen fuertes montos de irritación y frustración. Si queremos adultos responsables para el mañana, tenemos que incentivar la conducta responsable desde la niñez y con mucha fuerza durante la adolescencia.

Evidentemente hay situaciones en que las restricciones no son transables, pero los adultos tenemos que reflexionar muy bien el porqué se da un “no” como respuesta o se pone una limitación. Hay cosas y situaciones en las que se podrá negociar. Cuando los adultos somos claros y damos buenos argumentos, los adolescentes se calman, entienden y se sienten contenidos.

En la consulta, cuando les explico a los jóvenes que hay un secreto profesional respecto de lo que me cuentan, pero que si su vida está en riesgo tendré que acudir a los papás, porque en esos casos es necesario contar con los adultos, los adolescentes lo entienden como una medida de protección hacia ellos y su tratamiento psicológico.

¿Cómo se desarrolla la conciencia de esta autoprotección?

Lo importante es observar de cerca a los hijos. Por ejemplo, si al llegar de las fiestas o al irlos a buscar uno intuye o se percata de que están tomando más de la cuenta, lo más indicado es sentarse con ellos y preguntarles: qué toma, cuánto toma, si mezcla distintos tragos, cuánto lo hace, hace cuándo lo hace, qué hace cuando le siguen ofreciendo, y cómo enfrenta la presión del grupo.

Es de vital importancia primero averiguar, entender claramente en que situación está el adolescente. Es primordial saber indagar: si le preguntan al adolescente ¿tomas mucho o poco?, claramente responderá poco; por eso, el detalle es importante, pero no para enjuiciar, sino que para hacerse una idea clara de lo que está pasando y poder, primero que nada, entender.

Este diálogo es fundamental para conversar con los hijos, explicarles cómo les puede afectar el exceso de alcohol, teniendo en cuenta las consecuencias complicadas, que a ellos les puedan interesar: algunos ejemplos deben venir desde el adulto, también, es importante incentivarlos a que desde su perspectiva aporten con los riesgos que ellos vislumbran.

Los límites son una siembra diaria, en que la cosecha no se ve de inmediato, pero se trata de que, poco a poco, el adolescente logre regularse y manejar más adecuadamente sus impulsos, con autocontrol y capacidad para cuidarse.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 12:55 PM | Comentarios (5)

Noviembre 03, 2008

Desorientación vocacional

¿Por qué a algunos jóvenes les cuesta tanto conectarse con lo que quieren estudiar y tienen tanto miedo de entrar a la universidad?

Dar la PSU y luego entrar a la universidad es un hito que tiene que ver con pasar a otra etapa. Es importante entender que cuando los adolescentes tienen que pasar del colegio a la universidad están en un proceso de duelo, ya que, necesariamente, siempre que ganas algo pierdes otra cosa. Se es menos niño.

Se adquieren otras responsabilidades. En general, esta travesía, es una etapa de mucha angustia. Muchas veces los bajos rendimientos en la PSU tienen que ver con la resistencia del joven de pasar a un período distinto de la vida. Puede darse que inconscientemente no quiera dar una buena PSU para no entrar a la universidad, siendo ésta sinónimo del mundo adulto.

Este temor se ve agudizado debido a que muchos colegiales idealizan mucho la universidad y, por otro lado, sienten una presión enorme por ser exitosos.

La aprensión de pasar a una nueva etapa no se limita a la PSU, también se registran altos niveles de repitencia en tercero y cuarto medio, así como en el último año de universidad.

La presión desmedida de los padres, la rebeldía natural de la edad frente a ellos, también implica en muchos casos que los adolescentes se auto boicoteen, y les vaya mal en la PSU o en la carrera. Puede, además, ser una forma autodestructiva para mostrar rabia e independencia de los padres, una mala forma de llamar la atención.

Bancarse la incertidumbre hace todo aún más estresante. Porque hay quienes tienen clarísimo qué quieren estudiar, pero otros no. Lo óptimo en este caso es que el joven transite junto a sus padres el camino de no saber, ojalá teniendo la confianza de que las respuestas poco a poco llegarán.

He recibido a chicos desesperados porque no se deciden por una carrera y los padres reclaman que cómo el hijo va a "perder un año". Ese "perder" debe ser visto como una inversión, un tiempo dedicado a conocerse más; un tiempo para que el joven se haga cargo de qué quiere para su vida.

En muchos casos, la desorientación vocacional es un síntoma que tiene relación con un déficit en el proceso de la elaboración de la identidad; tarea fundamental, a desarrollar durante la adolescencia.

Si el adolescente no se conoce, le resulta muy difícil tomar una decisión creativa desde adentro, como algo original de si mismo. Es necesaria una conexión emocional, que posibilite el encuentro con lo más genuino y la distensión necesaria para poder percibir los propios intereses y de ahí la vocación o la especial motivación por un área, que son alternativas que se están presentando hoy en las universidades.

Puede ser de gran utilidad realizar un trabajo psicoterapéutico, para que el adolescente se vaya entendiendo y reconozca sus distintos aspectos, pudiendo diferenciarse de los padres y los compañeros de grupo, para realizar elecciones más propias.

Es importante que los adultos no proyecten sus frustraciones en sus hijos. No es raro ver a hijos presionados para que estudien determinada carrera, porque el papá o la mamá no pudieron hacerlo. En estos casos los papás se están mirando a ellos mismos, de manera narcisista, sin ver las necesidades individuales de sus hijos.

Es fundamental revisar las emociones que les producen a los padres el hecho de que los hijos se demoren o les cueste tomar decisiones, porque tal vez van a requerir de tiempo y no les será posible pasar directo del colegio a la universidad.

Dar espacio significa respetar los procesos de los hijos, y evitar que acarreen mochilas que nos les corresponden.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 10:54 AM | Comentarios (9)

Octubre 13, 2008

La muerte de un hermano/a

La muerte de un hermano durante la adolescencia es una experiencia muy difícil, es como si el mundo que de repente se diera vuelta entero. ¿Cómo puede un joven mantener su precaria estabilidad?, ¿cómo puede alguien hacer frente a una terrible experiencia que no sólo afecta al adolescente, si no también a los adultos más importantes de la vida de este?

“Me siento tan raro, a veces, no puedo hablar con mis padres, simplemente no expreso mis sentimientos para no complicarlos más. Tratan ahora de protegerme más de la cuenta, ahora sólo quedo yo en la casa, tengo 17 y mi hermano que tenía 15 ya no está. No alcancé a decirle cuanto lo quería, mis papás están como aturdidos, todos estamos tratando de sobrevivir. La mayor parte del tiempo simplemente quiero estar con mis amigos, pero ellos tampoco son los mismos ya. A veces se compadecen de mí. ¡Odio sentirme tan confundido!”

Para el adolescente perder un hermano/a es una experiencia muy difícil, más aún si no hubo tiempo para despedirse y reparar aquellas peleas o resentimientos. Es necesario poder ir elaborando lo que quedó inconcluso: comprender los sentimientos, emociones y fantasías que esta situación produce.

Por otra parte, este puede sentirse muy culpable por las peleas, discusiones y maldades que le dijo o hizo a su hermano/a, todas estas situaciones requieren de un espacio contenido para la elaboración.

Es esperable que el adolescente se sienta deprimido pues ha sufrido una gran pérdida. El dolor y desconcierto son parte importante de las etapas iniciales, luego surge la rabia y el deseo de comprensión de la situación y posteriormente poco a poco se va reorganizando la vida, aceptando la situación y ojala aprendiendo de ella.

Es importante entender que para un hijo despedirse de su hermano/a y elaborar un duelo durante la adolescencia se hace aún más complicado, pues esta etapa en si misma es una despedida de la infancia. A veces el adolescente puede sentirse muy exigido y creer que tiene que llenar el espacio vacío que ha quedado en la familia. En general, los padres no pueden acompañar a sus hijos en este proceso por su propia condición dolida y es importante consultar.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 12:38 PM | Comentarios (27)

Septiembre 29, 2008

Deseo erótico y necesidad de sentirse querido

Hoy vemos como con frecuencia que muchos adolescentes confunden el deseo de sentirse acogido, querido, reconocido, escuchado y mimado con aquellas necesidades, que van en la línea de la satisfacción sexual. Es más, no es extraño encontrar a jóvenes que se inician sexualmente con la primera pareja que los hace sentir un poco queridos, porque en su casa no son abrazados ni besados por sus padres.

Tanto las necesidades de contacto y cariño como las ligadas a lo amoroso–erótico son importantes y requieren satisfacción, pero que es preciso diferenciarlas. En una relación amorosa ambas deben ser satisfechas.

Recurriré a un ejemplo de un paciente de diecisiete años que comenta: “Me siento perdido, no sé porque las mujeres no me pescan, parece que ando un poco ansioso, como que me tiro encima muy rápido y se me arrancan, no sé como a los otros les resulta”.

Psicóloga: “¿cómo es eso?”

“Es que me siento re-solo. No sé, quiero estar acompañado, conversar, que me regaloneen, que a alguien le interese lo que a mí me pasa. Además, estoy quedando como perno en el grupo… todos cuentan sus éxito con las niñas y yo ahí botado”.

Aquí queda bastante claro como la necesidad compañía, preocupación y cariño, se confunde con la ansiedad por un encuentro sexual, a esto se suma la presión grupal, que como sabemos, en esta etapa es muy fuerte. Podríamos pensar que este adolescente lo que necesita es mayor cercanía y afecto tanto de de sus amigos como de sus padres y lo está buscando en un encuentro sexual.

Entre los 14 y los 17 años, las aproximaciones hacia la sexualidad con el sexo opuesto, en general, son angustiosas e incompletas, cargadas de duda y confusión, incongruencias y contradicciones. Sin embargo, hay abundantes conductas ligadas a presumir, especialmente frente al grupo: mucha palabrería, pero aún serias dificultades para lo más íntimo. Aparecen los enamoramientos apasionados, se tiende frecuentemente a la idealización y a la desilusión. A veces, ante la primera relación sexual, se produce cierto desencanto “¿y eso era todo?”. Esto se relaciona con la importante idealización del acto. En algunos casos, hay mayor placer en el evento exhibicionista de hablar del acto sexual al grupo, que de la vivencia con la pareja.

En algunos casos, la realización de la sexualidad, con más frecuencia en los varones, puede traer como consecuencia la denigración de la compañera sexual; por confundir el deseo de un encuentro amoroso y sexual con la necesidad de coleccionar actos sexuales como “prueba” de masculinidad o feminidad. Por otra parte, el deseo de no quedar excluido del grupo, podría llevar al acto sexual, siendo la motivación la pertenencia grupal y no el encuentro íntimo con el otro.

Conversar con los hijos acerca de sus estados de ánimo, qué les preocupa, qué piensan, qué les gusta hacer, así como ir a buscarlos y a dejarlos y saber donde están y quienes son sus amigos, es una manera de acompañar a los jóvenes, en su travesía por la adolescencia. Ahora bien, esto resulta manteniendo delicadamente el arte de la distancia necesaria.

Aunque los adolescentes no necesariamente lo expliciten agradecen, la preocupación y el dialogo no intrusito de los padres. Necesitan sentirse acompañados y queridos. Es importante que los adultos tengamos clara la diferencia entre necesidad de cariño y contacto, versus el encuentro erótico sexual y lo podamos transmitir a los adolescentes.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 09:23 AM | Comentarios (8)

Septiembre 22, 2008

Internet: ¿Una herramienta o un peligro?

Los adolescentes están especialmente expuestos a Internet, si bien este medio de comunicación puede servir de gran ayuda, también puede tornarse un problema. De hecho, en muchos casos, su uso excesivo constituye un impedimento para el desarrollo, tanto intelectual como emocional y afecta en los vínculos tanto con la familia como con los pares.

Hoy es frecuente ver en la consulta, la preocupación de los padres por estos temas: manifiestan que sus hijos han bajado su rendimiento escolar, porque a veces se quedan hasta muy tarde en Internet, y después tienen dificultad para levantarse o estar alerta en clases; por otra parte, comentan que se meten en el computador y no comparten ni con la familia, ni con los amigos.

El uso excesivo de este medio de comunicación, es un síntoma tanto de aspectos psicológicos, familiares y sociales, es fundamental estar alerta.

Si un hijo está abusando de Internet habría que preguntarse que está pasando: Hoy a muchos adolescentes les cuestan las relaciones reales con otros. Los jóvenes se relacionan virtualmente, en vez de estar con sus amigos. Verse cara a cara implica contacto y hacerse cargo de quien realmente soy.

Si hay dificultades en la valoración de sí mismo y mucha diferencia entre lo que soy y lo que creo que debería ser, el adolescente se encuentra vulnerable psicológicamente.

Mediante el uso del computador puedo dar una imagen falsa de mí mismo o crear el personaje que me gustaría ser, pero evidentemente aquí hay un problema importante de autoestima que es necesario revisar.

Internet debe ser una herramienta más para el contacto, pero no el sustituto de las relaciones. Es muy importante poner límites en cuanto al tiempo que permanecen conectados los hijos y, claramente, esto no debe ser más de dos horas diarias.

Es necesario también mirar las relaciones al interior del hogar: ¿Los papás son personas cercanas, disponibles, o este medio constituye un refugio de dificultades importantes en el área familiar?

Es fundamental ayudar a los adolescentes a “navegar' con prudencia y de forma inteligente para evitar posibles naufragios, y si un hijo está es riesgo es importante consultar.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 10:55 AM | Comentarios (4)

Septiembre 21, 2008

¿Bruja o sapo?

Lenka Carvallo asegura en su libro “Desencantadas” que las mujeres fueron vilmente engañadas por los hermanos Grimm y Walt Disney, autores de tradicionales historias y cuentos infantiles, porque la realidad demuestra que aquéllas que se casan con un príncipe, finalmente, descubren que éste se convierte en sapo.

La obra –no recomendable para mujeres casadas que creen todavía que su marido es uno de los primeros-, sin embargo, hace un descubrimiento a partir de la queja de los hombres: ellos se convierten en sapos, porque nosotras nos convertimos en brujas.

De ahí surge la gran interrogante, tan antigua como la pregunta de qué viene primero, ¿el huevo o la gallina? Ante tal disyuntiva recurrimos a dos hombres con probado sentido del humor que además se han visto de una u otra manera involucrados en este tema en forma tangencial: Cote Evans fue el encargado de presentar hace escasas semanas el otro libro sobre mujeres que ven derrumbarse su matrimonio, “Nosotras, las separadas”, de Francisca Fourt. Aldo Schiappacasse, en tanto, estaba convocado para comentar el libro “Desencantadas”, pero su permanencia en Beijing se lo impidió (y, a lo mejor, lo salvó).

“En mi caso fue al revés, se casan conmigo pensando que soy un sapo y después me convierto en príncipe”, lanza de entrada Schiappacasse.

Para este periodista no todas las mujeres se casan pensando que su marido es un príncipe, aunque reconoce que estas últimas son un número importante porque tienen una idealización del matrimonio y la convivencia. “Ellas son básicamente inexpertas y tienen unas expectativas sobre el matrimonio que son desmesuradas”, acota y agrega “en ese sentido, obvio que el desencanto es mayor”.

Enrique (Cote) Evans –experto en estos temas desde que publicó “La sexualidad secreta de los hombres”- señala que resulta extraordinario que Lenka Carvallo se haya demorado tanto en darse cuenta que los hombres son de mentira, ergo los príncipes se convierten en sapos.

“Los hombres llevamos unos 4 mil 500 años de relaciones con ustedes, las mujeres; qué son 50 años en ese lapso, un poco más de un 1% y en ese tiempo de la historia ustedes demostraron que podían hacer todas las cosas que hacíamos los hombres sin dejar de ser mujeres. Entonces, nosotros somos lejos la generación más quemada de la humanidad, quedamos en pelotas y para mala pata fue a nuestra generación a la que le toca la mala suerte de que las mujeres les dé por liberarse”, explica Evans.

Y remarca: “Para entender el tránsito del príncipe al sapo hay que entender que nosotros nunca habíamos conversado del tema, de que todo nos estaba dado y ahora estamos cagados. La perplejidad del hombre es gigantesca, ustedes dominan el partido y lo único que queremos es pedirle al árbitro que toque el pito para irnos al camarín”.

Este abogado y comunicador asegura que cuando escribió con Marco Antonio de la Parra su libro, intuían que había que proponerle a las mujeres un nuevo trato que consiste en hacer un esfuerzo de “ser mujeres para ser más hombres” y terminar con la guerra de los sexos. “Ahí, el tema de la bruja y del sapo pasa a ser algo completamente irrelevante. La gran debilidad es que ustedes nos quieren, todavía, un poco”, acota.

En el terreno de las princesas convertidas en brujas, Schiappacasse advierte que no es el hombre adecuado para hablar de este tema porque él, habitualmente, se plantea ante todas las cosas de la vida con las expectativas bajas o correctas, precisamente, “para no andar sufriendo desengaños pelotudos”.

Aún así, dice que el matrimonio no convierte ni a las mujeres en brujas ni a los hombres en sapo. “La que es bruja, es bruja siempre, y el que es sapo, sapo siempre”. Y en esto concuerda Cote Evans. “La bruja es, ha sido y será bruja; ésa es una cuestión esencial. Las mujeres han sido y serán unas grandes brujas porque es así no más, es algo atómico”, dice.

Ingenioso como el solo, Schiappacasse aventura otra teoría, la de Shrek: “soy de la creencia que si te planteas como un ogro que no quiere ser molestado ni invadido tienes mejores opciones en la vida de conseguir una princesa a tu medida, que es capaz de acogerte en tus defectos y no en tus virtudes, que es de lo que se trata el matrimonio”.

Tanto Cote como Aldo arrastran una separación a cuestas y por eso, plantean que el matrimonio requiere más que de un ejercicio de tolerancia mutua, de encantamiento, que es lo que se veía en tiempos pretéritos. De hecho la abuela de Schiappacasse se casó a los 12 años, tuvo 22 hijos y vivió adorando a su marido y “mi mamá lleva 50 años casada con mi papá, que es más sapo que yo”.

Frente al hecho de que hoy las mujeres botan el sapo porque gozan de una independencia económica que sus antecesoras no tenían, Schiappacasse señala que hace rato viene sosteniendo otra teoría, que muchos consideran indefendible, y es que la mujer es mucho más aspiracional que el hombre en términos de pareja, en cambio, el hombre se queda más con lo que tiene, se acomoda.

Los separados que pululan

Lenka Carvallo plantea en “Desencantadas” que hay que ponerle ojo a los separados que andan por ahí porque, de una u otra manera, se les puede clasificar en 4 tipos: el forever young, el mártir, el sigo romántico y el fóbico.

Cote Evans reconoce que en algún momento tras su “distanciamiento” de su ex mujer, se sintió forever young, aunque también tiene algo de sigo romántico porque cree en la pareja, convivencia o como quiera llamársele. “Cumplo 60 en 4 años más y ahí, recién, voy a tratar de contestar qué voy a hacer cuando sea grande”, confiesa.

Aldo Schiappacasse, en cambio, dice no calificar en ninguna de las anteriores. “El estado de la separación tiene muchas etapas, entonces, no me definiría en una sola; uno pasa de la depresión a la euforia, del sentir que la vida no tiene sentido a creer que éste es el sentido de la vida. Se pasa de la negación, nunca más me caso, a por favor, quiero una vez más”.

Evans reconoce, en todo caso, que el hombre separado pasa por todos los estados descritos por Lenka Carvallo, aunque recuerda que los promedios, al final del día, representan a todos y a nadie. “En mi caso, yo tomé la decisión de irme, pero hay amigos míos a los que le pusieron la maleta en la puerta y se martirizaron. En cambio, en el otro caso, cuando uno se va, no pasa porque uno conoce sus debilidades y boludeces”, dice.

Casi en el epílogo Schiappacasse sostiene que la separación es el período más inestable que puede vivir cualquier ser humano, pero que para la mujer es, definitivamente más difícil.

Posteado por PuntoMujer el 11:34 AM | Comentarios (4)

Agosto 25, 2008

Las pérdidas

La definición de muerte es algo que nadie conoce a ciencia cierta, su significado varía de persona a persona, de pueblo en pueblo y de cultura en cultura. La mente, al principio, ante una pérdida ya sea de un ser querido, de una relación, o de una determinada situación, lucha por recuperar lo perdido, teme a la desestructuración y al orden dado. Esta pelea deja de tener sentido cuando la pérdida es irreversible.

La muerte es antiestética para una sociedad basada en la belleza y la perfección. La muerte resulta hoy, como en general, la aflicción y los duelos, negada, marginalizada, desrritualizada.

La muerte nos contacta con la fragilidad y la vulnerabilidad de las relaciones y la vida y eso nos asusta, no queremos tener contacto con lo frágiles que somos, nos cuesta reflexionar sobre temas en los que no existe una respuesta clara, en los que se hace difícil lidiar con la incertidumbre. Esto nos cuesta transmitirlo a nuestros hijos, y es muy importante, especialmente para los adolescentes, que necesitan cuestionarse acerca de la vida y desarrollar sus propias ideas acerca de la muerte y las pérdidas.

El ser humano aparentemente no tiene conciencia de que su existencia es limitada, por eso nos cuesta mucho adaptarnos a las pérdidas, la falta de conciencia de lo efímero, hace que los seres humanos nos apeguemos ilusoriamente a los seres queridos y a las cosas como si éstas fueran a estar para siempre. La ley de la vida no dice exactamente eso, plantea más bien, que nada es estático ni permanente.

Asumir la inestabilidad de nuestra existencia puede permitirnos tener una visión de la vida en sus múltiples dimensiones. No hay luz sin día, alegría sin dolor, día sin noche y vida sin muerte.

Todos hemos pasado por experiencias de pérdida y dolor, más o menos intensas, no sólo los adultos, los adolescentes también en el transcurrir de su vida sufren distintas pérdidas y situaciones ligadas al dolor que implica dejar algo.

Cuando comienza la pubertad sufren distintos duelos de los que ya hemos hablado en otras columnas: duelo por el cuerpo infantil, por los padres de la infancia y por la propia identidad infantil. Todo cambio implica una pequeña muerte.

El sufrimiento y los procesos de duelo muchas veces dan paso a una profunda compasión. Si uno sufre, va a poder entender a otros que sufren, el dolor lleva a la solidaridad a una empatía, profunda con otras personas. En el sufrimiento somos todos iguales, simplemente vivimos las situaciones de manera diferente.

“Porque aunque no nos acordemos, aunque levantemos un muro de olvido, aunque no lo veamos, el sol siempre está”. Eduardo Grecco.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 11:22 AM | Comentarios (7)

Agosto 18, 2008

Duelo en los niños

Experimentar la muerte de una de las figuras parentales, seguida por la pérdida de un hermano, durante la infancia es uno de los acontecimientos más estresantes de la vida y tiene un efecto profundo en el desarrollo emocional y social de un niño. También puede ser de gran impacto la pérdida de alguien con quien el niño compartía bastante en lo cotidiano: una abuela, una tía, la nana, un amigo cercano.

Ordinariamente, en nuestra cultura actual, cuando muere un familiar a los niños, se les mantiene a escondidas de lo que ha sucedido, se les envía a casa de algún pariente o se les excluye de participar en los ritos de la sepultura, pensando que eso es lo mejor para ellos. Esto es un gran error los niños necesitan ser parte de los rituales, estar en el entierro, ir al cementerio, para ir elaborando la pérdida a su manera. Por ahí leí: “si un niño vive con la verdad, aprende a afrontar la vida”.

Es conveniente hablarles a los niños de la persona que ha muerto con la mayor naturalidad posible. Quizás una manera adecuada, es manifestarles que la persona ha fallecido, pero la llevamos dentro del corazón.

Si se trata de una muerte anunciada conviene ir preparando al niño como en una especie de duelo anticipado progresivo, pero sanamente insinuado. Es beneficioso facilitar que el niño, mediante las visitas breves y esporádicas a su ser querido, gravemente enfermo, se vaya despidiendo a su manera.

Los tres temores más frecuentes del niño: ¿Causé yo la perdida? ¿Me pasará esto a mí? ¿Quién me va a cuidar?

Aunque el niño sepa que su ser querido ha muerto, siente necesidad de seguir manteniendo una relación afectiva, así la persona fallecida, puede por un tiempo, convertirse en un padre o madre imaginario. Con sus compañeros y amigos puede jugar a morirse, al entierro. Todos estos comportamientos son absolutamente normales, tienen que ser respetados, para que el niño realice de forma adecuada el duelo. Lo más habitual, es que el niño elabore el duelo mediante juegos, sueños, alternando fases de mucho cuestionamiento y expresión emocional, con intervalos en que no menciona para nada el asunto.

El niño afectado puede presentar síntomas propios del duelo: dificultades para conciliar el sueño, pérdida de apetito o aumento de apetito por ansiedad, miedo de quedarse solo, hablar como un bebé, no querer ir al colegio. A veces, puede presentar imitación excesiva de la persona fallecida, como una forma de elaboración o frecuentemente manifestar deseo de encontrarse con el familiar perdido. Todos estos fenómenos son transitorios, son reactivos al duelo, si permanecen por mucho tiempo sería recomendable consultar a un especialista.

El niño intuye enseguida que la muerte va a tener muchas consecuencias para su familia y para él. Es importante asegurarle que, aunque es verdad que estamos muy apenados por lo ocurrido, vamos a seguir ocupándonos de él lo mejor posible. El niño puede temer también ser abandonado por el o los familiares sobrevivientes, es necesario darle calma y tranquilizarlo diciendo, los que no han fallecido esta sanos y podrán cuidar de él, sin dejarlo sólo. Asegurarle también, que vamos a seguir queriendo a la persona fallecida y que nunca la olvidaremos, pues está en el corazón de cada uno de los miembros de la familia.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Julio 21, 2008

El duelo en la adolescencia

En la adolescencia, la noción de muerte es igual a la de adulto, pero el adolescente siente la necesidad de crear su propia filosofía de la vida. Quiere comprender lo que la muerte significa para él y para su vida futura.

Muchas veces el joven, aunque sufra intensas emociones, no las comparte con nadie, porque se siente, de alguna manera, presionado a comportarse como si se las arreglara mejor de lo que realmente lo hace, especialmente si es el mayor de los hermanos. Teme que si expresa su dolor pueda verse como una señal de debilidad.

Este tipo de conflictos puede tener como resultado que el adolescente renuncie a vivir su propio duelo (duelo aplazado o congelado). Es necesario ayudar y facilitar las distintas etapas que son necesarias en la elaboración de un duelo tales como el impacto o shock inicial, negación, rabia, profundo dolor y, finalmente, aceptación..

Ante la pérdida de un ser querido, la reacción normal es con frecuencia un síndrome depresivo típico: estado de ánimo bajo; sentimiento de culpa centrados en lo que el joven podría haber hecho o en lo que no hizo al momento de la muerte del ser querido; ideas de muerte, es decir, pensamientos en torno al deseo de haber muerto en lugar de la persona pérdida o de haber fallecido con ella; pérdida de peso; insomnio; abandono del interés por los estudios.

El adolescente es particularmente vulnerable a sentir culpa, por ejemplo, cuando muere uno de sus padres, puede considerar que el haber tenido diferencias y discusiones con él significan no haber sido buen hijo, a pesar que es habitual -durante la adolescencia- tener diferencias con las figuras paternas y el dejar de idealizarlos. Cuando ocurre la muerte de un hermano la culpa puede tener relación con los celos y la rabia que le provocó la atención que se le dio al hermano, sobre todo si se trataba de una enfermedad.

A veces, para evadir la realidad y el dolor el adolescente va en exceso a fiestas, sale hasta tarde en la noche, puede sacar la rabia mostrando altos niveles de violencia con otros. Producto de las emociones encontradas, algunos adolescentes no saben ni pueden manejar sus sentimientos y pensamientos, llegando con ello a perder el control de sí mismos. Creen que la vía más fácil y rápida para solucionar sus problemas es hacerse daño mental o físico, a través del abuso de drogas, alcohol, sustancias prohibidas e incluso provocarse la muerte. Esta actitud de que, aparentemente, las cosas poco le importan, es en realidad un intento desesperado de llamar la atención del resto de los seres queridos que lo rodean.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 11:41 AM | Comentarios (5)

Julio 07, 2008

Cómo la mente enferma el cuerpo adolescente

Como hemos visto en columnas anteriores, los adolescentes padecen una serie de angustias y contradicciones que, en muchas ocasiones, no son capaces de transmitir a través del lenguaje. Aquello que no puede ser pensado ni simbolizado en palabras es puesto en el cuerpo, por esto el dolor aparece entonces como una forma sustituta de expresión.

Somatizar, es decir poner el conflicto en el cuerpo es una conducta bastante corriente entre los adolescentes, el joven no elige que le ocurra esto de manera consciente, las somatizaciones, corresponde al terreno de lo inconsciente.

Ciertas dolencias físicas en la adolescencia tienen un carácter funcional, es decir, al joven le duele algo, para algo. Ese dolor surge como una manera de resolver conflictos.

Recibí hace años atrás una joven de dieciséis años, que llamaré Paula. La paciente sufría de intensos dolores cefálicos, que la dejaban bastante paralizada: le resultaba difícil asistir a clases y estudiar, también a veces le costaba salir a divertirse. Había consultado varios neurólogos sin encontrar respuesta; el último profesional, le sugirió que viera si podría haber alguna causa psicológica.

Paula era muy buena estudiante, asistía a una serie de actividades extraprogramáticas y tenía varios grupos de pertenencia. Sentía mucha exigencia de tener que rendir en todos sus compromisos, lo que representaba un “dolor de cabeza”. Por otra parte, tenía muy buena relación con su madre, pero últimamente había tenido algunas discusiones con ella, en las que se quedaba con la rabia adentro, pues enojarse le generaba mucha culpa y la hacía sentir “mala hija”.

Fuimos descubriendo que temía que expresar su enojo o desacuerdo podría dañar la relación. A Paula no se le hacía nada fácil contactarse con sus sentimientos más rabiosos, está emoción la complicaba mucho y se le iba “directamente a la cabeza.”

Producto de la psicoterapia, la paciente pudo ir entendiendo que el sentirse con tanta exigencia de ser “buena alumna, buena amiga y buena hija”, le impedía estar en mayor contacto con necesidades, deseos y sentimientos, el dolor quizás era una manera de parar.

Por otra parte Paula, fue concibiendo que la rabia es un sentimiento tan válido como cualquier otro, y que en la medida que lo podía expresar más claramente este no necesitaba encontrar salida en un dolor cefálico.

Vemos así, como, sobretodo en la adolescencia, las vivencias son canalizadas a través del cuerpo, pero las enfermedades psicosomáticas se dan en todas las edades. El tema es estar alerta, expresar los sentimientos a través de las palabras para no enfermar el cuerpo.

Ahora bien, ante la sintomatología adolescente, es importante tratar de identificar cual es el mensaje que el adolescente intenta dar a través del cuerpo, ni alarmarse demasiado, ni subestimar el problema. Es necesario ocuparse estando alerta: observar de manera sistemática las conductas del adolescente y si persiste el cuerpo como vía de expresión, es preciso que se busque ayuda profesional.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Junio 21, 2008

Límites firmes, cálidos y organizados

Parece inevitable que la tarea de ser padres y, en especial, la postura de límites, resulte difícil y cansadora para los adultos; sin embargo, constituye una herramienta fundamental en el desarrollo mental de los adolescentes.

Es necesario tener presente que la relación entre los adolescentes y su entorno adulto no es una relación igualitaria, tampoco se trata de una relación entre inferiores y superiores, es una relación de dependencia y la responsabilidad le corresponde a los adultos del entorno.

Para referirme a los límites citaré a Camilo Jácome, un psicoanalista colombiano, quien plantea que cuando los límites son CÁLIDOS, FIRMES y ORGANIZADOS permiten que el adolescente crea y adquiera confianza en el entorno.

La FIRMEZA, no significa autoritarismo, otorga consistencia, seguridad y estabilidad; la firmeza del entorno adulto genera confianza, seguridad y consistencia.

La CALIDEZ, significa trasmitir afecto, cariño y comunicar preocupación e interés; implica no maltrato.

La ORGANIZACIÓN significa darle coherencia y claridad a lo que se hace. Hay que evitar en lo posible las confusiones y lograr acuerdos razonables, producto de juicios de realidad aceptados por las partes y no de juicios de valor, donde uno le impone su criterio al otro.

Siguiendo al mismo autor considero interesante mostrarles algunos tipos posibles de límites que permiten caracterizar la relación del adolescente con su entorno:

1. Los Adecuados: firmes, cálidos y organizados que llevan a la autonomía, la libertad y el crecimiento personal. 2. Los Autoritarios: firmes y organizados pero no cálidos que llevan al temor, la timidez y el sometimiento. 3. Los Indulgentes: cálidos y organizados pero no firmes que llevan a la pereza y a la debilidad evidente del yo. 4. Los Confusos: cálidos pero no firmes ni organizados que llevan a la duda, a la inseguridad y a la ambigüedad. 5. Los Indiferentes: organizados pero no firmes ni cálidos que llevan a la sensación de abandono, de vacío y a la futilidad de que todo da igual. 6. Los Inexistentes: que ni son firmes, ni cálidos ni organizados y llevan a la angustia innombrable y al caos.

Presentaré un ejemplo que retrata cómo la falta de límites puede llevar serias dificultades académicas, angustia y sensación de abandono. Se trata de Daniela una adolescente de 16 años, cuyos padres consultan preocupados por la posibilidad de que ella repita nuevamente el año escolar. La paciente está en 2° medio, por segunda vez, y le ha ido muy mal en los estudios. Intenta pero no logra cumplir horarios y sólo de vez en cuando presenta evaluaciones y trabajos en el colegio. Durante la evaluación diagnóstica, a veces, acude a la sesión, otras, no y cuando se la confronta, no lo comprende.

Los padres mantienen un matrimonio que la madre describe como muy disfuncional pues, según ella, nunca ha sido posible un acuerdo entre los padres ni en la educación de sus hijos, ni en la organización del hogar. La madre decide algo y el padre hace otra cosa, creando una confusión en la que Daniela manipula para satisfacer sus caprichos. Paulatinamente se ha ido incrementando su vida social hasta el punto en que 2 o 3 veces a la semana sale con amigos sin que responda las llamadas de sus padres al celular y sin que ellos sepan realmente en dónde se encuentra. Pelea e insulta a su madre, pero después regresa a ella como si nada hubiera pasado. La madre reconoce que todos los profesionales que ha consultado le han señalado la importancia de que exista un mínimo de acuerdo entre los padres para ayudar a Daniela.

En este caso queda claro que es fundamental tener muy presente que los adolescentes prueban a los adultos desafiando las demarcaciones, tratando de sobrepasarlas; Daniela pide a gritos límites y normas que contengan sus impulsos.

No existe una madre sin un bebé, ni un adolescente sin su entorno. Donald Winnicott, destacado psicoanalista inglés en 1968 afirmó: “Donde existe el desafío de un joven en crecimiento, debe haber un adulto para encararlo. Y no es obligatorio que ello resulte agradable”.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 11:18 AM | Comentarios (2)

Junio 09, 2008

Los mitos sexuales en los púberes

Hemos estado conversando distintas maneras de hablar de la sexualidad con los jóvenes y me gustaría enfocarme, en esta columna, en los púberes, ó sea, los que están comenzando su adolescencia.

La primera etapa de la adolescencia es la puberal entre los 10,11 a los 13,14 años, aproximadamente, y se denomina así porque coincide cronológicamente con los cambios físicos corporales, caracterizado por la producción de hormonas sexuales que despiertan el deseo sexual y la reestructuración de la imagen corporal.

PRIMER MITO: Si el niño/a o el/la joven reciben educación sexual se los incentivará precozmente a comenzar su vida sexual.

Existe un total de aproximadamente 30 programas de Educación de la Sexualidad en el mundo. Si bien, se reconocen diferentes resultados vinculados con las diferencias culturales de cada país que aplica el programa, ninguno ha demostrado que a mayor información entregada se disminuya la edad en la que se inician las relaciones sexuales. Al contrario, se ha visto que los jóvenes que reciben educación sexual formal en la escuela desde etapas tempranas inician su vida sexual más tarde y tienen menos parejas sexuales y adoptan el ejercicio de una sexualidad más sana y responsable.

SEGUNDO MITO: Siempre es bueno hacer una celebración por la primera menarquia.

En las adolescentes la menarquia es un evento muy significativo que es importante que sea abordado por los padres, pero teniendo muy en cuenta, en que está la joven. Para algunas púberes esta situación provoca mucho pudor y necesitan que el tema sea tratado como algo intimo. Otras lo viven muy contentas, y les resulta grato celebrarlo.

Todo cambio y crecimiento trae consigo, ambivalencias, por un lado, se quiere crecer, pero por otro hay temor y angustia hacia lo nuevo. Esto se puede ver claramente en las dificultades que muchas veces inconsciente o conscientemente presentan las púberes para afrontar la nueva etapa.

TERCER MITO: Si mi hijo/a no habla de los cambios corporales y psicológicos que está viviendo, no le interesa entrar en el tema. No es conveniente que sean los adultos, quienes pongan el tema.

El púber puede tener muchas fantasías y confusión respecto de lo que le está ocurriendo y tener temor a preguntar. El que no hable no significa que no le interese el tema. Es importante hablar acerca de los cambios por los que transitan los púberes, hacerlo progresivamente, comunicarse acerca de estos temas con naturalidad al ritmo que los púberes necesiten, apoyarse en ejemplos: libros, revista, películas. Es necesario hablar tanto de los aspectos biológicos, como de las ambivalencias que puede generar este momento en el desarrollo.

La pérdida del cuerpo infantil implica la necesidad de dejar atrás las identificaciones infantiles y encontrar nuevas maneras de plantearse en el medio. En esta etapa se viven diversos duelos: la pérdida del cuerpo y el status infantil así como de la imagen de los padres seguros y protectores de la niñez, según lo plantea Arminda Aberasturi psicoanalista argentina.

CUARTO MITO: La masturbación es mala y sucia, no es necesario pasar por eso.

La masturbación es un elemento sano y parte del desarrollo, ayuda al conocimiento del propio cuerpo. Durante la pubertad el cuerpo está cambiando, aparecen nuevas sensaciones y el tocarse y provocarse placer es la base del autoerotismo, elemento necesario, para luego desarrollar una sexualidad junto a otro del sexo opuesto.

QUINTO MITO: Si mi hijo/a tiene una amiga íntima, con la que se ve mucho o se encierra en la pieza, y a los 12 años no se interesa por el sexo opuesto es muy probable que sea homosexual.

El conocimiento del propio cuerpo muchas veces, en esta etapa, se da mirando a un otro parecido, se van conociendo a través del otro. Por eso le amigo íntimo de esta etapa es muy importante. Cuando un adolescente se encierra con otro “igual” a puerta cerrada, puede estar buscando un mundo propio del que están excluidos los adultos, una relación cercana con otro, que por tener su misma edad y sexo está pasando por cosas parecidas.

Es necesario respetar la cercanía que se da en esta etapa con alguien del mismo sexo; por supuesto, esta es una etapa y lo natural es que poco a poco también vaya habiendo deseo de relacionarse con el sexo opuesto. En esto las mujeres avanzan antes que los hombres, más pronto quieren relaciones heterosexuales y los hombres necesitan más tiempo para relacionarse con ellas, durante toda la pubertad privilegian juntarse entre ellos.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Mayo 26, 2008

La sexualidad según la edad del joven

Para poder entender la sexualidad de los adolescentes, es necesario tener en cuenta las distintas manifestaciones de ésta dependiendo de la etapa en que se encuentre el joven.

La primera etapa de la adolescencia es la etapa puberal entre los 10 u 11 a los 14 años aproximadamente; se denomina así porque coincide cronológicamente con los cambios físicos corporales, caracterizado por la producción de hormonas sexuales, que despiertan el deseo sexual y la reestructuración de la imagen corporal.

En las adolescentes la menarquia es un evento muy significativo que merece un ritual o celebración. Para los varones, las primeras eyaculaciones nocturnas también constituyen un hito. De esto se habla muy poco, en muchos casos es casi un secreto, que puede vivirse con preocupación o perplejidad si no es conversado.

Un elemento para acercarse a los hijos en este período tiene que ver con hablar tanto de las poluciones nocturnas, como de la menarquia, según sea el caso. Las primeras poluciones nocturnas no crean las mismas expectativas que la menarquia en las niñas, pero el proceso produce fuertes cambios tanto físicos como emocionales en ambos sexos. Ambas situaciones deben tener un espacio de conversación, los padres deben transmitir a los jóvenes la importancia de este momento.

Es necesario hablar tanto de los aspectos biológicos, como de las ambivalencias que puede generar este momento en el desarrollo. La pérdida del cuerpo infantil implica la necesidad de dejar atrás las identificaciones infantiles y encontrar nuevas maneras de plantearse en el medio. En esta etapa se viven diversos duelos: la pérdida del cuerpo y el status infantil así como de la imagen de los padres seguros y protectores de la niñez, según lo plantea Arminda Aberasturi psicoanalista argentina.

Los púberes no saben que les pasa, les cuesta ponerle nombre a sus vivencias. Hay mucha angustia y confusión, con poca capacidad para comprender lo que está pasando, el joven está muy ensimismado. Aparecen nuevas sensaciones corporales y vivencias psicológicas. Se sienten llenos de ambivalencia: curiosidad y placer y, a la vez, susto, extrañeza y culpa. Los impulsos sexuales y agresivos invaden su cuerpo y la psiquis.

En esta etapa la sexualidad genital está caracterizada por el autoerotismo; la masturbación es un elemento importante, que en muchos casos, permite la exploración y el conocimiento del nuevo cuerpo. Los jóvenes están centrados en sus cambios corporales, viven en permanente duda con respecto a lo que es normal o anormal.

Las relaciones con el sexo opuesto no son lo importante, se establece más intimidad con un igual del mismo sexo, facilitando el fortalecimiento de identidades y roles antes de entrar a la interacción heterosexual. Pueden enamorarse de la profesora, o de un adulto medio inalcanzable, pero ya no de la mamá o él papá.

La segunda etapa, entre los 14 y 17 años, responde a la adolescencia nuclear, donde lo vital es el grupo, el que se convierte en el centro de los intereses. Las visitas a la polola son en grupo de manera compartida con los pares. Se intercambian las relaciones fácilmente, los pololeos son inestables. Las relaciones sentimentales sirven a muchachos y muchachas como oportunidades para ampliar experiencias e intereses y enriquecer la identidad.

Aparecen los enamoramientos apasionados, se tiende frecuentemente a la idealización y a la desilusión. A veces ante la primera relación sexual se produce cierto desencanto ¿y eso era todo?, esto tiene que ver con la tremenda idealización del acto. En algunos casos, hay mayor placer en el evento exhibicionista de hablar de del acto sexual al grupo, que de vivirlo con la pareja.

Las aproximaciones hacia la sexualidad con otro, en general son angustiosas e incompletas, sin embargo hay abundante conductas ligadas a presumir: mucha palabrería, pero aún serias dificultades para lo más íntimo.

En muchos casos durante esta etapa, el aparato mental, no está aún del todo preparado para el desarrollo psicológico que requiere la intimidad sexual.

La tercera etapa es la adolescencia tardía o juvenil, que va desde los 17, 18 a los 24, 25 años. Aquí se espera que la sexualidad genital esté más integrada; se es más capaz de ver al otro con sus necesidades y se busca intimidad, la pareja comienza a ser un referente importante, el grupo queda en segundo plano. El joven comienza a integrarse poco a poco al mundo adulto. En esta etapa se va desarrollando cada vez más la preocupación genuina por otro distinto y separado de mí y de mis fantasías.

La pareja aún sigue estando un poco idealizada, se exhibe y se exige mucho goce, aún cuesta tolerar la frustración de otro real con aspectos buenos y malos, lo que constituye un trabajo para toda la vida adulta que queda por delante.

Como vemos el desarrollo de la sexualidad depende de la etapa del adolescente, pero en cualquiera de ellas es necesaria la mirada y cercanía de los padres, sin cortar el hilo, manteniendo la distancia necesaria para que el joven se sienta acompañado, pero no invadido. ¿Cómo? Con mucha intuición y conexión con las necesidades del hijo.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Mayo 12, 2008

Los mitos que equivocan el camino

Cuando los padres se preguntan cómo lo harán para abordar el tema de la sexualidad con sus hijos, uno de los caminos que pueden seguir es traer a colación algunos de los mitos sobre la sexualidad que rondan a los jóvenes. A partir de ellos puede surgir una interesante y esclarecedora conversación.

Primer mito: "A mí no me va a ocurrir" o “la primera vez que se tienen relaciones, la mujer no se queda embarazada”.

A los adolescentes en general, les resulta trabajoso medir las consecuencias de sus actos. Simplemente, piensan que son capaces de controlar sus impulsos con más facilidad de lo pueden. Aquí, la empatía es fundamental, no se trata de un discurso crítico sino de entender, como a los adolescentes les cuesta tomar conciencia que son tan vulnerables a sus pulsiones, como cualquier otro ser humano.

Muchos adolescentes tienen esta fantasía y, a veces, aunque saben que no es así, tienen la ilusión de que para ellos será diferente. Por eso, es importante insistir en ir al ginecólogo al iniciar la vida sexual y generar una comunicación, en la que el hijo sienta la confianza para pedir esto a los padres.

Segundo mito: "Las relaciones sexuales son siempre gratificantes, cuando se dan con una persona a la cual se quiere".

Contrario a lo que los videos, las películas y los medios de comunicación muestran, la sexualidad creativa y gratificante no es instantánea. El amor no basta para hacer de la experiencia sexual una vivencia plena y enriquecedora. La sexualidad se aprende y necesita tiempo, serenidad, comprensión y amor, esto es fundamental de trasmitir a los hijos.

Muchas veces, en la adolescencia, las relaciones sexuales son esporádicas y no existe el grado de intimidad y tranquilidad necesarias. La experiencia sexual puede ser insatisfactoria al menos para uno de los dos y eso no significa que algo anda mal, es parte del proceso de irse conociendo.

Tercer mito: "Las relaciones sexuales hacen que aumente la comunicación que, exista más intimidad y se enriquezca la relación de pololeo".

La actividad sexual puede nutrir el pololeo, pero es fundamental tener en cuenta que se requieren ciertas condiciones previas para el inicio y desarrollo de la actividad sexual. La comunicación y el conocimiento mutuo son tan importantes como la sexualidad.

Cuarto mito: "Si me quieres tienes que tener relaciones sexuales conmigo".

Es fundamental reconocer en el hijo adolescente los deseos e impulsos sexuales como un aspecto valioso y natural de su desarrollo y mostrarle como la conocida "prueba de amor" que muchos piden de sus parejas puede tener múltiples respuestas:

"Si me quieres, para mí es importante que puedas respetar mis sentimientos y no me presiones a hacer algo para lo que aún no me siento preparado (a)".O "Tener relaciones sexuales no prueba que yo esté enamorado. La verdadera prueba puede ser postergarlas hasta que sea el momento adecuado".

Postergar los deseos, en general, en nuestra cultura hedonista de hoy es difícil. Estamos en una sociedad en la que los mensajes apelan a la gratificación sensorial y sensual a través del consumo. Se resalta lo rápido, lo nuevo, el cambio; lo lento se bota y lo estable se descarta. Domina lo resuelto, lo fácil, lo eficiente; se busca el goce y la inmediatez, en oposición con el esfuerzo y la gratificación del logro paso a paso.

Detenerse para mirar a otro, distinto, separado de mí, implica por un momento dirigir la mente, detenerse, parar y calzar zapatos ajenos, ya sea de un hijo, una pareja, requiere esfuerzo mental. Escuchar detenidamente a otro, sin inundar con lo propio, implica saber esperar, darse el espacio para sintonizar con ‘el’ alguien diferente, ajeno que a veces toma tiempo entender.

Quisiera graficar esto con un caso. Tuve un paciente -que llamaré José Manuel- al que le gusta una niña que venía recién saliendo de un pololeo; ella también le había manifestado sus deseos de estar con él, pero necesitaba tiempo. Él pudo esperar algunas semanas, pero después de una fiesta de matrimonio, cuando ella “no le dio la pasada”, decidió involucrarse sexualmente con otra mujer. Todo porque no pudo tolerar el esperar, la frustración.

Bueno, a esto me refiero con la dificultad de ver al otro y la necesidad de una gratificación inmediata.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Abril 14, 2008

Hacia una madurez emocional

Se insiste mucho en mostrarles a los jóvenes el valor de desarrollarse intelectualmente para posteriormente tener avances profesionales. Pareciera que a los adultos les cuesta considerar la importancia que tiene, especialmente durante la adolescencia, el desarrollo armónico de la personalidad. Esto tiene que ver con la integración de lo cognitivo, afectivo, sexual y social como parte del proceso de la consolidación de la identidad, que influye de manera significativa en el desempeño profesional y en la calidad de vida del joven, futuro adulto integrante de nuestra sociedad.

Si se le quieren entregar las mejores herramientas a un hijo no se puede poner el énfasis sólo en lo intelectual. La adquisición de madurez emocional es fundamental en el desarrollo, esta dice relación con: la capacidad para manejar emociones conflictivas, la adaptación a la realidad y una combinación exitosa entre las distintas partes de la personalidad.

Ahora bien el oficio que demanda el desarrollo integral de los hijos toma tiempo. A ser padre y madre se aprende y dicho proceso como cualquier otro, requiere de un camino en el cual suceden errores, retrocesos y contradicciones. No sólo se aprende de las equivocaciones y la experiencia, también es posible recurrir a los libros, las consultas con especialistas y otros padres que han pasado por los mismos problemas.

El equilibrio para acompañar a nuestros adolescentes en sus maremotos internos, depende también de nuestro propio progreso emocional, de nuestra comprensión de la variedad de nuestros impulsos y sentimientos contradictorios y de nuestra capacidad de resolver estos conflictos internos. La integración también tiene el efecto de crear tolerancia, comprensión y simpatía hacia nuestros impulsos y, por lo tanto, hacia los defectos ajenos y las dificultades de los otros, en este caso nuestros hijos y los de los demás. Esto lo que se logra poco a poco y es un trabajo para toda la vida.

El terremoto al que nos someten los adolescentes constituye una fuerte prueba para medir nuestro equilibrio interno, ya que estos personajes nos hacen tambalear.

La capacidad de resolver conflictos se desarrolla a lo largo de la adolescencia y la adultez y es la base de la salud mental. Por consiguiente, la salud mental no es tan sólo un producto de la personalidad madura, sino que en cierto modo, se aplica a cada momento del desarrollo del individuo.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Marzo 24, 2008

Los peligros de Internet

Me gustaría ilustrar la siguiente escena: Gonzalo, está con música fuerte en la pieza. El papá golpea la puerta una vez.

Papá: Gonzalo, teléfono. Gonzalo, no contesta……..

Papá: Gonzalo ¿no escuchaste?, teléfono.

Gonzalo: …………..ya va, papá.

Papá: Gonzalo ¿te pasa algo?, te llaman por teléfono.

Gonzalo: ………… ya voy.

El papá se preocupa y abre la puerta. Al entrar observa y se sorprende de ver como su hijo está como atontado, casi inmovilizado viendo una escena sexual de un hombre con dos mujeres. Gonzalo tiene una excitación evidente que no le permite pararse para ir a atender el teléfono.

Papá: ¿qué estás haciendo? ¿metido en Internet en vez de estudiar? Ahora mismo saco Internet de esta casa (en tono exaltado).

Esto les puede pasar a muchos padres de adolescentes que saben que las nuevas tecnologías cibernéticas pueden ser una puerta abierta por la que sus hijos pueden acceder a informaciones útiles y valiosas, pero también a universos que no son los más recomendables para una persona que se encuentra muy vulnerable y que está plena en formación de su identidad. Ahora bien la solución del ejemplo resulta muy abrupta e impulsiva pues ésta no pasa por poner a la web como el enemigo y borrarlo del mapa.

Hoy cada vez más, veo en la consulta como el espacio virtual puede constituirse en una herramienta adictiva, lo que no siempre es correctamente dimensionado ni por los padres ni por los adolescentes. El peligro de Internet es cómo brinda la posibilidad tan fácil y rápida de ser otro con sólo desearlo.

La pornografía constituye una forma de sustituir la sexualidad incipiente y real con un otro con el que me siento expuesto y vulnerable, por una experiencia aparentemente menos riesgosa que me permite ser un observador “privilegiado” Tomar imaginariamente el lugar del hombre experimentado y audaz con las fantasías omnipotente de que eso es lo que las mujeres quieren y valoran.

Ahora bien, no se trata de estigmatizar ni juzgar precipitadamente a los adolescentes y a los jóvenes que utilizan el espacio cibernético, el tema es ver para qué lo utilizan y cuánto tiempo.

Es necesario conocer -en conjunto con los adolescentes-, el uso de las nuevas tecnologías para evitar un mayor distanciamiento generacional. Establecer un canal de diálogo con ellos para tratar de comprender su forma de comunicación con sus pares, pero advertir a los hijos sobre el riesgo de exponerse en Internet y a través de otros medios.

Es importante limitar el tiempo de uso de la computadora, enfrentar a los adolescentes a situaciones reales, fomentar que se junten con amigos y /o realicen actividades con otros para evitar que la pantalla supla la vida real.

El desafío es transmitir a los hijos la aventura que implica ir conociendo poco a los demás y a uno mismo de manera vulnerable y honesta, con todas las herramientas que hoy disponemos. Si tengo relaciones sexuales por Internet me estoy perdiendo la tremenda posibilidad de aprender y crecer de la interacción con otro, mutilo mis posibilidades.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 01:34 PM | Comentarios (3)

Marzo 10, 2008

Comunicación afectiva y sexual

Como he mencionado en otras columnas, los niños desde el día que nacen asimilan concepciones e ideas sobre la sexualidad, aspecto fundamental de la identidad humana. El hogar, inicialmente, es el lugar más significativo para experimentar sobre este tema, entonces, es necesario brindar confianza desde el inicio para que los niños, posteriores adolescentes, tengan libertad para ir explorando y conociendo acerca de si mismos con seguridad para hacer las preguntas necesarias en el futuro.

A forma de guía relataré sintéticamente las distintas temáticas acerca de la sexualidad según la edad.

Cero a los dos años: El tono de voz en que les hablamos a ellos y a sus cuerpos, la forma en que los tocamos sus distintas partes como los lavamos, y cambiamos pañales, va conformando la comunicación acerca de la sexualidad. Es normal que como parte de irse descubriendo y conociendo los menores de dos años exploren las distintas partes de sus cuerpos entre ellos los genitales.

Si como adultos nos asustamos o reprendemos por esta curiosidad, ya estamos dando un mensaje que implica que lo ligado al cuerpo y la sexualidad es algo malo.

Tres a cinco años: En esta etapa los niños ya logran identificar que los hombres y las mujeres tenemos distintos órganos sexuales. Siempre es muy necesario decir las cosas por su nombre, todas las partes del cuerpo tiene un nombre específico así como hablamos de las piernas, los codos, las manos, también es lógico hablar de pene, vagina, senos.

En esta etapa también surgen las dudas y preguntas acerca de donde venimos. Los niños pequeños tienen curiosidad sobre los cuerpos de sus padres y de otros niños. Pueden jugar al “doctor” para mirarse los órganos sexuales. Esta es una forma muy común que utilizan los niños para averiguar sobre las diferencias de sexos y explorar sobre su sexualidad.

Muchos niños tocan sus órganos sexuales para sentir placer. La masturbación es muy común durante esta etapa. Es importante no reprimir esta acción y tomarlo como algo natural, pero enseñarles que se debe hacer en privado.

De cinco a siete años: En este período los niños están empezando a descubrir su propia feminidad o masculinidad, puede ser que sólo quieran estar con personas de su mismo sexo. Por eso es muy común que digan que odian a los niños del sexo opuesto.

Durante el comienzo de la educación básica y por el mayor acceso a los medios de comunicación comienzan a introducirse temas como el SIDA, la violación, y el abuso de niños. Es necesario irles explicando en la medida que van preguntando.

Los pre-adolescentes, aproximadamente entre, ocho a doce años: Aquí es necesario conversar sobre la menstruación, las poluciones nocturnas y otros dudas o curiosidades que traigan los púberes. Los pre-adolescentes se preocupan mucho si son “normales.” Los varones por el tamaño de su pene, las niñas por volumen de sus senos. Es frecuente que se miren y toquen sus órganos sexuales. Esto lo hacen con amigos de los dos sexos. Esta clase de juego sexual no hace que un niño(a) sea homosexual o heterosexual es parte del proceso de desarrollo.

La mayoría de los niños de 12 años ya están listos para saber acerca del sexo y la reproducción. Necesitan informarse sobre las relaciones sexuales y sociales, saber acerca de las infecciones transmitidas sexualmente, los métodos anticonceptivos, y las consecuencias del embarazo durante la adolescencia y como todo esto puede traer importantes consecuencias para su futuro.

Espero esto pueda orientar acerca de las distintas necesidades según cada etapa, sin embargo, es fundamental: siempre estar muy alerta a lo que cada hijo va requiriendo en ese momento, ésta es, sencillamente, una guía que no sustituyen ir construyendo la relación y comunicación de manera constante y contactada con los hijos.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Febrero 15, 2008

Qué pasaría si el niño "con problemas" fuera su hijo

"La Maida almorzó hoy con la niñita con problemas... qué amorosa es". "Me contaron que a Pepito, el niño ese que habla mal, no lo invitaron al cumpleaños al que fue todo el curso... eso es culpa de los papás, no deberían haber dejado que eso ocurriera".

"En este colegio hay inclusión, pero no integración. La verdad, no sé para qué los dejan entrar, si nadie los pesca. Ni los profes, que dicen que no están preparados para educarlos". "Me dolió irla a buscar. Verlos a todos jugando y ella solita".

La tendencia natural de la mayoría de los niños en estado "no educado" es marginar a aquellos con discapacidad. Estudios chilenos y extranjeros muestran que las víctimas de violencia escolar son prioritariamente niños con handicaps físicos o intelectuales.

Como sociedad, hemos evolucionado en el tema de la integración. Hoy en Chile tenemos cobertura total en básica y casi total en media; hay políticas de retención y de integración. El Estado entrega financiamiento y contrata profesionales ad hoc para colegios con estudiantes con necesidades educativas especiales.

Sin embargo, integrar realmente pasa primero por una educación familiar y luego escolar: formar en el valor del pluralismo, de lo comunitario y del cuidado de los más débiles. Explicar la necesidad -para bien de todos- de apoyar a aquellos a los que el éxito no se les da fácil.

Explicar la conveniencia de ser diversos, porque nos hacemos más creativos. Una estrategia educativa es concebir el curso como una comunidad en la que todos se ayudan a aprender y a generar un buen trato. Tomar a cada compañero como si fuera su hijo; también al "diferente".

"Yo no entiendo cómo algunos niños pueden ser tan crueles con otros niños", me comentaba una niñita. "Es que no han tenido papás que les enseñen ni un hermano con dificultades, como tú lo tienes", le expliqué. "Qué mala suerte, pobres", reflexionó.

Isidora Mena

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Enero 22, 2008

Capacidad para conocer y esperar

Estamos en una sociedad en la que los mensajes apelan a la gratificación sensorial y sensual a través del consumo. Se resalta lo brillante, lo rápido, lo nuevo, el cambio. Lo lento se bota y lo estable se descarta. Domina lo resuelto, lo fácil, lo eficiente. Se busca el goce y la inmediatez, en oposición con el esfuerzo y la gratificación del logro paso a paso.

Existe una tremenda exigencia de triunfo permanente, los avances tecnológicos permiten que uno, sin moverse de su casa, pueda comunicarse con personas del otro lado del mundo, lo que implica un enorme avance en velocidad de la comunicación por un lado, pero un cambio importante en cuánto nos enteramos y sabemos del otro.

Detenerse para mirar a otro, distinto, separado de mí, implica por un momento dirigir la mente, detenerse, parar. Calzar zapatos ajenos, ya sea de un hijo, una pareja, un colega requiere esfuerzo mental. Escuchar detenidamente a otro sin inundar con lo propio, implica saber esperar, darse el espacio para sintonizar con ‘el’ alguien diferente, distinto de mí. La tendencia automática es casi no escuchar y suponer lo que el otro siente y piensa, pasando por alto los aspectos ajenos del interlocutor.

Queremos tener las respuestas a la mano para no hacernos cargo de lo que implica no saber, la falta de certeza nos angustia. Desconocer y desde allí ir construyendo una respuesta con propiedad y sustancia requiere la confianza interna: de a poco el puzzle se arma.

Conocer y saber de otro y de nosotros mismos toma tiempo, a veces queremos crecer y llegar al final de la escalera sin darnos el espacio y tiempo de realizar el proceso que implica subir escalón por escalón.

Subir muy rápido puede ser peligroso, se necesita paciencia para llegar ahí donde creemos que queremos estar. Detenerse en un escalón a reflexionar y pensar puede ser una importante inversión, pero estamos tan apurados que se nos olvida disfrutar el transitar de una etapa a otra.

Ir re-conociendo y re-elaborando lo que queremos, en estos tiempos tan apurados, es una lucha contra la corriente de una sociedad que nos empuja a hacer y hacer sin detenernos reflexionar.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Enero 15, 2008

Las razones para tener pocos hijos

Tal vez esperan escuchar de un abogado un análisis jurídico del problema. Pues bien, siendo que me dedico a la filosofía del derecho, comprendiendo el derecho como una parte de la moral que rige las relaciones entre personas en sociedad según la virtud de la justicia, pretendo más bien realizar un sencillo análisis ético. Y ya que hablaré de ética, conviene advertir que mi discurso será “políticamente incorrecto”: hablaré de cosas para algunos desconocidas, para otros sabidas, aceptadas y aplicadas; para otros sabidas, rechazadas y jamás cumplidas. Como sea, surgirá incomodidad. Con todo, ya que apenas soy conocido en mi casa, no tengo fama alguna que cuidar así que bien puedo asumir el riesgo.

Sobre esto, algunos supuestos para la debida honestidad intelectual: asumo que existe una sola y única moral objetiva, que el hombre la puede alcanzar con el uso de su razón natural; por lo mismo, que no es necesaria la fe para acceder a ella; lo más importante, que el actuar conforme a esta moral es, por lejos, la mejor decisión que pueda tomarse: no solo es la más racional, sino la que conduce a la mayor perfección y plenitud.

Se me ha pedido hablar sobre las causas de la baja en la natalidad. Son muchas, de distintos géneros. Conforme a mi dedicación profesional, la alternativa coherente sería analizar las “cuatro causas” del fenómeno: su causa material, formal, eficiente y final. Siendo tan breve el tiempo, optaré por la causa final: el motivo que mueve el obrar.

La razón es simple: la baja en la natalidad no es un fenómeno abstracto o virtual, tampoco un ente de razón o simple idea. Es un efecto concreto de decisiones humanas verificadas en una sociedad. Tratándose del resultado de actos humanos, me interesa analizar brevemente cuál es el fin que mueve a la voluntad para producir este resultado.

Para esto, y en vista de que el fenómeno es muy amplio, tomaré un marco de referencia que me permita acotar el análisis. Así, hablaré sobre el o los motivos por los cuales un matrimonio o pareja joven decide voluntariamente no tener hijos o tener muy pocos. Me parece que es un marco adecuado, sobre todo si coincide con la experiencia de mi generación: jóvenes de hasta 35 años, con máximo 10 años de matrimonio.

Vamos al desarrollo:

¿Cuáles son los motivos por los que parejas y matrimonios jóvenes optan por no tener o tener muy pocos hijos? Hay de todo, pero dejaré fuera los extremos: egoísmo sin medida, narcisismo, desinterés, tontera. Me referiré a los motivos que conozco de cerca. Los de personas con buena situación económica, profesionales, con trabajo estable, católicos practicantes. Respecto de ellos, solo puedo constatar buenos motivos y buenas intenciones: ser los mejores padres posibles, dar a los hijos lo mejor posible. No obstante, como pasa en todo acto humano, la buena intención no basta para que el acto también lo sea. Veo que se quiere ser padre responsable. Aquí llego al concepto clave: “paternidad responsable”.

¿Qué es la paternidad responsable? Algo MUY distinto de lo que se cree, se piensa y se vive. Se cree, piensa y vive la paternidad responsable como una falsa prudencia: así como se asocia esta virtud a una actitud fría, calculadora, incapaz de asumir desafíos y riesgos sean cuales sean las circunstancias; así también se encasilla la paternidad responsable en bien intencionados criterios materialistas y se la reduce a la ausencia de riesgos y complicaciones: mientras menos problemas, más posibilidades para, en algún momento, dar más y mejor.

Siguiendo esta premisa, es común escuchar frases como las siguientes: primero hay que estar bien uno para luego poder entregarse a otro; acabamos de empezar nuestra vida en común, necesitamos “afianzarnos como pareja” para dar a nuestros hijos la seguridad de nuestro amor; hace poco que encontramos trabajo, hay que afirmarse profesionalmente; para lo mismo, hay que estudiar fuera –sin estudios de postgrado no eres nadie-; la vida afuera es carísima, mejor esperar; todo esto para dar a nuestros hijos un buen pasar, una buena educación, una linda casa: seguridad material.

Nada de esto es per se contrario o incompatible con la paternidad responsable; pero nada ello, ni todo ello junto, constituye la verdadera paternidad responsable. Se ve una ansia de seguridad desmedida, aunque –insito- bien intencionada: la situación tiene que estar segura: matrimonial, profesional, laboral, incluso social. Con ese piso, vengan entonces los desafíos.

Pero, como bien decía C.S. Lewis, la vida nunca es normal y las circunstancias favorables jamás llegan. Si la prudencia tiene como base el reconocimiento honesto y objetivo de la realidad, salta a la vista que esta falsa prudencia y mal entendida PR tiene como antecedente una equivocada e ilusoria visión de la realidad, tanto interna como externa: interna, al no reconocer la radical diferencia entre generosidad y egoísmo solapado. Externa, al confundir los vaivenes propios de la contingencia con graves inconvenientes y, así, justificadas excusas.

Esta falsa apreciación de la realidad produce, tal vez no en el discurso pero sí en los hechos, una mentalidad cerrada a la vida. Podrá decirse que exagero, ya que igual existen nacimientos. Pero este resultado no es producto de una disposición permanente a recibir con generosidad y responsabilidad los hijos que Dios quiera donar.Y, en caso de que alguien se espante porque he nombrado a Dios, aclaro: siguiendo con la honestidad intelectual, asumo la existencia de Dios como una verdad demostrable por la razón natural, lo miso respecto del alma humana; así, también, respecto a la necesaria intervención divina en la creación de una nueva vida, siendo Dios el autor y los padres sus colaboradores como co-creadores, sin que por ello puedan reclamar ningún derecho a tener hijos.

Aquí está la diferencia radical: como ya he dicho, ninguno de los motivos señalados es per se malo y contrario a la paternidad responsable; lo son cuando impiden esta disposición permanente: la constante apertura a la vida.

No pretendo entrar al detalle sobre en qué consiste realmente la apertura a la vida. Ésta no se reduce a no separar jamás la doble finalidad –unitiva y procreativa- del acto sexual. Cierto que es eso, pero no solo eso: ante todo, consiste en la expresión natural del amor entre los esposos. Un simple argumento: el amor –verdadero- es un bien, y todo bien es perfectivo. Así, todo amor tiende de suyo a la trascendencia: comunicarse, compartirse. Hay muchas maneras de compartirlo, y ciertamente unas mejores que otras. Siguiendo a Aristóteles, es mejor aquello a lo cual una potencia tiende intrínsecamente que a lo que tiende extrínsecamente. Luego, si el acto sexual es el acto de mayor comunión entre los esposos, y este tiende de suyo a la generación de una nueva vida, será esta vida –el hijo- el reflejo trascendente y más propio del amor esponsal.

La generosidad es la clave: si bien es inseparable el amar a otro con el amarse a uno mismo, nadie duda de que el amor egoísta no es verdadero amor. Por eso es que la apertura a la vida, reflejo de generosidad permanente, no es otra cosa que signo de la calidad y perfección del amor, el “termómetro” de la calidad del amor. La apertura a la vida en las relaciones conyugales, explica Juan Pablo II, protege la autenticidad de la relación amorosa, salvándola del riesgo de descender al nivel de simple goce utilitario; garantiza la donación completa e irrestricta entre los cónyuges, cada uno con todo su ser, incluyendo su potencia generativa; por esto el amor, si es verdadero, tiende por su propia naturaleza a ser fecundo; el amor da vida en el acto de aprobar alegremente la existencia del otro; así también tiende a dar vida a otro cuya existencia se acepta siempre, permanentemente, sea que se materialice o no.

Y es que estar “abiertos a la vida” no significa necesariamente tener todos los hijos que lleguen. La paternidad responsable es la decisión en conciencia de los esposos de recibir un mayor número de hijos o, por serios motivos y respetando la moral natural, evitar un nuevo nacimiento por un tiempo o por un tiempo indefinido.

Pero tales razones no pueden ser banales. Deben existir "graves motivos" (HV, 10), o "razones justificadas" (CIC, 2368), que hagan aconsejable el retraso de un nuevo nacimiento. No es suficiente, por tanto, un superficial convencimiento subjetivo; los padres "deben cerciorarse de que su deseo no nace del egoísmo, sino que es conforme a la justa generosidad" (CIC, 2368). De ahí que "la paternidad responsable se pone en práctica ya sea con la deliberación ponderada y generosa de tener una familia numerosa, ya sea con la decisión, tomada por graves motivos y en el respeto de la ley moral, de evitar un nuevo nacimiento durante un tiempo o por tiempo indefinido" (HV, 10).

Tener en cuenta estos factores hace que el juicio de los esposos sobre la decisión de transmitir la vida posea como notas fundamentales: a) ser el resultado de una deliberación ponderada y generosa; b) estar realizada personal y conjuntamente por ellos: esa decisión no se les puede imponer (tampoco uno de los esposos al otro); c) ser objetiva, es decir, no basta la sinceridad de la intención; e) ser guiada e informada por la conciencia rectamente formada, en una jerarquía de valores correcta: primero generosidad y justicia, no comodidad, materialismo, egoísmo, hedonismo y otros “ismos” por el estilo.

Dije en mi introducción que no existe mejor decisión que libremente seguir la ley moral natural; que conforme a ella se alcanza la mayor plenitud. Y los hijos confirman este razonamiento con una claridad irrefutable: los hijos llevan a los padres a superarse, porque para educar a un hijo hay que, primero, auto exigirse; los hijos unen y afianzan el matrimonio: los sacrificios a que obligan permiten formar hábitos de renuncia que permiten mayor donación entre los cónyuges; los hijos fortalecen la voluntad de hombre y mujer, ahora papá y mamá.

Y todo lo anterior es mayor cuanto mayor sea el número de hijos: la suma es cualitativa, no meramente cuantitativa. Cierto que el número no es, por sí sólo, el elemento que determina la generosidad de los esposos; bien puede ocurrir que en justicia y generosidad corresponda que la familia sea pequeña. Pero a la vez es claro que una de las manifestaciones de la generosidad de los esposos es una descendencia numerosa.

El Papa Pío XII decía de las familias numerosas: en los hogares donde hay siempre una cuna que se balancea florecen espontáneamente las virtudes... En una familia numerosa, en la crianza de los niños, casi naturalmente se incentivan virtudes como el respeto, generosidad, simpleza, orden, el ser sociables, el ser medidos y la responsabilidad. La familia es como una carreta en donde todos deben tirar y los hermanos mayores tienen ciertas obligaciones, como transmitir las normas y costumbres familiares y dar buenos ejemplos, orientar en distintas áreas a sus hermanos, en estudios, amistades tiempo libre y desde luego buenos consejos.

Pero subsiste el innegable problema económico. Pues bien, se olvida que, aún en la abundancia, la pobreza es una virtud; que dándole de más a un niño se le causa daño, no un bien. En las familias numerosas es casi imposible darles de más. Mantener a un hijo no es darle todo, es darle lo necesario para que viva dignamente, crezca sano, tenga acceso a la escolaridad y además, que reciban formación espiritual. No es cierto que se hace más feliz a un hijo al proporcionarle más juguetes que hermanos. Si Dios me da años, personalmente no quiero llegar a viejo y escuchar a mis hijos darme las gracias por las cosas que les compré...

Y sobre educación: es más difícil, porque 4 es más que 2. Las matemáticas son duras. Pero sabemos que el establecimiento educacional, por bueno que sea, cumple un rol subsidiario en la formación de la persona; y que toda la educación de calidad no es condición suficiente, ni menos causa eficiente, de felicidad y perfección personal. Si el ánimo de los padres es que sus hijos sean felices, se equivocan si apuestan todo, o casi todo, a una buena educación.

Y resta el prejuicio social: nada más contingente y variable, pero es innegable que hace fuerza en la inteligencia y voluntad de muchos. Pero los hechos notorios no necesitan argumentos: las familias numerosas suelen ser, salvadas las inevitables excepciones, por lejos las más alegres -aunque quizá dispongan de menos cosas materiales-; una casa con muchos hijos es centro de atracción de amigos y amigas que explícita o inconscientemente reconocen que ahí, simplemente, hay más vida, en todo sentido.

En síntesis, la familia numerosa es, sin duda, fuente de problemas y complicaciones. No puede ser de otro modo: quien más ama siempre está expuesto a sufrir más. Es ley de la vida; como tal, norma de plenitud.

Con esta idea voy concluyendo: son buenos y muy bien intencionados los motivos por los cuales mi generación no tiene o tiene muy pocos hijos, pero es grande y grave la ignorancia que subyace a esa voluntad. Por querer hacer un bien se privan de un bien muchísimo mayor; por ser generosos se vuelven egoístas; por cerrarse a la vida contradicen y muchas veces ahogan y matan su amor; por ser prudentes se transforman en pusilánimes –¡cuando la sociedad pide a gritos magnanimidad!-.

De ahí que lo políticamente correcto –no entendido como confirmación del lugar común, sino como aquello que la polis necesita porque el bien común lo reclama- pueda resumirse, a efectos de revertir la baja en la natalidad, en dos palabras: Generosidad y responsabilidad. Ambas son virtudes, no metros cuadrados, puestos de trabajo, viajes al extranjero, masters, doctorados ni saldos en cuentas corrientes. Y como virtudes, iluminadas y dirigidas por la prudencia, jamás se oponen: entre verdaderos bienes no cabe contradicción. Por ello, una responsabilidad materialista –por tanto mal entendida- más temprano que tarde anula la generosidad; ya no estamos frente a virtudes, sino frente a vicios. La paradoja no es nueva: “quien guarda su vida la pierde, quien la entrega la encuentra”. Esta es mi idea final: si eliminada la causa desaparece su efecto, es tiempo de volver a encender en mi generación, y en las que vienen, el ánimo por las cosas grandes, la generosidad responsable a través de la apertura a la vida y la formación de familias numerosas, verdaderas bendiciones de Dios.

Por Álvaro Ferrer del Valle, abogado y profesor UC.

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Enero 14, 2008

Prevención para una sexualidad sana

La educación afectiva y sexual puede ser una oportunidad de conversar sobre los temas de interés de los adolescentes, una ventana para dialogar, no la sola entrega de información.

Los adolescentes necesitan padres que les dejen espacio suficiente para crecer, que les permitan hacerlo a su propio ritmo y estén cerca, sin agobiar.

Como hemos hablado en columnas anteriores, la educación afectiva y sexual es fundamentalmente un proceso basado en el día a día, comunicarse acerca de estos temas con naturalidad al ritmo que los adolescentes necesiten. Apoyarse en ejemplos: libros, revistas, videos; otras veces, simplemente aprovechar las oportunidades tal como se presentan a causa de un comentario, a raíz de una película o programa de TV. Así se puede aprovechar la ocasión para hablar de la sexualidad como algo cotidiano.

Las relaciones sexuales forman parte del desarrollo normal del adolescente, de su bagaje de experiencias y de su progresiva construcción de un mundo adulto.

Evidentemente, estas relaciones pueden ser vividas con inquietud por padres y madres que temen fundamentalmente por la posibilidad de que sus hijos o hijas sufran experiencias físicas o emocionales que influyan negativamente en su vida personal y familiar. El temor es muy válido, pero la vacuna no consiste en intentar aplazar o evitar las relaciones sexuales. El asunto pasa por favorecer que, cuando éstas se produzcan, los adolescentes dispongan de criterios y orientaciones suficientes para incorporar armónicamente la experiencia sexual a su mundo personal.

La falta de reconocimiento o la oposición ante la posibilidad de que los adolescentes mantengan relaciones sexuales, tiene en general como consecuencia que los adolescentes no cuenten de su vida sexual y lo hagan a escondidas. El encuentro sexual se da en un entorno angustioso sin la tranquilidad y seguridad necesaria.

Para un número importante de adolescentes, la practica sexual, no revierte en satisfacción, sino que genera insatisfacción y angustia. Se sienten muy culpables y con la sensación de estar decepcionando a sus padres.

Existen una serie de factores que influyen en la actitud de los adolescentes hacia la sexualidad. La ilusión de algo bueno, puede tornarse en una experiencia frustrante e, incluso, traumática. Las consecuencias de esto pueden derivar a mediano y largo plazo en disfunciones sexuales, sentimientos negativos hacia la sexualidad, falta de deseo.

Es muy importante fomentar la responsabilidad bien informada, es decir ayudar a los adolescentes a desarrollarse como personas capaces de tomar decisiones razonables, por medio del diálogo y el conocimiento; considerando la necesidad que tienen los adolescentes de vivir y expresar su sexualidad como parte de su desarrollo y crecimiento.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Enero 03, 2008

Qué difícil es hablar de sexualidad, ¿qué hacer?

En columnas anteriores he planteado que a los padres les resulta difícil hablar de la sexualidad con sus hijos. La sexualidad está presente desde el nacimiento y es un tema que no debe obviarse en las conversaciones, aunque cueste.

La educación afectiva y sexual no es una tarea programada, se va produciendo a medida que los hijos crecen. El hablar de sexualidad debe responder a las necesidades de los hijos, no a las de los padres.

Es importante hacerlo progresivamente, comunicarse acerca de estos temas con naturalidad al ritmo que los adolescentes necesiten, apoyarse en ejemplos: libros, revistas. Otras veces, simplemente aprovechar las oportunidades tal como se presentan: a causa de un comentario, a raíz de una película o programa de TV. Así se puede aprovechar la ocasión para hablar de la sexualidad como algo cotidiano.

Aquí un ejemplo: Susana, evita conversaciones con su madre y no sabe por qué le irrita la interacción con esta. “Ella como quien no quiere la cosa, me hace cada vez más preguntas sobre mi pololo, cuánto lo veo, qué hago con él, si nos juntamos solos o con otros amigos”, comenta.

En el trabajo terapéutico, descubrimos que lo que no le gustaba a Susana era sentirse presionada a comentar sobre su vida, como sometida a un interrogatorio. “No es que yo no quiera hablar de estos temas con mi mamá, incluso quizás me aliviaría que ella me preguntara directamente si tengo relaciones sexuales con mi pololo y me llevara al ginecólogo", agrega.

En la comunicación acerca de la sexualidad se requiere mucha delicadeza, porque los jóvenes necesitan hablar de ella, pero no sentirse invadidos. Es importante fomentar la responsabilidad bien informada, es decir, ayudar a los adolescentes a desarrollarse como personas capaces de tomar decisiones razonables, por medio del diálogo y el conocimiento.

Imaginemos un río en el que los padres están en una orilla y los hijos en otra, intentando hablar, pero sin poder hacerlo a causa de la distancia. Inventemos, también, que hay un puente entre las dos orillas. En general deben ser los padres los que tienen que dar el primer paso para cruzar. Recordar cómo se sentían cuando eran adolescente: con miedos, angustias, deseos. La necesidad de recibir información puede ayudar a cruzar el río empáticamente.

También genera un clima de confianza revelar experiencias propias. Los padres pueden contar sus vivencias sentimentales y sexuales, siempre adecuando la conversación a lo que los hijos puedan escuchar.

Si se crea un clima de tranquilidad y credibilidad, los hijos irán preguntando sus dudas y podrán aclarando temas y profundizando en la educación sexual. Esto permitirá no dedicar un día exactamente a hablar de sexo, sino considerar este tema como normal y sobre el que se puede hablar en cualquier momento que sea necesario.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 03:26 PM | Comentarios (11)

Diciembre 03, 2007

Temas sobre sexualidad para hablar con los hijos adolescentes

Siguiendo con el tema de lo importante que es hablar sobre sexualidad con los hijos, la idea ahora es descubrir cómo abrir un espacio en el que se pueda comenzar un diálogo que permita comunicarse. Claramente es un tema difícil, pero aquí un punteo sobre temas frecuentes que permiten abrir la conversación.

"A mí no me va a ocurrir". A los adolescentes en general, les resulta trabajoso medir las consecuencias de sus actos. Simplemente, piensan que son capaces de controlar sus impulsos con más facilidad de lo que pueden. Aquí, la empatía es fundamental, no se trata de un discurso crítico sino de entender, cómo a los adolescentes les cuesta tomar conciencia de que son tan vulnerables a sus pulsiones, como cualquier otro ser humano.

“La primera vez que se tienen relaciones, la mujer no se queda embarazada”. Muchos adolescentes tienen esta fantasía y a veces, aunque saben que no es así, tienen la ilusión de que para ellos será diferente. Por eso, es importante insistir en ir al ginecólogo al iniciar la vida sexual y generar una comunicación, en la que el hijo sienta la confianza para pedir esto a los padres.

"Las relaciones sexuales son siempre gratificantes, cuando se dan con una persona a la cual se quiere". Contrario a lo que los medios de comunicación muestran, la sexualidad creativa y gratificante no es instantánea. El amor no basta para hacer de la experiencia sexual una vivencia plena y enriquecedora. La sexualidad se aprende y necesita tiempo, serenidad, comprensión y amor, esto es fundamental de trasmitir a los hijos. Muchas veces en la adolescencia, las relaciones sexuales son esporádicas y no existe el grado de intimidad y tranquilidad necesarias. La experiencia sexual puede ser insatisfactoria al menos para uno de los dos y eso no significa que algo anda mal, es parte del proceso de irse conociendo.

"Las relaciones sexuales hacen que aumente la comunicación, que exista más intimidad y se enriquezca la relación de pololeo". La actividad sexual puede nutrir el pololeo, pero es fundamental tener en cuenta que se requieren ciertas condiciones previas para el inicio y desarrollo de la actividad sexual. La comunicación y el conocimiento mutuo son tan importantes como la sexualidad.

"Si me quieres, tienes que tener relaciones sexuales conmigo". Es fundamental reconocer al hijo adolescente los deseos e impulsos sexuales como un aspecto valioso y natural de su desarrollo. Mostrarle cómo la "prueba de amor" que muchos piden de sus parejas puede tener múltiples respuestas: "Si me quieres, para mí es importante que puedas respetar mis sentimientos y no me presiones a hacer algo para lo que aún no me siento preparado (a)".

"Tener relaciones sexuales no prueba que yo esté enamorado. La verdadera prueba puede ser postergarlas hasta que sea el momento adecuado". Cómo hablar con los hijos de la sexualidad, es algo que se da de manera distinta en cada familia, de acuerdo a la experiencia de cada uno de los padres y el referente sociocultural. No existen recetas, es muy necesario que los padres, con sus propios valores y dentro de su estilo, realicen un esfuerzo para no dejar fuera esta materia, dado los tiempos de destape que se viven hoy en nuestra sociedad.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 11:59 AM | Comentarios (3)

Diciembre 01, 2007

Una buena escucha

El tema de la comunicación ha sido últimamente un tema muy abordado, pero ¿que significa realmente tener una verdadera escucha del otro y una comunicación efectiva? Pareciera que cada día resulta más difícil realmente poner atención al otro, pues ello implica una escucha reposada; detenerse y comprender qué quiere la persona que tenemos al frente.

“Una buena parte de los problemas entre las personas, tienen que ver con malos entendidos en la comunicación. Es común ver que durante una discusión, tanto en las parejas como en la relación de los padres con los hijos, en vez de darse una conversación, hay dos personas teniendo un monólogo. Cada uno quiere probar que tiene la verdad. Espera ver que dijo el otro para rápidamente responder, no con el objeto de entenderse, sino para probar que lo que yo digo es lo correcto y que tengo la razón. Hacer una pausa, darse el tiempo para ver que está pasando es fundamental en la interacción que da en la comunicación”.

Este es uno de los planteamientos del Dr. David Zimerman, psicoanalista y grupoterapeuta, quien participó en un seminario organizado por la Asociación Chilena de Psicoterapia Analítica de Grupo.

“La relación amorosa puede verse teñida por agresión, cuando al discutir las personas se defienden por el miedo a ser atacados por el otro. Por eso es muy importante chequear cómo llega el mensaje que estoy enviando, cómo entiende el otro mi comunicación y cómo yo entiendo lo que me quieren decir y cómo me llega”.

Este punto que toca el Dr. Zimerman resulta muy importante en el diálogo con los adolescentes. Por ejemplo cuando los padres quieren saber quienes son los amigos con los que salen sus hijos y les preguntan, los jóvenes pueden sentir esa pregunta como parte de un intento de control y esto provocarles mucha rabia. Al abrir la comunicación si los padres explicitan que más bien tiene que ver con un interés por conocer más de ellos y no un acto de desconfianza o control, en la mayoría de los casos los adolescentes se calman. Esto requiere darse un tiempo para conversar y aclarar cómo se trasmiten y reciben los mensajes.

Zimerman piensa también en una paciente adolescente de quince años que llamará Andrea. Andrea llevaba tres meses de relación e inició su vida sexual. Al poco tiempo de este evento, el joven con quien “andaba” se involucró con otra niña y decidió terminar la relación. Andrea llegó a su consulta muy triste y abrumada, sintiéndose muy engañada. “Yo pensé que él me quería y estaba más puesto conmigo, por eso tuve relaciones con él”.

Al ir analizando los mensajes y la interacción entre ambos fueron descubriendo como él le había estado mostrando tanto desde lo verbal como por su comportamiento, que su compromiso era muy leve y que no quería una relación seria. Sin embargo, Andrea tenía tantos deseos de ser querida que no pudo escuchar claramente lo que el otro le decía, decodificó desde ella sin poder ver al otro. “En muchas ocasiones escuchamos lo que queremos que nos digan y no lo que el otro dice. A veces suponemos que estamos de acuerdo sin prestar verdadera atención al planteamiento del otro”, afirma.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Noviembre 19, 2007

La difícil tarea de hablar de sexualidad

En la columna anterior se planteó lo difícil que es hablar de la sexualidad con los hijos. Ésta es una temática cada vez mas importante de abordar pues, estudios en Chile muestran que el 33% de los adolescentes empieza su actividad sexual entre los 15 y los 18 años, y un 31% la tiene desde los 15 años o menos. Aquí algunas sugerencias que puedan facilitar las cosas.

Es muy importante darles la oportunidad a los jóvenes de hablar de sexualidad cuando ellos lo necesiten, no cuando uno como adulto lo decida. Para ello es importante mantener una comunicación cercana desde la niñez .Estar alerta de lo que los hijos están requiriendo conversar. A veces, los niños o jóvenes que no preguntan, se están ahogando en dudas, incluso pueden estar siendo expuestos a un abuso sexual. La primera herramienta para combatir el abuso sexual es: la educación sexual y esa responsabilidad de los padres.

El sólo hecho de no estar hablando de sexualidad con los hijos es ya una forma de educación sexual. Durante mucho tiempo hubo la idea de esperar a que fueran los hijos quienes hicieran las primeras preguntas para comenzar a darles educación sexual; hoy se plantea que, los padres abran ese espacio de conversación, como parte de la educación.

Es recomendable buscar las palabras más sencillas para explicar el tema. Tener libros de sexualidad en la casa familiariza y facilita aprender a hablar con naturalidad. Leer libros dirigidos a niños o adolescentes favorece que los adultos conozcan el lenguaje apropiado para llegar de manera más fácil a los hijos. Primero es necesario leer para despejar y discutir las dudas en pareja. Luego, ésta puede ser una actividad que se realice con cada hijo por separado, según su edad y necesidades personales respecto del tema, porque a menudo se requiere privacidad.

Si sólo se gratifica a los hijos cuando hablan de otros temas que no sea el sexual, entonces se le está enseñando que es válido hablar de todo menos de sexualidad. O lo que es peor, los hijos pueden interpretar que, es tan feo o tan sucio, todo lo que tiene que ver con la sexualidad que, por eso, no hay que hablarlo. Esto no impedirá que tengan la experiencia, pero quizás sí les faltará responsabilidad y los conocimientos adecuados. Las personas que tienen autoaceptación, autorespeto y autoconfianza suelen ser aquellas que hacían preguntas y se les respondía; esto les ayudó a tener conocimiento, confianza e ir formando su propio criterio.

Si el tema provoca pudor o como padres les es difícil hablarlo es conveniente que los hijos lo sepan. Esta es una instancia para conocerse mutuamente, por ello es recomendable que, los hijos adolescentes sepan algunas de las dificultades de los padres en estas áreas y la educación sexual que estos recibieron. Sin perder la noción de que se le contará al hijo lo que es necesario para su edad, no se trata de una conversación de amigos.

Es importante decir siempre la verdad. Si no se sabe es fundamental informarse. Muchos padres temen no saber dar respuesta a los cuestionamientos que les hacen. Los hijos saben diferenciar bien, cuándo se está ocultando información y cuándo, de veras no se sabe la respuesta. Puede ser muy nutritivo buscar información juntos. Esta es una manera de ir conociendo en qué está el hijo, que precisa saber, qué lo tiene asustado o confundido, qué teme preguntar. Es fundamental entregar la información que le hace falta al hijo en ese momento, no saturar de conocimientos; hay que ser perceptivo y entregar lo que él está solicitando y necesitando.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Noviembre 05, 2007

Derribando mitos sobre sexualidad

La sexualidad es un componente de la personalidad humana que, se manifiesta de diferentes formas desde el nacimiento y a lo largo de toda la vida. Los seres humanos son intrínsicamente sexuales. Su expresión puede ser fuente de realización y felicidad o, por el contrario, puede transformarse en algo violento y traumático. Me refiero a violaciones, abusos sexuales, embarazos no deseados, sometimiento al otro y fuertes sentimientos de culpa.

Los niños construyen su sexualidad desde que nacen. Al nacer sólo se es un ser -hombre o mujer- que recibe información verbal y no verbal, la cual lleva a integrar los sentimientos, pensamientos y actitudes que construirán la sexualidad. Tanto los padres como los educadores son responsables de brindar la educación sexual que los niños necesitan, para lograr su mejor desarrollo como ser humano.

Uno de los mitos mas escuchados en relación a este tema es creer que la educación sexual se debe iniciar durante la adolescencia.

Es importante hablar de sexualidad desde que los hijos son pequeños, según las necesidades correspondientes a la edad. El “yo hablaré de sexo con mis hijos cuando sea su momento” constituye una forma de evadir un aspecto de la educación que no siempre resulta fácil para los padres, pues la educación sexual, también pasa por conectarse con las propias experiencias, creencias y valores.

Otro mito es considerar que entregar educación sexual es dar información para prevenir los riesgos de una sexualidad no premeditada.

La educación de la sexualidad implica mucho más que eso, contribuye a la formación de la identidad sexual, los roles sexuales, la autoestima y la imagen corporal, etc. Por esta misma razón, se debe iniciar desde momentos tempranos de la vida, acompañando al normal desarrollo psicosexual de los niños/as y jóvenes adolescentes para que construyan una sexualidad responsable y conformen un ser sexuado sano.

Por ejemplo, la noción de que el cuerpo sólo puede ser tocado por su papá y mamá, ya es educación sexual y esta comienza en la temprana infancia. La noción de los límites corporales tiene que ver con la identidad y el respeto a uno mismo, al decidir quien se me acerca más íntimamente. Es un punto muy importante para prevenir el abuso sexual.

Otro mito es creer que si el niño/a o el/ la joven reciben educación sexual, se los incentivará precozmente a comenzar su vida sexual.

Estudios en Chile muestran que el 33% de los adolescentes empieza su actividad sexual entre los 15 y los 18 años, y un 31% la tiene desde los 15 años o menos. La literatura internacional muestra la efectividad de los programas de educación de la sexualidad, cuando estos son idóneamente implementados en la escuela, acompañados con una escuela para padres. Si bien, se reconocen diferentes resultados vinculados con las diferencias culturales de cada país que aplica el programa, todos muestran, que no hay aumento del ejercicio de la vida sexual activa entre los adolescentes; por el contrario, los jóvenes que reciben educación sexual formal en la escuela desde etapas tempranas inician su vida sexual más tarde, tienen menos parejas sexuales y adoptan el ejercicio de una sexualidad más sana y responsable. Una educación sexual oportuna y honesta permite que estas vivencias puedan ser internalizadas de manera más abierta y nutritiva.

Existe una gran diferencia entre la información que los jóvenes quieren recibir y lo que los adultos “creemos que deben de saber “. Los papás y las mamás, incluso los maestros, a veces, creen que si los jóvenes reciben información perderán la inocencia. No es lo mismo la inocencia que la ignorancia. La primera se puede conservar, así como la capacidad de asombrarse, pero es importante tener los conocimientos para conocer las ventajas y desventajas de las elecciones que, los jóvenes tomen en su vida. Si el adolescente se involucra sexualmente sin saber de qué se trata, elige algo desde la ignorancia sin las herramientas necesarias, lo que puede generar mucha culpa y angustia.

Otro mito que ha obstaculizado el educar sexualmente, es pensar que el hablar de sexualidad con los hijos pasa sólo por la entrega de información. Parece que la cosa no es tan simple, pues está temática cruza los aspectos íntimos e inconcientes de cada padre, experiencias vividas, valores, la historia en este tema con los propios progenitores. Por ello, es importante revisar la propia concepción de la sexualidad y las posibles barreras internas para tratar el tema. Al hablar con los hijos de sexualidad aparecen de forma inadvertida distintas emociones y pensamientos, que requieren de una toma de conciencia y mayor conocimiento de la propia relación de cada padre y pareja respecto de la sexualidad.

Los hijos saben agradecer una educación clara, oportuna, honesta. Los mitos, en cambio, cierran la posibilidad de pensar.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Octubre 16, 2007

Desconectados de si mismos

Es frecuente que los jóvenes acudan a la consulta y planteen lo siguiente: “estoy desorientado, revuelto, no sé que estudiar, estoy perdido, no se me ocurre qué voy a hacer, estoy desmotivado.”

La desorientación vocacional, muchas veces, es un síntoma que plantea que lo más probable es que en ese paciente no se ha consolidado, aún, el trabajo de elaboración de la propia identidad; tarea que se desarrolla en forma intensa, durante la etapa nuclear de la adolescencia.

En el último tiempo, los padres han flexibilizado los roles dentro de la familias y se ha avanzado en cercanía e inclusión en el vínculo con los hijos, pero este modelo de crianza ha producido como consecuencia indeseada una falta de diferenciación entre padres e hijos que afecta profundamente el proceso madurativo y la salida al mundo exterior de los hijos, trayendo graves consecuencias en la organización y maduración de sus intereses vocacionales y de su posibilidad de entrega y compromiso con la situación de aprendizaje.

Cuando los padres tratan a sus hijos como iguales o responden a su natural enfrentamiento adolescente en forma simétrica, producen en los hijos un efecto de desubicación que los coloca en un lugar de partida del cual no logran estar verdaderamente motivados para aprender. “Si yo soy tan grande como mis padres, ya sé, por lo tanto no tengo mucho para aprender”. Estudiar en este caso, pasa a ser más una obligación o necesidad impuesta por las dificultades del medio que una verdadera motivación hacia el estudio; los intereses vocacionales que aparecen a partir de allí son frágiles e inconsistentes.

Una de las consecuencias más graves y desconocidas de la simetría en el vínculo entre padres e hijos es la distancia emocional a la que recurren los jóvenes ante la falta de límites, para buscar una protección frente a los impulsos de la adolescencia, que luego los deja distantes y desconectados de sí mismos como para percibir los propios intereses vocacionales.

A partir de allí no pueden percibir con claridad sus propios intereses vocacionales, ni tener un registro claro de sí mismos, ni entusiasmarse, ni apasionarse justamente porque han quedado desconectados.

Si el adolescente no se conoce, le resulta muy difícil tomar una decisión creativa desde adentro, como algo original de si mismo. Se requiere realizar un trabajo psicoterapéutico, para que el joven se vaya entendiendo y reconozca sus distintos aspectos pudiendo diferenciarse de los padres y los compañeros de grupo.

También es necesario ayudar a los padres en asumirse como figuras protectoras y cercanas que permita al joven la salida de las situaciones fóbicas que provoca el aprendizaje. La recuperación del contacto comunicativo con los padres asumiendo las jerarquías y los limites permite la salida de la desconexión emocional y la fantasía de fusión, posibilita la reconexión emocional consigo mismo y la distensión necesaria para poder percibir los propios intereses vocacionales.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Octubre 08, 2007

La madre suficientemente buena

Cada vez se hace más necesario que las madres se den cuenta de lo importante que es hacerse cargo de su condición humana e imperfecta. Un concepto que ayuda mucho, es el del psicoanalista inglés, Donald Winnicott, quien describió “la madre suficientemente buena” como aquella que no aspira a ser perfecta ni la mejor, sino que acepta sus limitaciones, está disponible para su hijo, pero no de forma incondicional, pues es capaz de poner límites y decir ahora me toca a mí.

Aunque hoy en el discurso está más incorporado el poder equivocarse como mamá, las mujeres en su rol materno se siguen sintiendo muy exigidas. Quieren que sus hijos sean sanos físicamente, estén bien emocionalmente, se desarrollen socialmente, tengan buenas notas, estén contentos, etc. Y si esto no sucede, rápidamente se sienten muy culpables.

A las madres les cuesta aceptar que tanto ellas como sus hijos, y los papás de los hijos, cometen errores y tienen faltas, condición propia del ser humano. Pareciera que el ser “mejor mamá” pasa por aceptar con humildad que los seres humanos aprendemos de la experiencia y para ello es necesario sobrellevar amorosamente los errores y las caídas como parte del aprendizaje.

Es muy frecuente ver en la consulta que tanto las madres como los hijos se sienten muy culpables por no estar cumpliendo con los ideales sociales de sus respectivos roles, ambos se siente exigidos de cumplir con patrones de excelencia y eso genera mucha frustración y angustia. Pareciera que piensan que existen ciertos patrones que establecen cómo es la buena madre de un adolescente. Las madres buscan calzar este formato, en vez de ir poco a poco encontrando lo más propio de esa dupla madre-hijo, pues con cada hijo la relación es diferente. Cada dupla madre- hijo y familia tiene su estilo y su propio ritmo.

No hay una manera única de relacionarse con los hijos adolescentes, se trata de una construcción lenta que es necesario ir armando poco a poco, para ver como van calzando las piezas del puzzle. Entenderse con el adolescente requiere tiempo. Ahora esta búsqueda, pasa por equivocarse y juntos ir aceptando las limitaciones de la relación.

La madres no siempre están del todo disponible para los hijos, más ahora, que trabajan. Esto puede ser un plus para la relación con el adolescente. Se trata de una madre con limitaciones, que tendrá que priorizar. Debe ir aceptando que no le será posible hacerse cargo de todo y aquí es fundamental pedir al papá que también tome responsabilidades en la relación con los hijos.

Los asuntos prácticos son importantes, pero no deben estar por sobre la importancia de vincularse. Darse tiempo para estar juntos, por ejemplo comer todos en la noche para que haya espacio para conversar. A lo mejor ese es el tiempo para estar y como es poco es importante aprovecharlo bien.

La madre suficientemente buena a veces falla, no tiene todo el tiempo que quisiera, pero esta frustración puede ser fuente de creación para los hijos y la relación; siempre y cuando esta falla no sea abandono. El adolescente aunque este en su pieza encerrado y aparentemente sin importarle si la mamá está o no necesita saber si ella está disponible por si la necesita. No le es indiferente su presencia o ausencia, lo mismo la del padre. Ahora bien hay muchas maneras de estar accesible para los hijos, cada madre irá elaborando su propia estrategia desde sus posibilidades.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 10:07 AM | Comentarios (6)

Septiembre 21, 2007

La culpa materna como posibilidad de reparación

Muchas veces se experimenta culpa en relación a como se ha actuado o a lo que se siente respecto de los hijos. El mirar las acciones y sentimientos de manera sincera y genuina, otorga una la posibilidad de conocer lo que ocurre internamente con los hijos. Es importante que estos pensamientos y emociones se encaminen a una posición reflexiva, que abra la posiblilidad de cambio.

No se trata de observarse como madre para enjuiciase. La idea es realizar un trabajo comprensivo que despierte los sentimientos amorosos, hacia si mismo, pues son éstos los que darán la fuerza necesaria para enfrentar lo que se siente como un error en la relación con los hijos y genera culpa.

La capacidad de experimentar culpa es propia de la mente humana y es necesario entenderla como una herramienta que abre camino a la reparación. Se puede describir lo que sucede con la culpa como una lucha entre dos aspectos de nuestro mundo interno. Una parte, la consciente, permite el reconocimiento de que se ha actuado (o pensado) mal. Esa es la parte que involucra nuestro razonamiento y la capacidad de ponernos en el lugar del otro.

Y está el otro aspecto, menos consciente (o inconsciente), el de las experiencias y valores incorporados en la niñez , donde residen los ideales en cuanto al tipo de madres que deberíamos ser, que es una madre idealizada, y que a veces se transforma en el juez más exigente y cruel.

A veces los sentimientos de culpa son tan poderosos que las madres buscan, inconscientemente, "pagar" por el daño que, real o imaginariamente, han provocado y se castigan muy severamente.

El dolor mental que provoca el posible daño causado a los hijos puede ser fuente de crecimiento o deterioro. Si la culpa es utilizada sólo para la recriminación está siendo utilizada destructivamente, pues se trata de que ésta ponga en marcha la creatividad para generar cambios en la relación con los hijos.

Ahora bien, la reparación en la relación con los hijos pasa por hacerse cargo de la limitación propia, tomar conciencia de que la mamá no es omnipotente, de que es un ser lleno de limitaciones y que no puede hacer más que lo en ese momento pudo hacer. Es a partir de ahí que, en la mente, se puede indagar en las distintas alternativas de reparación.

Mostrarse como una madre que puede reconocer los errores, sentir culpa y, desde ahí reparar, sin que esto implique generar un fuerte auto reproche, puede ser de gran utilidad para los hijos, pues permite utilizar la culpa como fuente de reparación.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 09:37 AM | Comentarios (2)

Septiembre 10, 2007

Tolerar la incertidumbre

Muchas veces, en la vertiginosa sociedad en que vivimos, se espera que respondamos rápidamente ante las diversas situaciones en la relación con los hijos, o ante diversas situaciones complejas y dolorosas que a ellos les ocurren. En la medida en que uno, como adulto, puede tolerar que todavía no sabe qué hacer, que no se le ocurre nada, se va “haciendo fuerte” para tolerar la incertidumbre . Así puede enseñar a sus hijos que no tiene todas las respuestas, si no que éstas, a veces, requieren un tiempo de maduración.

Frente a un hecho complicado, a veces es necesario tolerar la confusión del no saber y la desorientación, con la frustración y angustia que eso conlleva.

La turbulencia emocional que implica vivir ciertos momentos de vacilación, llevan a desarrollar una mente capaz de explorar la realidad; que antes de dar una respuesta precipitada, espera, espera con calma, paciencia y fe, que algo adecuado se le ocurrirá.

El no saber qué decirle a un hijo o cómo responderle implica dolor. A veces la cristalización de una respuesta toma mucho más tiempo del que se quiere. El mirar las situaciones de un nuevo vértice, que permita entender la situación de una manera distinta, no es fácil.

A veces se cree tener la solución, pero se vuelve a caer en la confusión, hasta que poco a poco, va llegando la respuesta. Este proceso hace crecer la mente y nos va equipando de recursos nuevos para resolver conflictos a futuro.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 03:48 PM | Comentarios (1)

Agosto 27, 2007

Educar: cercanía y distancia necesaria

Los adolescentes acostumbran a desplegar una curiosa combinación de madurez e infantilismo, durante el proceso de crecimiento; a veces están muy cerca de los padres, en otros momentos se distancian abruptamente.

Sabemos que durante la adolescencia el joven comienza a construir su propia identidad, para lo cual requiere romper con las figuras paternas. Son repetidos los desencuentros en la relación con los padres, temática que les tomará años resolver .

Un buen desarrollo de la adolescencia implica que, finalmente, el joven logre separarse y diferenciarse de sus progenitores. Esto le permite sentirse autónomo, con la madurez y fuerza necesaria, para dominar aquellos obstáculos que el medio ambiente le presentará en su travesía por la adultez.

En esta etapa se requiere que los padres puedan estar muy presentes, dispuestos a dialogar y llegar a transacciones, sin evitar el conflicto ni transar en la postura de limites y reglas. La claridad en las normas es necesaria porque da seguridad y tranquiliza al adolescente, sin caer en medidas extremas o excesivamente autoritarias que imponen puntos de vista y no escuchan razones; lo que da pie al quiebre de la relación y engendra miedo y desconfianza. El no porque no, no sirve es necesario parlamentar.

Los padres deben mantenerse en su papel de cabezas, no convertirse en amigos o camaradas de sus hijos. La consecuencia más grave de la educación permisiva es la falta de conciencia en los jóvenes, pues no serán capaces de interiorizar las normas para regir sus vidas. Es muy importante ayudarles a ser responsables de sus propios actos, sin permitirles que se sustraigan de las consecuencias naturales que se derivan de ellos.

El exceso de protección a los hijos, tratar de evitar las penas y dolores que la vida les trae, impidiendo que se esfuercen o enfrenten dificultades; fomenta la dependencia e incompetencia en los jóvenes impide crecer, destruye la autoestima e incapacita para la autosuficiencia.

Es preciso acompañar a los adolescentes en el descubrimiento de sus anhelos e ideales, respetar sus sueños y potenciar el desarrollo de herramientas necesarias el logro de sus metas. Ayudarlos a tolerar las frustraciones, que provocan intensos sentimientos de rabia, por la necesidad de inmediatez propia del adolescente y de nuestros tiempos.

Otro aspecto fundamental en la adolescencia es el proceso de autoconocimiento, los padres pueden contribuir a que sus hijos vayan entendiendo las razones de su comportamiento: ¿qué les hizo sentir rabia o pena? ¿cuándo lo sintieron? ¿por qué? Poder dialogar en cuanto a la interacción que se da en la familia, es fundamental para irse entendiendo, tanto en la relación con otros como consigo mismo y provee la posibilidad de una relación más honesta y adulta.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 09:54 AM | Comentarios (0)

Agosto 13, 2007

Cuando nos invaden las alucinaciones

Muchas dudas surgen acerca de esta compleja enfermedad cerebral grave, que compromete fuertemente tanto el área cognitiva como emocional del joven.

La esquizofrenia se diagnostica durante la adolescencia entre los quince y veinte años. Afecta al hombre y a la mujer con la misma frecuencia; aparece antes en los hombres, más tardíamente en las mujeres. Se sabe, también, que afecta al 1% de la población. Su causa específica es desconocida y el riesgo de desarrollar la enfermedad está ligado a lo genético.

Los primeros síntomas de la esquizofrenia son cambios peculiares del comportamiento y en el curso del pensamiento Estos síntomas pueden causar desconcierto y confusión en los familiares del enfermo.

La aparición súbita de síntomas psicóticos se conoce como la fase "aguda" de la esquizofrenia. La "psicosis", un estado común en la esquizofrenia, representa un deterioro mental marcado. Las alucinaciones, como el oír voces que no son reales, son un trastorno de la percepción muy común. También son frecuentes los delirios: desarrollar creencias falsas que surgen como consecuencia de la incapacidad para distinguir lo real de lo imaginario.

Otro síntoma importante es el aislamiento, el evitar el contacto social con familiares, amigos y otras personas. Es habitual observar apatía, falta de motivación, carencia de objetivos y aplanamiento afectivo. Las personas que sufren de esquizofrenia, generalmente, padecen de una limitación en su capacidad de expresión afectiva; la capacidad para expresar sentimientos y estados emocionales está disminuida.

La evolución de la esquizofrenia es variable. Algunas personas sufren un solo episodio psicótico y logran recuperarse y reinsertarse bastante bien. Otras tienen muchos episodios de psicosis en el transcurso de su vida, pero entre dichos períodos llevan una vida normal. Otras personas sufren de esquizofrenia "crónica", la que se manifiesta en forma continua o recurrente.

El dr. Hernán Silva, profesor titular de la U. de Chile, quien ha investigado acuciosamente sobre esta enfermedad, planteó en el Seminario de “Actualizaciones en Psiquiatría”, organizado por la Sociedad Chilena de Salud Mental, “la importancia de iniciar el tratamiento lo más precozmente posible, lo que mejora el pronóstico de la enfermedad. Los antipsicóticos de nueva generación son los medicamentos de elección. Estos fármacos difieren en el perfil terapéutico y en los efectos secundarios. Deben acompañarse de medidas de rehabilitación y reinserción social”.

Estudios recientes indican que tanto la psicoterapia individual como la grupal pueden ser muy útiles para los pacientes esquizofrénicos. A pesar de sus beneficios, la psicoterapia no es un sustituto de los medicamentos. Y resulta más útil una vez que el tratamiento con medicamentos ha aliviado los síntomas psicóticos.

Una vez que el paciente ha salido de la fase aguda y se encuentra más estable puede beneficiarse de psicoterapia individual y/o grupal. Las sesiones pueden centrarse en problemas actuales o pasados, experiencias, pensamientos, sentimientos o reacciones personales. El paciente puede llegar a entender gradualmente más acerca de sí mismo y de sus problemas al compartir sus vivencias y pensamientos con una profesional que lo ayude a reflexionar y discriminar entre lo real y lo distorsionado o imaginario.

No es raro que las personas que rodean al paciente se sientan inseguras de cómo responder cuando éste hace declaraciones que parecen extrañas o son decididamente falsas. Para el enfermo, sus creencias o alucinaciones son completamente reales y no son productos de su imaginación. En lugar de simular estar de acuerdo con lo que dice el paciente, los miembros de la familia y amigos deben indicar que no ven las cosas de la misma manera o que no están de acuerdo con sus conclusiones. Al mismo tiempo pueden reconocer que las cosas pueden parecer diferentes para el paciente.

La perspectiva para el futuro de las personas con esquizofrenia ha mejorado en los últimos años. Aunque todavía no se ha descubierto una terapia totalmente efectiva, es importante saber que muchos pacientes mejoran lo suficiente como para mantener una vida independiente y satisfactoria.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 10:28 AM | Comentarios (8)

Julio 30, 2007

Adolescencia y grupos

Pasar de la niñez a la adolescencia es un proceso de crecimiento que genera un gran movimiento, tanto en el adolescente, como en los padres y su familia. La transición del adolescente implica el pasaje del mundo del niño en la familia, hacia el mundo de los pares y de ahí, al mundo adulto.

El sentir: “yo pertenezco a esta familia” y “yo soy hijo de mi papá y mi mamá”, eran elementos fundamentales y casi suficientes para definir la identidad durante la infancia.

Esta pertenencia ya no basta para la conformación de identidad del adolescente, ahora debe salir a conquistar nuevos territorios, “distintas familias”, lugares, ideas e inspiraciones más propias. Además, comienza a darse cuenta que los padres “no lo saben todo” lo que desata una tremenda frustración. Los padres sufren entonces una fuerte descalificación – no siempre justa – pero necesaria para la diferenciación del joven.

A los adolescentes, ya no les acomoda sentirse amparados ni defendidos por los padres para enfrentar el medio que, a veces, se torna peligroso, desafiante y competitivo.

Al desaparecer el mundo infantil, abundante de certezas y padres heroicos, y transportarse a un universo repleto de incertidumbres el adolescente se constituye como una estructura frágil en la búsqueda de identidad.

Las confusiones van desde lo bueno y lo malo, lo femenino – lo masculino, la niñez – la adultez.

Lo anterior lo lleva a aferrarse a fanatismos y convicciones muy cerradas. Ante su confusión mental, defiende sus ideas a ultranza, se protege con un discurso enérgico y defensivo siendo este un refugio para sentirse seguro. Quiere ser su propio constructor, el constructor de sí mismo, quiere elegir sus otros significativos, a sus compañeros de aventura, a sus camaradas.

El adolescente necesita autoafirmarse y para ello el grupo de pares es un espejo y sostén fundamental. Encontrar un lugar en el mundo de sus pares, en la comunidad de sus iguales es vital. Los amigos y compañeros de camino en esta compleja aventura son muy importantes, el crear juntos protege de la soledad y de la angustia ante lo nuevo.

Es por ello que se deben potenciar los espacios donde los adolescentes se vinculen ya sea por un proyecto, intereses en común, deportes etc.

Hoy es frecuente que el intercambio grupal se dé en el “ciberespacio”, (e-mail, chat). Lo complejo de este medio es que no siempre se da una comunicación honesta, el joven puede ser quien más quiere ser y no quien es: un adolescente bajo de estatura que se siente “nerd” se presenta alto y “muy bacán”, total nadie lo ve realmente.

Si los padres ven a sus hijos aislados o utilizando, como único medio de relación el computador, es fundamental consultar con un especialista.

Desde mi experiencia, en estos casos, muchas veces la psicoterapia grupal resulta una experiencia muy enriquecedora para los jóvenes que, trabajando en grupo, vivencian con gran alivio el darse cuenta de que no son los únicos en esta difícil y compleja travesía.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 10:34 AM | Comentarios (1)

Julio 17, 2007

Intuición de madre

Hoy las futuras madres están muy ocupadas de encontrar información respecto de la maternidad; sin embargo, poner el acento sólo en el conocimiento teórico, las puede desconectar del proceso natural de irse conociendo mutuamente con el recién nacido. Es importante que la madre tenga confianza, pues poco a poco, mediante la espontaneidad e intuición, se irá entendiendo y comunicando con su bebé.

Durante el embarazo y, en especial, hacia el final del mismo, la madre desarrolla una sensibilidad especial que dura hasta unas semanas después del parto. En este estado psicológico especial, las madres tienen una impresionante capacidad para identificarse con su bebé, en una forma que ninguna máquina puede imitar y ninguna enseñanza puede abarcar. Esto permite a la progenitora ponerse en el lugar del bebé, experimenta una particular empatía y se va conectando con las necesidades de la guagua; paso a paso va reconociendo lo que su hijo requiere (ser sostenido, dado vuelta, acostado, alzado, limpiado y alimentado).

La intercomunicación entre la madre y su hijo o hija se mantiene en determinadas formas. El recién nacido capta los movimientos respiratorios de la madre, el sonido de los latidos de su corazón, la calidez de su aliento y su aroma particular. El niño hace suyo todo lo que proviene de la madre; su olor, su calor, el tono de su voz, etc., pues en esta época precoz de su vida no distingue su persona del "otro". La criatura depende del ambiente creado por la madre, el cual es fundamental para su posterior desarrollo.

Donald Winnicott, destacado pediatra y psicoanalista inglés planteaba que “el bebé es una panza unida a un tórax y tiene miembros flojos y, en particular, una cabeza floja”; todas estas partes las sujeta y une la madre, a través del vínculo con su hijo.

El especialista habló de ciertas funciones básicas en el cuidado físico y atención psicológica del niño que son de vital importancia en el contacto inicial y que surgen en la mayoría de las madres con mucha naturalidad.

Sostener (holding): El hecho de sostener al recién nacido de manera apropiada, representa un factor básico de cuidado. Mantener al bebé protegido de los acontecimientos impredecibles que pueden interrumpir la continuidad de su existencia implica cubrir todas sus necesidades, en especial las fisiológicas.

Manejo (handling): Son todos los quehaceres que la madre va realizando que contribuyen al desarrollo del tono muscular y la coordinación motora del infante. Con ello se permite que el pequeño disfrute la experiencia de la función corporal y conozca su cuerpo como parte de su “propio ser” y establezca los límites de si mismo y del otro. Este proceso, que Winnicott denomina “personalización”, constituye la base de la identidad.

De la dependencia absoluta que está presente en los primeros momentos, el bebé pasa a instancias de relativa dependencia y se encamina hacia la independencia, pero es una independencia que hasta su ser adulto presupondrá la necesidad de otros.

El bebé necesita un medioambiente que facilite y acoja sus necesidades y demandas, dada su extrema dependencia. El amor que la madre entrega a su hijo es primordial. Cada deseo, cada emoción, cada sentimiento del niño llega a su madre; el niño recibe una respuesta y envía un nuevo tren de estímulos. De esta forma, la díada madre – hijo se baña en un mundo de intercomunicación y reciprocidad que le es propia y particular.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Junio 18, 2007

La dolorosa necesidad de éxito

El 25 y 26 de mayo se realizó la Primera Jornada de Niñez y Adolescencia, organizada por la Asociación Psicoanalítica Chilena APCH y la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo. Uno de los tantos temas que, se discutieron entre los psicólogos, psiquiatras y psicoanalistas allí presentes, dice relación con la preocupante situación de los pacientes adolescentes que recibimos en nuestras consultas. Estos, están muy presionados por los valores imperantes como el éxito e inclusión en la categoría de los “mejores”; aparecen deprimidos, con una visión desesperanzada y vivencia de menos valía. Sienten que han fracasado por no cumplir con el deseo individual, familiar y social de estar entre los “superiores”.

Vivimos en una sociedad que fomenta la competencia, perfección y excelencia. Hoy pareciera muy difícil aceptar la condición humana de incertidumbre y fragilidad. Mostrar alguna dificultad que dé cuenta de cierta vulnerabilidad e imperfección, es fuente de frustración y decepción. El adolescente y sus padres quedan entonces en el rol de los “perdedores”. Ambos grupos se sienten exigidos a tener y mostrar éxito y pertenecer al grupo de los “ganadores”.

Como he señalado en columnas anteriores, la adolescencia se caracteriza por distintas crisis, principalmente, la de identidad, de confusiones que comprenden lo bueno y lo malo, lo masculino y lo femenino, la niñez y la juventud que da paso a la posibilidad de reinventarse. Es el período de la vida marcado por un serio intento de autodefinición, proceso en el cual los jóvenes requieren de una guía que acompañe, imponga en el descubrimiento de lo más legítimo de si mismo.

El terror del adolescente de tener que someterse a los valores familiares y socioculturales, puede llevar a un distanciamiento y rechazo de los progenitores, adultos y pares, llevando a una retirada hacia dentro de sí mismo con vivencias fantasiosas de total autonomía, o sea, autonomía sin dependencia, quedando muy solo, con una falsa sensación de independencia, lo que constituye un cuadro clínico delicado.

Conocer y considerar lo propio no es tarea fácil para los adultos, y menos para los adolescentes; somos autónomos y dependientes, necesitamos de la mirada y el afecto del otro, lo que nos torna vulnerables y necesitados. Hoy se torna una condición para ser aceptado el “ser exitoso”: hay un importante maltrato para aquellos no que no lo son.

La mirada crítica del otro dificulta la propia aceptación; es fundamental como padres y educadores tener claro el sufrimiento que trae aparejado el sentirse distinto o, no de los “mejores”. Es necesaria una visión más respetuosa, confiada y optimista que acepte genuinamente la diferencia en los procesos de maduración de los adolescentes; hoy pareciera un delito ser del montón o diferente, solo habría cabida para los triunfadores.

Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

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Junio 04, 2007

Proteger lo intrínseco de la adolescencia

Los adolescentes, especialmente entre los trece y diecisiete años, apelan a su propio mundo, con especiales formas de vestirse, comportarse, hablar y bailar; sus específicas costumbres tribales y sus característicos ídolos para glorificar y venerar.

Este mundo al que acuden, los ayuda a amortiguar la humillación de ser y sentirse mucho menos, todopoderosos de lo que imaginan que deberían ser.

Los adultos muchas veces emulan estas conductas adolescentes para sentirse vitales y jóvenes, pero éstas son privativas de los jóvenes y deben ser protegidas de la posibilidad de que el mundo adulto se apodere de ellas.

Cuanto más usurpa la generación adulta lo que pertenece a la juventud, más estrafalarias y ambiguas serán las nuevas costumbres adoptadas por los adolescentes.

Esta etapa se caracteriza por el nacimiento del grupo, la consigna es no ser rechazado y es fundamental, estar incluido en todas las actividades grupales; “No estoy solo”, “Pertenezco a un grupo”.

El trato heterosexual es en grupo. Las visitas a la polola son en grupo. Les atrae el sexo contrario y lo buscan con intensidad, pero con ambivalencia.

Aparecen enamoramientos apasionados e idealizados, la relación es más intensa dentro de la mente con un otro imaginado más que con un otro real. Es el momento del “amor platónico”.

Es sano y necesario que los jóvenes cuestionen y examinen el mundo adulto que los recibe; su ingreso a él es confuso y decepcionante.

En este período, el pensamiento tiene un tinte moralista y filosófico. Se rechaza todo aquello que se considere infantil, se habla de madurez teniendo un comportamiento inmaduro, como corresponde al desarrollo psicológico de esta etapa.

La crítica a los padres es despiadada y severa siendo muy laxos consigo mismos. Por ello resulta bastante inconfortable el lugar de los progenitores en este período. Si bien es necesario comprender la agresión del hijo como proceso de formación de identidad, también es fundamental poner limites a esa descalificación, el hijo no debe destruir realmente al padre, necesita sólo probar fuerza.

El problema del adolescente radica en cómo ir adecuando la vida de las posibilidades infinitas a la vida de lo realizable y factible; este proceso es fundamental en el desarrollo psíquico. Cada joven irá resolviendo este desafío a su manera y ritmo personal, inicialmente apoyándose en el grupo.

Por Viviana Sosman, psicóloga de la Universidad Diego Portales, especialista en adolescentes.

Posteado por PuntoMujer el 05:11 PM | Comentarios (1)

Abril 20, 2007

Cuando una pastilla es necesaria

Dr. Guillermo Vergara H.

“La semana pasada fui al médico y me dijo que estaba con depresión. Me sugirió tomar antidepresivos inmediatamente ya que, de no tratarme, corría riesgo de agravarme. Es cierto que últimamente no me he sentido bien y que mis amigos me encuentran cambiada, pero pensaba que no era para tanto. No se si tomar los medicamentos que me indicó y volver a verlo”. Cada día los médicos nos enfrentamos a la situación de valorar síntomas anímicos en nuestros pacientes, y discriminar su severidad y la pertinencia de iniciar tratamiento. Ya sea desde la medicina general o en el ámbito psiquiátrico. Existen elementos diagnósticos confiables para definir con aceptable precisión la presencia de un cuadro depresivo y el nivel de compromiso y riesgo que provoca. Es frecuente que las personas consulten por otros motivos y que se resistan al diagnóstico, aferrándose a causas externas para explicar su malestar.

Hoy sabemos que la presencia de síntomas depresivos persistentes representan un cambio en el funcionamiento, e incluso en la estructura, de nuestro cerebro, y que en ausencia de tratamiento el riesgo de cronificación y empeoramiento aumenta. Independientemente de que existan elementos ambientales estresantes que provoquen el estado depresivo, se produce un cambio interno, que la ciencia ha podido establecer. El estrés crónico o intenso (componente reactivo) puede provocar cambios en el cerebro del mismo peso que la herencia familiar (componente endógeno), en la generación de la enfermedad depresiva. Ya no hablamos de depresión endógena o reactiva, ya que en esencia son el mismo fenómeno.

Así las cosas, ¿qué podemos sugerir para enfrentar la indicación del médico de iniciar tratamiento antidepresivo?

El diagnóstico en medicina se fundamenta en la confianza entre el médico y su paciente, por lo que si nos quedamos con dudas, es razonable buscar otra opinión, preferentemente de un especialista. No evadir la situación, ya que si efectivamente presentamos una depresión debemos tratarla.

Los síntomas depresivos pueden ser poco evidentes en muchas personas, sobre todo cuando han evolucionado por mucho tiempo y la persona se habitúa el funcionamiento deficitario y poco feliz. Hay personas que desarrollan depresiones más encubiertas, en que se muestran hiperactivos y competentes, absorbiendo el costo anímico con autoexigencia y perseverancia.

Existe consenso acerca de la efectividad del tratamiento de la depresión, lo que claramente justifica no dejar sin ayuda a las personas afectadas. El tratamiento puede ser farmacológico y/o psicoterapéutico. La evidencia actual ha demostrado que por si solo, el tratamiento farmacológico es el más efectivo, superando a la psicoterapia exclusiva, pero la combinación de ambas intervenciones ofrece los mejores resultados.

Los antidepresivos son un tipo de medicamento de amplio desarrollo y los de última generación cumplen con criterios de seguridad y eficacia superiores. No presentan riesgo de dependencia demostrado, por lo que su venta no está sujeta a receta retenida (control de psicotrópicos). En general no son fármacos de venta ilegal o tráfico, lo que confirma su carácter no adictivo o psicotrópico.

Si bien, han demostrado ser eficaces para tratar los diferentes tipos de depresión, ninguno de ellos por si mismo es infalible. Existen variados tipos de antidepresivos, con diferentes mecanismos de acción, para tratar a las personas que no responden a un primer o segundo tratamiento. No es raro que deban combinarse dos de diferente tipo para tratar cuadros más resistentes.

En general, todos los antidepresivos, presentan un período de latencia, es decir, un retraso en el inicio del efecto de tres a cuatro semanas, por lo que no hay que impacientarse si dentro de las primeras semanas el alivio no es significativo. No solo hay que tolerar la depresión, si no que además hay que tener paciencia.

La ayuda de la familia y amigos en esta etapa es fundamental. Durante las primeras semanas el médico debe ajustar dosis y evaluar tolerancia y efectos secundarios indeseables, en espera de la mejoría anímica. Es habitual que mejoren algunos aspectos primero, como el sueño o el nivel de ansiedad, y posteriormente el ánimo y la eficiencia mental.

A pesar de ser seguros, existen riesgos asociados que deben ser evaluados persona a persona, por un médico con experiencia en tratamiento de la depresión. Los antidepresivos antiguos, como la Amitriptilina, Imipramina y Clomipramina, por ejemplo, reúnen el mayor conjunto de efectos adversos, dentro de lo que se incluye, alza de peso, constipación, alteraciones cardíacas y riesgo de muerte en sobredosis. Los antidepresivos modernos, poseen bajo riesgo letal en caso de sobredosis.

Con todos los antidepresivos existe riesgo de descompensar un cuadro bipolar, por ello, antes de indicarlos debe descartarse la presencia de un funcionamiento bipolar no diagnosticado. Se pueden usar antidepresivos en personas bipolares en condiciones controladas y a cargo de un psiquiatra.

Muchos de los antidepresivos pueden afectar la libido y la potencia sexual, lo que deberá evaluarse con cada persona y resolver su uso de común acuerdo.

Existe consenso internacional acerca del beneficio del uso de los antidepresivos para tratar la depresión, y se sabe que es necesario usarlos por períodos prolongados, con el fin de evitar recaídas y favorecer un pronóstico favorable en el largo plazo. El menor período aceptable de tratamiento es 6 meses, debiendo definir el plazo máximo caso a caso. Hay personas que deben utilizarlos en forma permanente.

De esto se desprende que un factor relevante en el éxito del tratamiento es el adecuado cumplimiento de la medicación, por todo el período indicado, convirtiéndose este elemento (adherencia a medicación) en un factor relevante en el índice de recaídas y en el surgimiento de estados crónicos de depresión.

Debemos considerar que si bien tomar medicamentos y sentir que los necesitamos para funcionar anímicamente, puede parecernos una “lata” o una “debilidad”, no hacernos cargos responsablemente de la depresión puede acarrearnos más problemas con el tiempo. Por último, la depresión es una enfermedad más, no muy diferente a la hipertensión arterial, al asma, la úlcera o la diabetes, por ejemplo. Todas enfermedades que necesitan apoyo farmacológico por largos períodos o en forma crónica.

Es mejor considerar estos tratamientos como aliados y no como enemigos. El objetivo último es mantenernos sanos, funcionales y felices.

Posteado por PuntoMujer el 09:43 AM | Comentarios (3)

Marzo 30, 2007

Cuando recordar se transforma en dolor

Por Dra. Ximena Donoso

Sin duda muchos de nosotros podemos recordar eventos traumáticos y dolorosos ocurridos en los últimos años. Se nos vienen a la memoria, entre otros, el atentado a las Torres Gemelas el día 11 de septiembre de 2001, la guerra en Irak, el conflicto permanente en el Medio Oriente. También en forma diaria a través de los medios de comunicación nos informamos de asaltos violentos, situaciones de abuso sexual, violaciones, accidentes fatales o de desastres naturales como terremotos y huracanes.

A pesar de la capacidad humana de adaptarse y sobrevivir, el hecho de vivenciar directamente estos acontecimientos o ser testigo presencial de ellos, puede provocar un trastorno emocional denominado trastorno por estrés postraumático.

Si buscamos una definición el estrés postraumático es un trastorno de ansiedad que puede surgir después que una persona, con una vulnerabilidad previa, pasa por un evento traumático que le causó pavor, impotencia u horror extremo. Estos sucesos y recuerdos pueden alterar aspectos vitales de algunos individuos, por lo cual, un evento particular empaña todas las otras experiencias, perturbando el desempeño y la calidad de vida, manifestando problemas familiares, ocupacionales e interpersonales. La carga del pasado interfiere en la habilidad para concentrarse en los hechos cotidianos y les impide afrontar nuevos desafíos.

La probabilidad de sufrirlo es mayor cuando la persona se ve expuesta a múltiples traumas o a eventos traumáticos durante su niñez y adolescencia, especialmente si el trauma dura mucho tiempo o se repite.

Para ejemplificar este tipo de experiencia y las consecuencias que ésta podría ocasionar, citaré el ejemplo de una mujer víctima de un asalto en su lugar de trabajo:

“Mis primeros síntomas fueron: temblor, llanto, pesadillas y dolor en todo el cuerpo. No tenías ganas de bañarme, de maquillarme, de salir. Peleaba con mi marido por todo y hasta llegué a amenazarlo con un cuchillo; todo me molestaba. Si salía de compras tenías que ir acompañada porque me ponía a llorar y a temblar, temiendo un nuevo robo. Tenía a cada rato recuerdos intensos sobre el momento del robo, no me lo podía sacar de la cabeza. No quería volver a trabajar, temblaba cada vez que entraba alguien al lugar donde me asaltaron, temía que me volviera a pasar. En especial, tenía miedo de las personas que usaban gorra con visera o mamelucos, porque las cuatro veces que me asaltaron iban vestidos así. Hoy estoy desganada, con ganas de dormir todo el día, contracturada y con mal semblante”.

Los síntomas por lo general aparecen en un período de tres meses de ocurrida la situación traumática, sin embargo, a veces se presentan hasta años después.

Dichos síntomas pueden ser muy diferentes en cada persona, pero lo más característico es que tengan recuerdos o pesadillas repetidas sobre el evento que les causó tanta angustia. Algunos pueden experimentar el regreso repentino y repetido de imágenes asociadas a recuerdos sobre los hechos, alucinaciones u otras emociones vívidas de que el evento está sucediendo o va a suceder nuevamente. Otros sufren de gran tensión psicológica o fisiológica cuando ciertos objetos o situaciones les recuerdan el evento traumático. Tienden, en algunos casos, a evitar sistemáticamente las cosas que les recuerdan el hecho, cayendo en evasiones de todo tipo: pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el incidente y también actividades, lugares o personas que se lo recuerden.

Otras personas parecen no responder a las cosas o situaciones relacionadas con el evento y no recuerdan mucho sobre el trauma. También podrían mostrar una falta de interés en las actividades que les eran importantes previamente, tienden a alejarse de los demás y no tienen esperanzas sobre el futuro.

Frecuentemente tienen dificultades para quedarse dormidos o bien para despertar, irritabilidad o accesos de rabia, dificultad para concentrarse, se vuelven muy alertas o cautelosos sin una razón clara, evidencian nerviosismo y facilidad para asustarse.

Aunque el curso de este trastorno es fluctuante y cada persona responde de manera particular, con un tratamiento adecuado puede esperarse una recuperación en la mayoría de los casos. De esta manera, se pueden obtener resultados eficaces con psicoterapia o medicamentos, o una combinación de ambos.

Uno de los objetivos de la psicoterapia, es que el individuo logre enfrentar y sobrellevar la situación adecuadamente. Con frecuencia, esta terapia consiste en que el paciente se exponga a la situación que le causa miedo como forma de reducir gradualmente su reacción a ella. Además, ayuda a los que sufren este trastorno, a analizar más de cerca sus patrones de pensamiento y les permite aprender a dejar de pensar negativamente.

Otra instancia es la terapia de grupo, que ayuda a muchas personas a contactarse con otras que han pasado por una situación similar y a saber que sus miedos y emociones son comunes. Junto con la psicoterapia frecuentemente se utilizan medicamentos. Los antidepresivos y ansiolíticos pueden ayudar a reducir los síntomas, tales como los problemas para dormir (insomnio o pesadillas), la depresión y la tensión nerviosa.

Posteado por PuntoMujer el 09:17 AM | Comentarios (9)

Marzo 23, 2007

¿Amor o deseos de posesión?

Por Dr. Roberto Amon

Los celos, dentro de ciertos límites, constituyen una emoción normal y natural que forma parte del equipamiento psicológico de toda persona sana. Además, desde hace siglos, han sido argumento recurrente y fértil de la literatura y más recientemente del cine y la televisión, aunque constituyan también el germen de demasiados sucesos trágicos y muy reales.

Pero, ¿Qué son los celos? Podríamos definirlos como un estado emocional caracterizado por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee, tiene o debería poseer (amor, poder, imagen profesional o social, etc.).

En el ámbito sentimental, el rasgo más destacado de los celos es la desconfianza y sospecha permanentes en el otro que tiñen, y dañan gravemente, la relación con la persona amada. La mayoría entendemos por celos ese confuso y obsesivo sentimiento causado por el temor de que la persona depositaria de nuestro amor prefiera a otra en lugar de nosotros.

Algunos autores creen que el sentimiento de los celos es universal e innato, en cambio otros señalan que sería de origen cultural y aunque son dos visiones relativamente antagónicas, como ocurre con frecuencia, son perfectamente complementarias. Podemos pensar, por tanto, que cuando nos mostramos celosos experimentamos sensaciones inherentes a nuestra condición de seres humanos y, a la vez, manifestamos un comportamiento adquirido y heredado de nuestra cultura.

Las personas muy celosas son, frecuentemente, apasionadas, ansiosas y proyectan en su entorno muchas veces sus propias tendencias a la infidelidad. Buscan con avidez todas las pruebas de su presunta desgracia y se muestran insatisfechos frente a los argumentos racionales que les trasmiten las personas cercanas con las que se confiesan.

Cuando los celosos llegan al extremo de la irracionalidad es posible que se sienten abandonados, menospreciados y burlados, pudiendo llegar hasta la tragedia de perseguir con odio a su "amor" y no vacilar en atacarlo. De ahí que este sentimiento de los celos genere tantos problemas, no sólo en la seguridad física de las personas directamente afectadas por casos criminales sino también en el equilibrio emocional. Cuando en una pareja surge el miedo a la separación, éste se manifiesta en forma de celos, de persecución al cónyuge en su hipotética infidelidad, controlándole y pretendiendo obligarle a que sea fiel.

Cuanto más persigue a su pareja con celos, tanto más se siente impulsado el perseguido o perseguida a demostrar su autonomía, esforzándose en alejarse y no dejarse controlar. Y cuanto más lo hace, tanto más busca el celoso o celosa reclamarle como posesión propia y restringir así su libertad de movimientos y de sentimientos.

El celoso exige entonces a su pareja la descripción pormenorizada de su supuesta aventura y en su mente se mezclan el miedo al ridículo, a estar en boca de todos, el sentir con dolor que la otra persona vale más, la pérdida de autoestima, un deseo morboso de información (quién es, dónde se ven, desde cuándo.....), un desmedido afán de control y un sentimiento de posesión exacerbado.

Los celos, en contra de lo que podría parecer y de lo que sugieren algunas letras de canciones, argumentos literarios o guiones de películas, no siempre son consecuencia de un gran amor, ni indican cuánto se quiere, se necesita o se desea a la otra persona. Y, normalmente, quienes padecen preferentemente estos ataques de celos son personas muy centradas en sí mismas.

Un tipo muy especial de celos son los infantiles ("complejo de Caín"), que se manifiestan tras el nacimiento de un nuevo hermano. El niño, antes centro de todas las atenciones, se ve obligado a aceptar que debe compartir con el nuevo miembro de la familia el amor y cuidados de sus padres, muy especialmente de la madre, lo que hace que vea en el recién llegado un usurpador, “un intruso", lo que puede conducirle a volcar su agresividad en su pequeño hermano.

Los celos también afectan con frecuencia a profesionales desconfiados y muy competitivos, incapaces de trabajar en equipo y que invierten gran parte de su tiempo y energía en los pequeños detalles, no compartiendo información y controlando cuanto ocurre a su alrededor, a fin de que nadie presente un trabajo que pueda ensombrecer el suyo.

También pueden surgir los celos en la relación con los amigos, pero normalmente no generan tantos problemas ni alcanzan dimensiones dramáticas.

Por lo anterior si usted o alguien cercano se encuentra afectado de manera grave por alguna de estas situaciones, es importante que consulte a un profesional especializado, para que pueda ayudarle a superar este problema.

Posteado por PuntoMujer el 10:47 AM | Comentarios (3)

Marzo 09, 2007

Hija de la frustración

Por Dr. Roberto Amon

¿Por qué nos enrabiamos? Si nos detenemos un momento a pensar en esta pregunta nos daremos cuenta que, en general, nos enrabiamos por la frustración de estar en situaciones que nos parecen indeseables, cuando un perjuicio nos parece intencionado, cuando lo sucedido es contrario a nuestros valores o bien si creemos que la situación vivenciada es controlable a través de nuestra reacción de cólera. En el primer caso cuando estamos frente a un hecho que nos parece indeseable, sucede que nosotros teníamos la expectativa de ser tratados con respeto, queríamos aprovechar nuestro tiempo, adquirir o conservar un bien, pero ocurre algo contrario a lo esperado, como por ejemplo, estamos en el banco pagando una cuenta y hay una sola persona delante nuestro, pero en el momento de que ella pasa a la caja nos damos cuenta que presenta un montón de documentos y vamos a tener que esperar 30 minutos para que seamos atendidos, lo que por cierto nos produce frustración. Por desgracia nuestra vida está repleta de hechos frustrantes.

El segundo caso es cuando sufrimos un perjuicio y nos da la impresión que ha sido cometido de manera intencionada. Sí alguien nos pisa un pie, nuestra reacción no será la misma si pensamos que fue por una torpeza, o bien para hacernos daño intencionadamente. Lo mismo podría suceder si nuestro jefe nos cambia nuestras funciones u horarios sin aviso previo.

En el tercer caso hemos dicho que podemos experimentar rabia si se hiere nuestro sistema de valores. Todos poseemos un sistema de valores que nos permite juzgar si una situación es adecuada, normal o escandalosa. Este sistema se desarrolla desde muy pequeño y en él influye la familia, la cultura y las experiencias vitales. Si un grupo de trabajadores del metro realiza una huelga, nuestra reacción será del todo diferente si nuestro sistema de valores comprende que “el derecho a huelga es sagrado” o bien “la huelga es un procedimiento escandaloso y sólo refleja flojera”.

También es posible que experimentemos rabia si el suceso indeseable nos parece que es evitable o controlable mediante nuestra reacción de rabia. Normalmente frente a una situación frustrante evaluamos muy deprisa, muchas veces inconsciente, si la mejor respuesta frente a un hecho indeseable es la “sumisión” o la “intimidación”, lo que por cierto, dependerá en gran medida de la estimación que hagamos acerca de la “fortaleza” o “debilidad” de nuestro adversario en comparación con nosotros mismos. Esto explica porqué en general un jefe o superior demuestra su rabia más frecuentemente con un subordinado que con su superior inmediato.

La mayoría de las personas relatan que cuando están enrabiados sienten una mayor energía corporal, con enrojecimiento del rostro y un calor que les recorre el cuerpo, en especial las manos, lo que les lleva a cerrar los puños. Además de sentir que se les acelera el pulso y la respiración. Es decir, nuestro cuerpo está preparado para atacar.

Finalmente, es importante mencionar que la rabia es una emoción común, frecuente, que todos experimentamos en algún momento, unos algo más que otros y que en general, no se requiere una atención especial ni consultar a un profesional, salvo que se transforme en una emoción muy presente en nuestro diario vivir, que domine nuestra conducta y que produzca dificultades importantes en nuestras relaciones interpersonales.

Posteado por PuntoMujer el 12:04 PM | Comentarios (3)

Febrero 27, 2007

Amor y ex cónyuges

Por Eugenia Weinstein

El éxito o fracaso de los segundos matrimonios depende, entre otras cosas, de la sanidad de la relación que los nuevos consortes establecen con quienes fueron anteriormente sus cónyuges. Cuando éstos se hacen presente de manera continua en la cotidianidad de la reciente pareja, ya sea a través de llamados constantes, telefonazos inoportunos, visitas inesperadas, encuentros fortuitos, reuniones secretas, peleas imprevistas, llantos destemplados, provocaciones sexuales, quejas insidiosas o peticiones irracionales, pueden invadir, interferir o dañar la nueva relación amorosa. O sea, ser tóxicos. Si Ud. debe convivir cotidianamente con un ex cónyuge tóxico no es de extrañar que ya haya experimentado los efectos nocivos que producen. Probablemente ya esté cansado de que viva extorsionando económicamente a su media naranja o que se la pase metiéndole culpas, o que le ponga todo tipo de problemas con los niños para castigarle, o que interrumpa su intimidad a cada rato, o que llame a las horas más raras, o que se las arregle para hacer sentir continuamente su depresión o que se comporte como si Ud. no existiera.

Y más grave aún, es posible que Ud. esté acumulando rabia porque los sentimientos del ex cónyuge terminan siendo siempre más importantes que los suyos, o que ya esté aburrido de que su amada aún siga asumiendo más responsabilidades con el pasado que con Ud., o que ya no resista verlo aún tan susceptible a ser manipulado por la pena y la culpa.

Es más: es probable que ya le resulte insufrible que lo sigan manteniendo al margen de decisiones que afectan a su relación directamente y que incluso esté dudando de la solidez y veracidad del nuevo compromiso establecido.

Por eso, antes que le siga cundiendo la impaciencia, revise con honestidad su propio comportamiento. Quizás Ud. tiene actitudes que resultan hostiles y desagradables, o siente rivalidad con la historia amorosa de su pareja o está malinterpretando como tóxicos problemas comunes y corrientes de todas las separaciones, o está celoso por las cordiales relaciones que su actual pareja mantiene con la anterior, o simplemente no tolera que tenga un pasado del cual Ud. está ausente. Si es así, póngale luego atajo a sus rabias y no le eche más leña al fuego. Entienda que a todos les conviene una sana convivencia.

A continuación reflexione con su pareja sobre la responsabilidad que a éste le cabe en la toxicidad del ex cónyuge. Quizás su amado no ha sabido poner los límites adecuados, o no ha terminado aún el amor o la guerra, o sigue inconscientemente ligado a su relación anterior, o tiene dificultades para hacer rupturas reales y dejar atrás el pasado. Quizás su nuevo consorte fue testigo en la infancia del dolor de uno de sus progenitores debido a la ausencia o deserción del otro, o se sintió abandonado por uno o ambos padres, o no ha superado aún la culpa por su separación y se castiga a sí mismo saboteándose toda nueva relación amorosa.

En cualquier caso, es urgente que comprenda cómo la ausencia de una adecuada separación psicológica entre ex cónyuges es un motivo permanente de pelea y malos ratos. Adicionalmente conduce a confusión, genera problemas conductuales en los niños, e impide que la nueva pareja se afiate o sobreviva.

Lo que ninguno debe ignorar es que los ex cónyuges son inherentes a los segundos matrimonios porque éstos, gústenos o no, siempre están construidos sobre las ruinas de otro.

Por eso antes de establecer una nueva pareja conviene asegurarse de que realmente ha habido una separación de alma del cónyuge anterior. Cuando se establece un nuevo lazo se debe tener cuidado de no formar en vez, involuntaria e inconscientemente, un nuevo triángulo. Porque es imposible estar psíquicamente casado con dos personas al mismo tiempo. No sólo no conviene, no se debe y no se puede. Además es tóxico.

Posteado por PuntoMujer el 05:57 PM | Comentarios (8)

Febrero 16, 2007

Tiempo para comunicarse

Por Isidora Mena

En un colegio se llevó a cabo con los apoderados el siguiente ejercicio: en parejas desconocidas, se debía hablar alternadamente sobre un tema dado. Esto por tres veces, dos minutos para cada tema. Tres preguntas relevantes hicieron que los desconocidos se sintieran, después del breve lapso, con una intimidad que no habrían esperado. ¿Es tanto el tiempo que se requiere para entrar en contacto con otro ser humano? Fue la desafiante pregunta que se hizo al finalizar el ejercicio. Si no es el tiempo lo que complica la comunicación, puede ser la decisión de comunicarse y la capacidad de entrar en una conversación relevante.

Cabe reconocer que el individualismo que, se dice, caracteriza a nuestra cultura chilena tiene como una consecuencia la falta de interés y habilidad para comunicarse.

Cada uno se resigna a su soledad con frases como "es mejor estar solo que mal acompañado", "las intenciones ajenas nunca son tan santas". Cientos de no-conversaciones de personas que se reúnen a monologar, con temas irrelevantes que no comprometen.

Pero también los chilenos tenemos una gran nostalgia por el valor de la comunidad y el encuentro. Es en estos valores donde debemos apoyarnos para aprender a comunicarnos mejor y usar bien el tiempo de encuentro.

Comunicarse implica aprender a preguntar mostrando interés por el otro. Clave es aprender a escuchar, sin querer opinar al instante que el otro partió. Para escuchar, la herramienta es preguntar, sin opinar ni aconsejar, por más que la opinión quiera ser constructiva.

Comunicarse implica focalizar temas que permitan compartir un poquito de humanidad: lo que nos importa, lo que nos emociona, lo que nos genera dudas, los errores, los aciertos y descubrimientos. Es mejor "¿En qué has estado y qué ha sido relevante para ti como tema en este último tiempo?", que el neutral e irrelevante "¿Qué tal, cómo va?"... A lo que con justa razón alguien contestó: "Muy bien... ¿o quieres que te cuente?".

Posteado por PuntoMujer el 12:16 PM | Comentarios (5)